Parece que a Jarvis Cocker le gustan los aniversarios felices. Su anterior concierto en Barcelona fue un 20-N (se despidió con un sonoro ´¡Viva España!´) y ahora volvió invitado por los responsables de Razzmatazz para soplar la primera velita de la sala que toma el nombre de uno de sus hits primigenios (con el que concluyeron el concierto, aunque tuvieron que refrescarlo durante el ensayo). Antes del clímax festivo, los de Sheffield, secundados por Richard Hawley a la guitarra y con un Jarvis (descalzo) tan estelar que eclipsó totalmente a sus compañeros/subordinados, escanciaron sabiamente su repertorio y, como en Benicàssim, evitaron los anzuelos facilones de “Common People” o “Disco 2000”. Los Pulp del 2001 se saben lo bastante buenos como para cobrar la pieza con astucia, llevando al público a su terreno y hechizándolo mientras intenta seguir las puntas de los dedos de Jarvis… colando su aguda visión de la vida dentro de alguno de los mejores estribillos de los noventa. No les costó mucho que metiéramos la cabeza en la trampa (a mí exactamente hasta “F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E.”) y ya no nos dejaron escapar en un crescendo difícilmente superable. ¡Esto es un diez!