“La música debería decir algo, especialmente en estos tiempos distópicos”
Entrevistas / Working Men’S Club

“La música debería decir algo, especialmente en estos tiempos distópicos”

JC Peña — 02-02-2021
Fotógrafo — Archivo

Como ya escribimos en esta misma cabecera, el debut homónimo de los británicos, Working Men’s Club (Heavenly Records/[PIAS], 20), les coloca ya en la liga exclusiva de las bandas jóvenes más interesantes de aquellos lares.

Asombra que Sydney Minsky-Sargeant, motor creativo de este brillante compendio de post-punk con aristas, electrónica bailable, kraut psicodélico y synth-pop, apenas rebase la mayoría de edad. Por si fuera poco, el grupo mutó de formación y estilo antes de grabar en Sheffield con el prestigioso técnico y productor Ross Orton (The Fall, Arctic Monkeys). Con su primer álbum se han ganado el respeto de heterodoxos curtidos como Fat White Family. En Resident Music (según su paisano de Brighton Nick Cave, “la puta mejor tienda de discos de Reino Unido”) es álbum del año y en la lista de Mondo Sonoro ocupa el puesto 21. Ha costado, pero conseguimos recibir las respuestas de Sydney por correo electrónico.

Las críticas de vuestro disco están siendo inmejorables. De hecho, aparece en muchas listas de lo mejor del año. ¿Cómo os sentís?
Sí, está siendo una locura, sinceramente. Teniendo en cuenta la pandemia y todas las cosas más importantes que están sucediendo en el mundo, no tenía claro cómo se iba a recibir y no esperaba nada. La respuesta ha sido asombrosa, abrumadora. Ha llevado un montón de trabajo y dedicación de mucha gente. Nuestro management y nuestro sello han sido increíbles, hay demasiada gente a la que dar las gracias, pero no olvidamos su contribución. Estamos eternamente agradecidos a todo el mundo por su amor y apoyo.

“Cuando empezamos no teníamos más objetivo que meternos en un local y tocar”.

Lo mejor que se me ocurre decir de él es que parece que habéis absorbido un montón de grandes influencias, pero que no sonáis a nada específico. Cuando empezasteis el grupo, ¿era ésta la principal intención?
Ah, muchas gracias, es algo bonito oír eso. Creo que cuando empezamos el grupo no teníamos más objetivo que meternos en un local y tocar horas, ya fuera a las ocho de la mañana o a las diez de la noche, cuando pudiéramos ensayar. Según pasó el tiempo, la música maduró y creo que cuando llegó el momento de hacer el disco, había afinado mi manera de componer, de tal modo que podíamos hacerlo todo de la manera más exhaustiva. Cuando estoy componiendo una canción no tengo un motivo más allá de escribir de lo que sé y acompañarlo con música que suma o interpreta esas emociones. No hay fórmula para componer, pero eso es lo que pareció pasar durante este proceso. Me sentía atrapado, desesperado y confuso, y hacer el disco fue mi modo de sacar algo de sentido a lo que estaba pasando en mi cabeza, de la mejor manera que pude.

El álbum me ha parecido muy maduro y consciente de la historia de la música pop. Me parece alucinante, dada tu edad. ¿Vienes de una familia muy musical?
Muchas gracias, no crecí en una familia musical, pero mis padres son artistas, así que quizá eso lo explique… ¿Quién sabe? Seguro que ha ayudado, imagino. Han apoyado mucho mi creatividad, por lo que he tenido mucha suerte.

¿Cuál ha sido el peso del productor Ross Orton? ¿Por qué decidisteis trabajar con él, y cómo de fácil o de difícil fue grabarlo en Sheffield, que, por cierto, es una ciudad muy musical?
La segunda vez que quedé con Jeff Barrett de Heavenly él estaba convencido de que deberíamos trabajar con Ross en el single. Ross vive en el norte (en Sheffield), tiene un historial alucinante y se limita a hacer lo que le viene bien a la música. En cuanto grabamos “Teeth”, yo tuve claro que deberíamos hacer el disco entero con él. Sus habilidades en la producción y su actitud hacia la música me inspiraron personalmente. Como resultado de grabar “Teeth” con él, pasé a componer la mayor parte del disco. El proceso fue sencillo porque estábamos en el mismo barco, no mareamos la perdiz. Nos limitamos a grabar la música y si alguna cosa no encajaba, hacíamos algo más. En general fue extremadamente gozoso y fácil porque todo estaba ahí, nos limitamos a ponernos a ello y sacamos el disco cuando estuvo listo. No hubo distracciones.

Empezasteis a hacer música de guitarras y luego girasteis más hacia la electrónica o el pop más rítmico (“John Cooper Clarke”), pasando a cajas de ritmos. ¿Hubo alguna razón? Parece inusual que esto pasara antes incluso de sacar el primer disco.
Supongo que la gente no se da cuenta de que yo tenía dieciséis años, Jake diecisiete y Giulia veintitrés, cuando formamos el grupo (ndr: ambos ya no están en la formación). Tus gustos cambian rápidamente. Con el streaming puedes meterte en música que nunca has oído y enamorarte de todo tipo de cosas muy rápido. Empecé a escuchar más electrónica underground y música africana, y me inspiró. Creo que nuestra música se convirtió en otra cosa. Especialmente después de “Teeth”, se hizo más abrasiva. Componer con cajas de ritmos y sintetizadores me abrió infinitas posibilidades: podía sincronizar cosas y componer bajos y guitarras. Hacer material así me flipó y el disco acabó siendo así, supongo. No quería estar en otro grupo más de guitarras, la cuestión era ser creativo y acabar con algo distinto. Se puede debatir si con este disco lo hemos hecho, pero sin duda lo hemos intentado. Sorprender y confundir a la gente me estimula y espero no dejar de hacerlo.

“Cuando compuse las canciones me sentía confuso, atrapado y desesperado”.

¿Hasta qué punto ha beneficiado al disco el cambio de formación?
No quiero hablar de eso.

Combináis sonidos áridos con melodías más accesibles (por ejemplo, de sintetizadores). Estoy pensando en una canción como “A.A.A.A.”. También creo que sonáis modernos, aunque con raíces en ciertas cosas del pasado. ¿Os sale naturalmente o hay una intencionalidad?
Tratamos de hacer algo propio. La gente puede hacer sus conexiones de acuerdo a cómo les haga sentir y sobre qué les haga pensar, y eso es exactamente lo que debe hacer la música. Al final, la única persona que puede saber de dónde viene la canción es la persona que la compuso, pero creo que eso es personal y que no debería desvelarse al oyente. Las palabras hablan por sí mismas y la música acompaña los pensamientos y emociones que están detrás. A veces es mejor hacer el ruido que quieres con un sinte, otras con una guitarra. No hay nada correcto o incorrecto en ello, y al final lo que mejor le vaya a la canción y al sentimiento que hay detrás es el instrumento que deberías usar (si lo tienes). En las principales sesiones de grabación las canciones estaban más o menos ahí. Ross dijo que deberíamos centrarnos en los sonidos. Eso es lo que hicimos y por eso el disco tiene esa presentación sonora. En “A.A.A.A” Ross utilizó un sintetizador para crear todos los sonidos de batería, porque es lo que mejor le venía. Cada tema tiene su sonido individual porque era la forma de expresión más honesta.

¿Os encontráis cómodos al veros asociados a una banda post-punk tan única como The Fall, o es sólo una etiqueta? Yo también puedo oír cosas progresivas, y no es raro porque a Mark E Smith le gustaba mucho Can.
Entiendo por qué los periodistas comparan nuevos artistas con otras bandas y usan referencias, crea un sentimiento de comodidad y familiaridad para los que no han oído tu música antes. Sin embargo, nunca encasillaría nuestra música o haría generalizaciones con ningún nombre. Sólo tratamos de hacer nuestra movida, como hacían The Fall. A todo el mundo le inspira algo, pero nosotros hacemos música original, o al menos lo intentamos. Si quisiéramos sonar como The Fall seríamos un grupo de versiones, así de simple. Al final depende del oyente hacer sus propias conexiones. Si quieren compararnos con otros grupos, está bien: cada uno tiene su gusto y todo el mundo oye música de modo diferente.

“Sorprender y confundir a la gente me estimula”.

El disco comienza con una canción larga, atmosférica y muy rítmica: “Valleys”. Leí que decías que es una canción sobre estar aislado en un lugar alejado de todo.
Es una canción sobre lo que sé y cómo me siento. En el momento de componerla me sentía confinado, y elegí escribir sobre ello. El lugar donde vivo es precioso pero está aislado, es oscuro, soso y deprimente. “Valleys” es producto de esas emociones.

Y termina con una canción de doce minutos (“Angel”), lo cual muestra mucha confianza por vuestra parte.
Supongo que queríamos terminar con una canción grande. Se demelenó más cuanto más nos metíamos en ella. Podría haber acabado siendo tediosa, pero creo que nos las arreglamos para grabarla de la mejor manera, teniendo en cuenta sus doce minutos. Queríamos mantener los elementos electrónicos, y cambiamos lo que era originalmente una canción de guitarras incorporando sintetizadores, samplers y vocoders, además de cientos de guitarras y batería en directo.

Me ha llamado la atención esa portada tan simple y abstracta. ¿Cuál era la idea?
Steve Hockett, un diseñador gráfico y artista alucinante de Manchester, diseñó el logo. Al principio íbamos a usar unos pequeños logos que hizo para un póster, pero pensé que era una decisión obvia utilizar el logo como arte del disco. Es simple y audaz, me gustaba la idea de que lo ves y quizá pienses qué es, que lo cojas y le eches un vistazo. Hay una W-M y una C si lo ves de cerca.

Siendo tan jóvenes, me interesa tu perspectiva de cómo crees que la gente se relaciona hoy con los grupos. ¿Crees que es esencialmente como en otros tiempos?
En mi opinión mucha música rock o pop es mucho menos identificable. No hay nada con gancho y las letras son muchas veces demasiado cautelosas. La música debería decir algo, especialmente en estos tiempos distópicos que vivimos. Puede usarse como vía de escape a nuestros dolores y penas, pero debería confrontar los temas del mundo (como siempre ha hecho). Es una de las formas de arte más poderosas y creo que la gente tiene que recordar poner en valor su voz y utilizarla. Lo más importante de todo es que la música una a las personas. En un tiempo en el que todo el mundo se siente tan sumamente despegado del otro, es importante que usemos y creemos música para alinear estos pensamientos y sentimientos que tanta gente tiene ahora mismo.

Para terminar: ¿cómo estáis viviendo la situación de la pandemia ahora que no podéis presentar el disco en directo? ¿Podéis hacer algún plan?
Es duro para todo el mundo, así que voy al día. Supongo que 2021 va a ser un año de ver qué pasa. La situación con el Covid es realmente mala aquí en Reino Unido en este momento, de manera que deberíamos centrarnos en tratar de mejorarla. Cuanto antes trabajemos juntos en ello, antes podremos girar. Mientras seguiremos haciendo música y sacando nuevo material este año, sólo está por decidir cuándo.

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