“Me puse el reto de hacer un disco optimista”
Entrevistas / Westerman

“Me puse el reto de hacer un disco optimista”

Redacción — 23-06-2020
Fotógrafo — Archivo

“Your Hero Is Not Dead” (Partisan/PIAS, 20) es la interesante carta de presentación larga de Westerman, joven británico con el que conversamos vía Whatsapp.

Fogueado como cantautor indie de la penúltima hornada londinense, William apuesta en su debut por una producción sobria y electrónica que concilia a Peter Gabriel, Nick Drake y Mark Hollis con un aire de pop contemporáneo y ciertos toques experimentales. Muy pegado a la tierra, espera poder presentar sus canciones en directo cuando la pandemia lo permita.

Este es tu debut tras un EP con el que leí que tuviste ciertos problemas, según leí. ¿Cómo ha sido el camino hasta llegar a este LP?
Creo que ha sido bastante difícil. Y creo que se ha hecho aún más complicado, dada la situación actual del mundo. Hacer un álbum siempre tiene un grado de dificultad, pero las mecánicas que han rodeado este disco han sido un reto, sin duda. Afortunadamente, ya está en la calle, y me siento bien.
No sé si el hecho de pasar de un mundo más acústico a uno electrónico tiene que ver con estas complicaciones.
Bueno, siempre ha sido una combinación. Nunca ha habido un cálculo premeditado para pasar de lo acústico a lo electrónico. Lo que ha salido más bien tiene que ver con haber trabajado en estos últimos años con un productor (Nathan Jenkins) que tiene sus raíces en la electrónica. Y por eso, trabajando juntos, se ha producido esta mezcla.

“Hay algo catártico en hacer un disco de preguntas”.

¿Por qué grabaste el disco entre Portugal y Londres? ¿Hubo alguna razón concreta?
Esencialmente porque llevaba dos o tres años viviendo en Lisboa, que es donde vive también mi productor. Había estado trabajando en su estudio doméstico durante un año antes de que el disco fuera tomando forma. Se nos ocurrió alquilar una casa para encontrar un ambiente en el que hacerlo, en lugar de meternos en un estudio tradicional. Y en la época del año en que estábamos el sur de Portugal está bastante fuera de temporada y desierto, además de que no es muy caro. Encontramos una casa que nos gustó mucho y que además era propiedad de unos músicos. Era perfecta para lo que queríamos hacer y nos gustó mucho la idea. Dispusimos de ese espacio durante un mes, con gente entrando y saliendo para grabar, y como no lo acabamos, tuvimos que hacerlo en diferentes lugares de Londres. Más que nada, porque no estaba terminado (risas).

¿A qué héroe te refieres con el título, si es que me puedes explicar algo? Obviamente es la última canción, pero ¿tiene un significado más amplio?
No se refiere a ninguna persona en particular. Y ésa es la clave: está tratando de invertir esa idea de características heroicas y modelos a los que todos aspiramos. He tratado de invertirlas mirando esas características en sí mismas, en lugar de verlas en forma de proyecciones irreales.

He leído que estudiaste filosofía y te interesa mucho la literatura. ¿Cómo afecta esto a las letras que escribes?
Supongo que en mis letras hay muchas preguntas a las que no doy respuesta. Lo irónico es que mucha gente que estudia filosofía en busca de respuestas acaba haciéndose más preguntas. Pero creo que gran parte del proceso trata precisamente de sacar esas preguntas que me preocupan y que estoy seguro que no son exclusivamente mías. Creo que hay algo bastante catártico en el proceso de formularte este tipo de preguntas y hacer de ello un disco.

¿En este sentido, dirías que es un álbum especialmente introspectivo?
Mmm. Sí que hay introspección, pero yo no estoy en el centro de toda la música. Estoy en la música, pero hablo y trato de cosas que pasan en el exterior. No es sólo de mi vida interior.

Se dice en la nota de prensa que es un disco sobre “la empatía y la lucha diaria”, pero al final me ha parecido que tiene un tono decididamente optimista. ¿Era tu intención?
Sí, ése era el reto que me puse. Pensé que era lo más difícil que podía proponerme, pero lo quería intentar. Tenía que ver con lo difícil que es sentirse optimista con este mundo a veces, pero el reto estaba en mirar a esas cosas que me parecían potencialmente difíciles y angustiosas y tratar de responder y crear un ambiente de esperanza, a pesar de todo lo que nos rodea. Es lo que he tratado de hacer con el disco como un todo.

Me resulta bastante complicado etiquetar tu música dentro de un género, pero al mismo tiempo hay melodías muy pop. ¿Te sientes a gusto en esta categoría tan amplia? ¿Y te sientes a gusto cuando te comparan con músicos como Peter Gabriel?
A nadie le gusta meterse a sí mismo en una categoría por lo que hace, pero creo que mi música, estructuralmente hablando, está en el reino del pop. Pero ciertamente no viene del lugar del pop más mainstream, sino de otro sitio, aunque las estructuras están ahí. Siempre me he considerado un cantante y compositor. Lo demás son extensiones que se ponen, pero yo no pudo decir mucho más.

Es verdad que en las canciones hay cierta experimentación pero prevalecen las melodías. Por eso hablaba de “pop”. ¿Buscas esa combinación?
Es un poco el modo en el que la música toma forma, según trabajo las melodías, las letras, y la estructura de acordes. Acaba sonando así porque hay mucho trabajo de experimentación de prueba y error. Trato de encontrar una buen modo de equilibrar la pieza, para que me parezca que está bien y aparezca cierta energía con la melodía que he compuesto y la letra. Así es como se va haciendo, no tengo ideas preconcebidas. Es más bien ir probando y un trabajo de producción con las texturas.

“La industria se había centrado mucho en el directo y esto tendrá que cambiar un poco en el futuro”.

Las canciones tienen un sonido muy peculiar, con mucho espacio entre instrumentos y guitarras muy secas. ¿Cuáles han sido tus referencias para llegar ahí?
No nos fijamos en discos precedentes como referencias, es más bien que Nathan y yo compartimos cosas en cuanto a gustos e intereses musicales. También tiene que ver con los músicos que tuvimos. La mayor parte de ellos son amigos. Si decides meter un cello porque tienes a una amiga que es una gran intérprete, lo haces más por esto que por pensar demasiado de antemano en cómo sonaría. Es bastante intuitivo. Grabamos bastantes más cosas de las que al final han acabado quedándose. Es difícil, porque nunca sabes si está bien o está mal.

Aún así, me pregunto quiénes son tus héroes musicales.
Cuando empecé a componer escuchaba a muchos cantautores. Neil Young, Joni Mitchell, Nick Drake y gente así. Pero ahora hay muchísimos. Me gusta mucho el “art pop” que se hacía en los ochenta, me encantan Frank Ocean y Bon Iver… Creo que en cuanto a las influencias, toda la música que has disfrutado acaba saliendo en tus canciones, porque creo que son cosas que resuenan y salen inconscientemente.

¿Qué me puedes contar específicamente de “Blue Comanche”?
Es una de las más sencillas del disco en cuanto a la progresión de acordes. Esta secuencia me llevó a una imagen muy fuerte de un nativo americano alejándose de mí. No tengo ni idea de por qué esta imagen se me metió en la cabeza. Traté de construir una narrativa alrededor y combinarla con mis propios sentimientos. Respecto a la melodía, no sé, siempre es algo que sucede o no…

Tengo la impresión de que estamos en un momento especialmente fecundo para la escena en Londres, con artistas muy variopintos. ¿Lo ves así? ¿Por qué crees que sucede esto justo ahora?
Sí, supongo que…hay un par de escenas principales de las que sale nueva música. Hay una de “art rock”, con bandas como Squid, Black Midi o Shame, que tienen un tono más post-punk, y luego hay otra más reciente y jazzera. No me parece que encaje en ninguna de las dos. La jazzera se congrega alrededor de la universidad de Goldsmiths y otra institución del Sureste de Londres. Pero ya te digo que en realidad no encajo en ninguna (risas).

Como artista que ha sacado su primer álbum, ¿cuál es tu percepción sobre el momento de la industria discográfica especialmente ahora, con la imposibilidad de tocar en directo y girar?
Estoy obviamente decepcionado por no poder tocar, pero todo el mundo está sufriendo. Creo que, básicamente, esto cambiará las cosas. La industria se había centrado mucho en el directo y esto tendrá que cambiar un poco en el futuro. En términos de la gente oyendo música en lugar de yendo a conciertos, creo que va a ser beneficioso, porque se tendrá más tiempo para prestar mayor atención a la música. En ese sentido, podría no ser tan terrible como en otras industrias en las que se va a sufrir mucho. Al fin y al cabo yo tengo mucha suerte y no necesito girar ahora para mantenerme a flote. No sé, son tiempos duros.

¿Qué ha pasado con vuestras fechas para presentar el disco?
Todavía no sabemos si vamos a poder girar este otoño. Todos los bolos (incluyendo los que íbamos a hacer en las tiendas de Rough Trade y los de Estados Unidos) se han pospuesto y la mayoría no tienen fecha. Ahora mismo no lo sé, podría ser que nos tuviéramos que ir ya al año que viene. Hay mucha incertidumbre.

Para terminar, ¿cuáles son las expectativas que tienes con este primer disco?
No lo sé, realmente. Es complicado, porque lo que he aprendido durante todo este tiempo es que no compensa mucho predecir lo que va a pasar con nada relacionado con la música (risas). No tiene sentido pensar qué mereces o adivinar cómo va a responder la gente. Pero estoy contento con lo que he hecho y estoy recibiendo comentarios positivos. Espero poder tocarlo en directo en algún momento y hacer otro (risas).

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