La edición en que el FIB cumplía su mayoría de edad confeccionó un cartel ecléctico que no será especialmente recordado, salvo honrosas excepciones, con propuestas tan alejadas entre sí como Bob Dylan o David Guetta. Se queda rozando el notable, con momentos para el recuerdo y otros que pasaron sin pena ni gloria. En cuanto a organización, y como es habitual, notable alto.

Jueves 12

Comenzaba la jornada del jueves con desánimo generalizado por la cancelación de Florence + The Machine a la que se sumaría la de Bat For Lashes por una avería de transporte que fue anunciada via Facebook (una vez empezados los conciertos) y que confirmaba su presencia en España el próximo otoño. Tras las noticias y a plena luz del día, inaugurando el recinto del FIB, salía en el escenario Trident Senses Tuya, proyecto de David T. Guinzo que mostraba la buena forma del pop español con tintes británicos, acordes con el festival. Tras los últimos acordes del tema “Hooray For Liras”, aparecían en el escenario Maravillas Los Tiki Phantoms, el cuarteto de surf-garaje enmascarado que, a su vez, repartió caretas de calavera para invitar al público a su fiesta particular. Les siguieron en el mismo escenario Pony Bravo, ya todo un referente en la escena nacional que no defraudó y que tuvo uno de las mejores ecualizaciones de todo el festival. Bajo contundente guiando al resto del grupo que empezó con “La voz del hacha”. Y así, entre los dejes psicodélicos y las influencias andaluzas, hipnotizaron al público llegando al punto álgido en una reformada “Noche de setas” para acabar con “Mi DNI” y ofrecer una de las mejores actuaciones de esta jornada.
En el escenario Trident Senses, una de las propuestas más interesantes, Zola Jesus, sonidos de atmósferas etéreas y bases contundentes guiadas por la potente voz de su vocalista que recordaba en ocasiones a la de Siouxsie Sioux. A continuación llegó un momento muy esperado para el público británico y es que The Horrors hacían acto de presencia. Combinaron momentos de lucidez y energía a rebosar en canciones que recordaban a verdaderos himnos británicos entre los que no se dejaron “Endless Blue” o “Scarlet Fields”.
Y tras The Horrors llegaba uno de los momentos más esperados del festival. La reunión de At The Drive-In se materializaba en el escenario Maravillas. Energía y muchas ganas en unos temas que dieron aires nuevos al post-hardcore y que se dejaron escuchar entre fans y curiosos reunidos para la ocasión. Ya desde el principio del concierto, Cedric Bixler regaló espectáculo bajándose al foso y dirigiéndose directamente al público, dejando claro que no han pasado los años.
La cancelación de Florence + The Machine afectó a la afluencia de público del jueves. En su lugar se recolocó en el cartel a De La Soul, que tuvieron un contacto directo con el público acostumbrado o no al género. La noche la cerró Yuksek con una electrónica simpática y bailable.
Nerea Serrano

Viernes 13

Klaus And Kinski ofrecían en plena tarde un set adaptado perfectamente al festival mezclando sonidos de antaño con teclados y sintetizadores modernos acompañados de la dulce voz femenina de Marina y el violín. Seguidamente, La Habitación Roja pisaban de nuevo Benicàssim en el escenario Trident, con motivo de publicar nuevo disco, con una buena actitud sobre las tablas, pero sin olvidar el resto de su amplia discografía con momentos especiales como “La edad de oro” ante un público mayormente nacional que disfrutó con la banda valenciana. Una de las grandes actuaciones que pasó por el escenario Maravillas fue la de Miles Kane, todo un derroche de actitud y energía la de este joven discípulo de Paul Weller en su etapa más pletórica. Con su primer trabajo en solitario tras The Rascals y The Last Shadow Puppets, ha conseguido el favor de crítica y público, y no es para menos con piezas de la talla de “Inhaler” o la vibrante “Come Closer” con la que cerró su actuación.

La esperada visita de Bob Dylan, ante una impresionante marea humana, fue uno de los momentos del festival, aunque se empeñe en interpretar versiones irreconocibles de sus propios temas en clave de blues como viene haciendo en los últimos años. Con una banda competente, Dylan desplegó su repertorio durante noventa minutos con temas como “Highway 61 Revisited”, quedando algo deslucido en el tramo intermedio, llegando la apoteosis final con “Like A Rolling Stone” y el de Minesota y su grupo saludando al público una vez finalizada su intervención.
A continuación, The Maccabees tomaron el escenario principal con su pop de guitarras épicas y estribillos coreables, orientados al rock de estadios a lo que ayuda el perfecto ensamblaje de la sección rítmica. Buena prueba de ello son los temas de su último álbum “Given To The Wild”, del que dieron buena cuenta en una actuación correcta. Con Bombay Bicycle Club sucede algo parecido, grupos con el favor de la prensa británica pero en este caso destacando las gemas pop de sus canciones. Llegó la hora de ascender al escenario grande tras su paso por la carpa en 2011, y es que con temas de la talla de “Shuffle” o “What If” lo tienen más que merecido. Uno de los representantes del sello Ed Banger, el francés Sebastian ofreció un set en el que los graves hacían crepitar los altavoces del escenario Trident al son de “Motor” y “Chill The Fuck Out”, acompañándolo con proyecciones que mostraban una candidatura electoral como presidente.
Carlos Ciurana

