Isaac Asimov dijo en una ocasión que tendríamos que padecer eternamente un número inventado por un bebé. Se refería a un Gúgol, o lo que es lo mismo: un uno seguido de cien ceros. El término fue acuñado en 1938 por un niño de 9 años, y en la improbable intersección entre un Gúgol, las máquinas tragaperras japonesas, la ética del Do It Yourself, Mozambique y la astrofísica, los siempre hiperactivos ZA! han encontrado el caldo de cultivo ideal para dar forma a “Pachinko Plex” (Gandula Records, 18), su sobresaliente y desconcertante nuevo disco: una obra tan sorprendente y apasionante como difícil de clasificar. Bienvenidos a su universo. Disfruten.

El 18 de enero protagonizarán la primera sesión Be my guest -una iniciativa de la sala Apolo (Barcelona) en la que una banda nacional invita a grupos de otros países europeos a compartir escenario- de este año, en la que estarán acompañados de 13 Year Cicada y Pranke, dos nombres del underground berlinés.

¿De dónde sale este disco? ¿Cuáles eran los objetivos a cumplir y cuáles las principales diferencias respecto a vuestros discos anteriores?
Este disco nace de las ideas que hemos tenido últimamente a partir de la colaboración con Loscorderos.scen la obra de teatro “Afasians: The Last Conference” en la que sonorizamos un sofá y una mesa para que suenen como una fiesta ravera. También sale de la gira por Japón en la que pillamos la descarga dopamínica de las tragaperras Pachinko, de la gira en Mozambique de la que pillamos el flow Maningue Nais (traducido es “mogollón de guay”) y de un interés creciente por los números grandes como el Gúgol Plex y los podcast de astrofísica. No teníamos muchos objetivos para este disco, quizás el de siempre, hacer algo que nos resulte nuevo, estimulante y que nos permita fluir. Parece un anuncio de Kinder Sorpresa, ¿verdad? La diferencia principal es que no utilizamos ni amplificadores ni guitarra y al final hemos acabado construyendo un único instrumento electrónico en el que Spazzfrica Ehd desde un lado dispara sonidos cuando toca la batería, y Papadupau desde el otro los modula, procesa y loopea en directo.

Me interesa mucho el proceso de creación de vuestra música. ¿Cómo es el equilibrio entre lo intuitivo y lo cerebral en vuestra forma de entender la composición? ¿Cuánto de lo que suena en el disco es fruto de la improvisación?
Nunca nos planteamos mucho este tipo de cosas, pero las entrevistas son un buen espacio para reflexionar sobre ello. Habitualmente pensamos sobre lo hecho una vez está hecho, y viendo el proceso de trabajo de este disco, se puede decir que lo intuitivo ha venido de las ideas que nos han atraído, sin saber muy bien por qué.

En nuestro proceso de composición es muy importante el ensayo-error, entendiendo el ensayo como que todo, cualquier idea, tiene que probarse, por más absurda que parezca; y entendiendo el error como gran fuente de ideas, porque son inesperadas, inconscientes y más naturales que lo ensayado. La improvisación es clave porque a menudo partimos de una idea o concepto e improvisamos en el local hasta que pilla su forma, o al revés, de una impro termina saliendo un concepto, un patrón, un reglamento.

¿Cómo habéis enfocado la grabación de este disco? ¿En qué difiere este disco a nivel de grabación con vuestros anteriores trabajos?
En principio decidimos grabar algunas partes de este disco en la Fabra i Coats, donde tenemos nuestro local de ensayo. Al final por cuestiones de organización y dinero acabamos grabándolo todo nosotros mismos. No teníamos mucha idea de grabación pero gracias al consejo y los micros prestados por David de Ojalá Estë Mi Bici y Juanito R. Berwin de Seward nos pusimos manos a la obra. Por un lado grabamos batería y sintes MIDI en directo. Lo bueno de grabar MIDI es que luego tienes mucho margen de edición. Hicimos también grabaciones de campo en alguna de las salas grandes de la Fabra i Coats y también grabamos allí la colaboración con Alma Afrobeat, que metieron la única guitarra que hay en el disco y una sección de vientos. Finalmente, cuando ya tuvimos el grueso de la grabación hecha y premezclada, metimos voces y Santi García en el Ultramarinos le añadió su magia con la mezcla de baterías y pulido final. Por otro lado, Morgan Caney (soulmate de la Orquesta del Caballo Ganador) mezcló y tocó en una canción (“Solo Chezz”) desde su estudio de Vejer de la Frontera. La combinación de grabar nosotros mismos y contar con la ayuda de amigos expertos para el pre y el post ha sido muy satisfactoria y relajada.

“Las grabaciones y los discos funcionan como instantáneas de esa canción en ese momento, más que una cosa cerrada que siempre debiera permanecer de una sola manera”

¿Es el estudio un lugar donde plasmar lo que es la banda en directo o entendéis que grabación y directo son dos procesos independientes?
En cada disco ha sido algo diferente. Habitualmente en anteriores grabaciones veníamos de girilla para que los temas estuvieran bien engrasados. Pero esta vez en diciembre antes de grabar pudimos estar una semana de residencia en el Tanque de Tenerife dentro del Festival Keroxen. Eso nos ayudó a tener tiempo para componer, comprender mejor el sonido que estaba saliendo y sobretodo a enfocar la grabación. Muchas ideas de las que hemos grabado han cambiado y se han ido desarrollado posteriormente en los conciertos. Es algo que nos ocurre siempre, las canciones cambian de un concierto al otro, por mucho que intentemos hacerlas igual. Así que las grabaciones y los discos funcionan más como instantáneas de esa canción en ese momento, más que una cosa cerrada que siempre debiera permanecer de una sola manera.

¿De qué manera se retroalimentan los diferentes proyectos en los que estáis involucrados?
¿Qué hay de Za! en Big Ok, por ejemplo, o de qué manera La Orquesta del Caballo Ganador está presente en la música de Za!? Es una suerte participar en varios proyectos porque aprendemos de todos, calmamos nuestra dispersión y nuestro trastorno hiperactivo, y además no nos aburrimos de nosotros mismos.

Big Ok y ZA! compartimos la improvisación, el error y el humor como bases para componer, y por encima de todo somos dos grupos que necesitamos que el concierto sea algo colectivo y no unidireccional. La única vez que Big Ok tocó en un escenario alto y con el público a dos vallas de distancia, el concierto fue muy frustrante y decidimos no tocar nunca más en circunstancias parecidas. La Orquesta del Caballo Ganador es la máxima expresión de esta idea horizontal de la música, porque los músicos van cambiando y porque el público es un músico más. Estos últimos años también hemos disfrutado y aprendido mucho compartiendo talleres de improvisación conducida, con niños, adultos, amateurs, profesionales, punks, clásicos, mozambiqueños, australianos… Es flipante como a través del lenguaje de la impro conducida, en pocos minutos podemos estar todos conversando musicalmente aunque vengamos de backgrounds totalmente distintos. Estas experiencias están siendo muy muy enriquecedoras.

Habladme de Gandula Records.
Gandula no es un sello al uso, es más bien una plataforma desde donde nos autoeditamos y colaboramos con otros grupos que también practican el Do It Yourselfa su manera. Es una forma de Do It Together: compartir recursos, pasarnos contactos, montar bolos juntos, ayudarnos con la difusión, etc. En Gandula hay grupos que no sacan discos, como Seward que saca cajas de cerillas, o Sara Fontán, que solamente hace conciertos. Gandula somos los ZA! y Alfons Serra (aka Mr.Reality), ex batería de Nisei y actual batería de Mishima, un pilar en nuestras vidas.

“El humor no siempre es una vía de escape, puede ser una gran herramienta de denuncia”

¿Hasta qué punto es importante el humor en vuestra música? ¿Es el humor una vía de escape válida dentro del clima de recortes de libertad de expresión que estamos viviendo en los últimos tiempos en España? ¿Hacer música instrumental hoy en día es una manera de no acabar en la cárcel?
El humor es clave en todo lo que hacemos, dentro y fuera de la música. Nos cuesta mucho enfadarnos y nos cuesta mucho más tomarnos en serio. La música experimental es jugar al Quimicefa, es probar mezclas absurdas y tronchantes: Mentos con Coca-Cola, Nocilla con mortadela, Ferran Adrià y un Koala en una mesa de First Dates… O así nos sale a nosotros. El humor no siempre es una vía de escape, puede ser una gran herramienta de denuncia, como las letras de Strawberry. El problema es, de nuevo, el pedal Heavy Compressor del estado que censura y condena a Strawberry. Nos encantaría saber hacer letras como las suyas, pero no nos salen. Nos quitamos la espina hace un año tocando y cantando “Poco Pan” en el concierto No Callarem de Badalona solidario con Valtonyc, Strawberry, La Insurgencia y un triste etc.

Vivimos tiempos en los que los que los discursos identitarios parecen haber desplazado al discurso de clase en nuestro país, ¿Qué significa para vosotros “ser catalanes”? ¿Qué es Catalunya y qué es España para vosotros?
Ser catalanes es muchas cosas e inevitablemente, a día de hoy, lo que se diga está fuertemente determinado por el contexto de bombardeo ideológico en el que estamos inmersos todos los que vivimos entre los Pirineos, Gibraltar, el Duero y el Tajo. Podemos hablar de los efectos de este bombardeo ideológico, que por otro lado están bastante currados: lo han pasado por un Metal Zone, un delay con el feedback infinito y al final un chorus con el rate al 100%. Ojalá hubiera unos previos guapos, pero han decidido ponerlo todo por DI directo al mixer. Catalunya y España llevan unos años picando en la mesa. Necesitamos un buen técnico de directo para que nos baje los monitores y que quién haga las mezclas del disco no se pase con el plugin Decapitator. Más allá del discurso Catalunya-España, el estado en el que vivimos está apretando el Limitador de la libertad de expresión y también ha puesto el Compressor en Modo “Extremo Centro”, todo esto sumado a una justicia vintage (vintage de vieja, heteropatriarcal y caduca) que anula las frecuencias que disienten o cuestionan el status quo, y por eso desde nuestro entorno mucha gente se ha movilizado para invertir la fase de estos pedales a través de la plataforma No Callaremos, o a través de acciones solidarias ya sea por los encausados del Parlament, del Caso Pandora, o de tantas otras. Por otro lado, Carl Sagan hablaría de España y Catalunya como algo que ocurre en una pequeña parte de un punto azul pálido situado cerca de una estrella de entre los 300.000 millones que componen la Vía Láctea.

Tengo la impresión que en este disco habéis extremado el diálogo entre lo sintético y lo analógico, jugáis aún más si cabe a contraponer la frialdad sintética con la calidez de lo orgánico. ¿Qué buscáis en ese diálogo?
La verdad es que no buscamos nada, como te decíamos las cosas van saliendo sin pensar demasiado, dejándote llevar por los estímulos, chascarrillos e intuiciones del momento y sin expectativas. Una vez ya nos dimos cuenta de que el disco iba a ser totalmente sin guitarras, sí que procuramos no perder la fuerza orgánica y física que nos gusta sentir cuando tocamos, así que nos hace ilusión que lo veas así, como un diálogo.

Dejando de lado lo musical, ¿de qué se nutre el imaginario de Za!?
Nutriciones del último año: mucha astrofísica, en forma de podcasto de libro. Mención especial especial para Isaac Asimov ya sea en modo divulgación o modo novela. También ha habido budismo Zen, Byung Chul Han, “Rick and Morty”o los acentos raros de “Peaky Blinders”. De gira también hemos disfrutado escuchando podcasts realmente mal hechos en Ivoox, cuanto peor mejor, como diría Rajoy si supiera decirlo. Spazzfrica sumaría Marina Garcés y la pieza de danza “Este lugar entre” de Bea Fernández; y Papadupau añadiría alguna novela gráfica como “El fruto Prohibido”, de Liz Strömquist o “Psiquiátrico”de Lisa Mandel.