MondoSonoro Comics

Cuenta el autor que cuando empezó a planificar el relato que a la postre se convertiría en “El pájaro azul” sobre su cabeza rondaba escribir una historia que versara sobre la familia. En plena preparación del guión tuvo lugar el terremoto y posterior tsunami de 2011 que terminó dando en la enorme crisis de Fukushima: a las víctimas directas del desastre natural (unas veinte mil) se sumó el accidente en la planta nuclear que obligó a desalojar a los habitantes de la región y que por unos días incluso amenazó con convertir Tokyo en una ciudad fantasma. Como el resto de la nación y la mayor parte del planeta, Takashi Murakami observó los acontecimientos profundamente preocupado y conmovido, lo que inevitablemente se trasladó a la páginas de El pájaro azul.

Tal vez el estilo de dibujo de Murakami, una versión simplificada y menos virtuosa de la escuela Ghibli, no ayude a identificar lo desgarrador de la historia, verdadera pornografía emocional. Pero lo que resulta innegable es su habilidad para enebrar un relato redondo. “El pájaro azul” es la obra más conmovedora y dura de un autor conocido por su tendencia a lo melodramático. Esto es, hay que tener el ánimo muy alto o los niveles de empatía por los suelos como para enfrentarse a estas doscientas páginas y que no te arruinen el día, en concreto y muy especialmente quienes han experimentado la paternidad/maternidad.

El tratamiento del color en las diez primeras páginas es una magnífica metáfora del tono de una historia que arranca con una familia disfrutando de un día de campo abruptamente interrumpido por un accidente de tráfico que se lleva la vida de un niño de cinco años y deja en coma profundo al padre. En esencia el punto de partida es parecido al de la mejor película de Krzysztof Kieślowski, “Azul”: ¿simple casualidad o habrán tenido en ambos casos qque blue, al menos en inglés, define por igual el color y la tristeza). Sin embargo la reacción de la principal superviviente de la tragedia, la madre, su asunción de la desgracia es radicalmente diferente en ambos casos. O tal vez sea que el cómic permite llegar allá donde el cine sólo permite intuir, los pensamientos y sensaciones de una mujer que aquí se debate entre la negación de la realidad y la pérdida de la cordura.

De alguna forma a mitad del volumen Murakami da una pirueta argumental para vincular la tragedia de esa familia con otro drama que tuvo lugar hace años y que de alguna forma conecta esta obra con la citada tragedia de Fukushima: cuando un hombre muere en un accidente dentro de la fábrica dejando huérfano a su único hijo, la compañía evita el escándalo a base de indemnizaciones y amenazas. A lo privado, al dolor más íntimo, se une aquí la vergüenza por lo que falla desde el punto de vista comunitario, aspecto muy presente en la sociedad japonesa (casi tanto como nulo es el significado del deshonor en la nuestra).

pajaro

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies