Estuvimos de suerte, por dos noches. Radiohead interpretaban por primera vez casi todo su “Ok Computer” a unos días de su publicación y decidían hacerlo en Barcelona. Presentación de lujo internacional, podríamos llamarlo. Cientos de británicos con aliento de cebada y decenas de periodistas de medio mundo se reunían entre seguidores catalanes de igual a igual. Increíble. Tanto como el clamor que recibió a los de Thom Yorke y que no cesaría durante las casi dos horas de actuación. Muchos esperaban “el single” y -por lo menos la primera noche- tuvieron que abandonar la sala con la cabeza gacha. No hubo concesiones. Radiohead se dejaron llevar en un concierto entre hermético y visceral, intenso y oscuro. De hecho, desde el primer single de “Ok Computer”, ese brillante “Paranoid Android”, hasta “No Surprises” o la impresionante “Lucky”,su nueva obra destila emotividad en estado puro, crudeza de esa que agrieta el corazón. Simple y llanamente, como su directo.