El cambio de aires y de planteamiento parece que ha sentado bien a las Fiestas Demoscópicas de Aragón. La Sala López albergó por primera vez una edición de esta importante iniciativa, con la que Mondo Sonoro intenta promover los nuevos talentos de las comunidades, y la respuesta del público fue más que entusiasta. También fue importante el hecho de que, como segunda novedad, los dos finalistas participaran en un concurso, en el que los votos de los asistentes son decisivos.

De las cenizas de Velouria han resurgido dos componentes, dos hermanos con ganas de seguir dando guerra y ha nacido Toro (en la foto),  que fue la primera banda en subirse al escenario. Un bajo y una batería, nada más: el minimalismo rockero sigue dando alegrías. Han mantenido el virtuosismo y la pasión por los desarrollos complejos de su anterior banda pero luciendo un sonido más duro, vigoroso y concreto. Aún con algunos detalles que pulir, perdonables siendo el segundo concierto que ofrecían, en breves pueden sumarse a la interesante lista de grupos de Zaragoza que están renovando la escena rock.

Ahora que está tan de moda el indie, no viene nada mal recordar de dónde viene el manido palabrejo. Jesus and Mary Chain, Pavement, Teenage Fanclub… Esto sí que son perfectos ejemplos de ese sonido, y en esas coordenadas se mueven Das Laundramat, la segunda banda de la noche. Con las influencias bien aprendidas, ofrecieron un disfrutable concierto que ganaba muchos enteros cuando apostaban más por su faceta noise que por la pop.

The Fire Tornados no llevan ni tres años juntos (en sus comienzos eran Maybe Boom), pero en poco tiempo han logrado una justificada fama por sus potentes directos y se han hecho ya con una importante legión de seguidores que no se quieren perder ninguno de sus aquelarres, así que no es extraño que ejercieran de banda invitada de la noche. Nunca le he visto un directo malo, ni a medio gas. Cada representación en vivo de su esperadísimo primer disco (que prometen que lo tienen ya casi listo) significa un sincero homenaje al rock primigenio, sin florituras, y les eleva a la mejor banda de rock de la ciudad para el que esto firma.