Sábado 14

La jornada del sábado tenía más (si cabe) presencia del Reino Unido. Inauguraba el escenario Maravillas Delorentos, grupo irlandés que está adquiriendo cierto nombre por Europa y que hizo bailar y disfrutar en la que sería la jornada más multitudinaria del FIB. También irlandeses, Ham Sandwich desprendían simpatía con su folk acompañándose de violín con canciones como “Ants” o “The Naturist”. Ya sabemos que Department S son un grupo de culto que en los ochenta publicó su primer single y el que les dio popularidad, “Is Vic There?”. Lo que no esperaba la banda es que en un festival como el FIB siguieran su directo un centenar de personas. Suponemos fue lo que hizo que su vocalista desapareciera en el último tema, “I Want”, dejando al grupo improvisando el final.
Con también poca gente pero sin defraudar, continuaba la jornada británica con Robyn Hitchcock acompañado de The Venus 3 que ofrecía en el escenario Trident Senses una verdadera lección de grandes canciones que congeniaron con un público veterano también presente por la mítica reunión de The Stone Roses. Les seguía otros veteranos. De los grupos de su generación, quizá sean Buzzcocks los que en mejor estado de forma están, con canciones que suenan actuales sin perder un ápice de fuerza, comprobando que “What Do I Get” y “Orgasm Addict” son dos trallazos indiscutibles.
Anteriormente en el Maravillas la hora escogida de la tarde no parecía ser la mejor para el directo de los neoyorquinos School Of Seven Bells, quienes ofrecieron su sonido bailable y elegante interpretando bellas melodías como “Half Asleep”.
Ya de noche, era el turno de Noel Gallagher que junto a su reciente banda de acompañamiento, The High Flying Birds, seguía predicando el brit pop coreado por el público inglés. Mezcla de canciones de su nuevo disco con antiguos temas de Oasis que hacían estallar la emoción y que cerraron un concierto marcado por el single “Whatever” y un apoteósico “Don’t Look Back in Anger” que hizo creer a muchos la presencia de Oasis en el festival. Y si Noel Gallagher conseguía emocionar y congregar a miles de
personas en el Maravillas, el momento de The Stone Roses fue absolutamente mágico y brutal. Se escuchaban los inicios de “I Wanna Be Adored” y mareas de personas volaban hacia el Maravillas para ver algo irrepetible. Canción tras canción, el cuarteto iba desplegando sus dos discos con solidez. A falta de repertorio para cubrir la hora y media, optaron por alargar las canciones con momentos instrumentales sublimes, y es que, a decir verdad, la voz de Ian Brown no fue los más destacable del concierto. Así, cerraban el momento mágico y con más audiencia del FIB con “I Am The Resurrection” a la que le siguió un abrazo y una gran ovación merecida, y es que The Stone Roses han saldado la deuda que tenían pendiente con Benicàssim tras su paso por el festival años atrás y con la mayoría de los fans para poder así pasar a la historia como el clásico que son.
La guinda de la jornada del sábado la pusieron Crystal Castles con una reducción importante del público. Arrancaron con “Baptism”, y continuaron con una mezcla de sonidos electrónicos y caos que cerraron con “I’m Not in Love” en la jornada más potente y emocionante del festival.
Nerea Serrano

Domingo 15
Comenzamos la tarde al son de las canciones de Cooper, mientras caía el sol y una agradable brisa recorría el Escenario Maravillas. Alejandro Díez buscó entre su repertorio clásicos como “Cerca del sol” combinándolos con los temas de su nuevo trabajo “Mi universo” que continúan en la línea del músico leonés, además de la versión de Depeche Mode con “New Life”. En el escenario Trident, unos correctos y trajeados Spector interpretaban los temas de su disco debut como la enérgica “Chevy Thunder”, lástima que su vocalista se extendiera demasiado con sus monólogos entre canción y canción. En el Maravillas la actuación de The Vaccines reunió a numeroso público que coreó los himnos de su primer álbum, todo un tratado de pop enérgico como “Wreckin´ Bar”, y los temas del nuevo disco, menos directos pero con suficiente gancho para mantenerse a la altura. Reservaron para despedirse a lo grande “If You Wanna” en lo que fue una actuación francamente divertida.
Confiamos en Totally Enormous Extinct Dinosaurs y no defraudó, a tenor de lo escuchado en su debut, una mezcla de electrónica y pop elegante, con sentimiento. Desde el primer tema, “Trouble”, Orlando Higginbottom acompañado de dos bailarinas fue desgranando las perlas que componen el disco, enlazando canción tras canción, alternando la sensibilidad con el baile hasta finalizar con una emotiva “Household Goods”. De lo mejor que ha pasado por Benicássim.
Los veteranos New Order tienen en sus canciones la baza principal y la saben jugar ya que todos esperamos escuchar “Blue Monday” o “True Faith”, otra cosa es que la edad no perdone y Bernard Sumner parezca cansado. De todas formas, ofrecieron un buen concierto pese a la baja definitiva de Peter Hook. Para cerrar la noche, David Guetta empleó la fórmula que causa furor entre el público masivo y consumidor de radiofórmulas: voces femeninas mezcladas con bases electrónicas y unos cuantos guiños a The Chemical Brothers y Daft Punk, dan como resultado que el francés sea un personaje tan popular. Esto sí que es música para las masas.
Carlos Ciurana