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Buena parte del éxito masivo cosechado por Oasis en los 90 fue consecuencia directa de aunar las personalidades extremas de los hermanos Gallagher. Por un lado el talento compositivo de Noel, capaz de generar una considerable retahíla de himnos tan apropiados para cantar en el pub como en los estadios. Y por otro la actitud desafiante de Liam, explotando esa imagen de estrella del rock ‘n’ roll macarra y auténtica que se concretaba en voz reconocible y agresiva. A punto de publicar su tercer álbum como Noel Gallagher’s High Flying Birds, el hermano mayor ha conseguido alargar las mieles del éxito sin demasiadas complicaciones, mientras que Liam resultó más cuestionado durante los dos discos que lideró a Beady Eye (junto a los también ex-Oasis Gem Archer y Andy Bell). Por eso el anuncio acerca de la publicación de su debut en solitario ha levantado curiosidad y expectativas a partes iguales, y se impone como prueba de fuego para saber si el talento de Liam alcanza más allá de sus cualidades interpretativas y la capacidad para soltar bravuconadas en medios y redes sociales.

Para salir airoso del desafío, el mancuniano ha contado con el trío de productores Greg Kurstin, Dan Grech-Marguerat y Andrew Wyatt, quienes, más allá de su papel tras los mandos, también aparecen como coautores de la mayor parte de la referencia. En cualquier caso, el contenido de “As You Were” (Warner Bros., 17) no deja espacio para la sorpresa y (afortunadamente) se manifiesta como un sentido álbum de rock/pop clásico, sin trampa ni cartón y en el que el músico exprime influencias básicas de su educación musical para completar una docena de temas. En la obra resulta manifiesto el peso específico de The Rolling Stones, The Kinks, Faces, The Who, T. Rex y, por supuesto, John Lennon y The Beatles, en un revival durante el que el británico vuelve a cantar convencido y seguro de sí mismo, con una pegada que durante los últimos años parecía mermada.

Todo en orden, por tanto, antes de evaluar propiamente a unas canciones que, sorpresa (o no), soportan con solvencia el peso del mítico apellido. El disco incluye al menos media docena de piezas realmente acertadas dentro de sus parámetros, tanto a través de singles incuestionables y verticales (“Wall Of Glass”, “You Better Run”, “Come Back To Me”) como de medios tiempos emocionantes (“Chinatown”, “Paper Crown”, “For What It’s Worth”). Junto a ellas, composiciones resultonas del tipo de “Bold”, “Greedy Soul”, “I’ve All I Need” o “I Get By” que mantienen el tipo con algo más que dignidad. Un conjunto que viene muy bien producido, con sonido limpio pero inteligentemente actualizado para que el invento no suene caduco, y que acentúa el poder vocal del intérprete y no duda en aportar adornos elegantes con los que realzar canciones y melodías.

Liam está de vuelta, y finalmente ha decidido a emprender ese vuelo en solitario tan esperado por él mismo y por sus seguidores. Sus detractores (y Pitchfork) seguirán odiándole, mientras que “As You Were” (Warner Bros., 17) convencerá (y por momentos hasta entusiasmará) a todos aquellos fanáticos de Oasis (y de la música británica de los 90 en general) que incluso verán reverdecer sus propios laureles. Tanto una cosa como la otra significa que Liam ha acertado, y su retorno a escena es una buena noticia para ese rock clásico que se niega a caer en las efímeras redes del moderneo. Un trabajo que cuando se escuche dentro de diez años seguirá generando las mismas sensaciones que hoy mismo, arrastrando sus puntuales limitaciones pero también manteniendo intactas unas virtudes bastante más palpables de lo que muchos esperaban.

 

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