Tragedias cotidianas
Entrevistas / Evripidis And His Tragedies

Tragedias cotidianas

Jordi Nopca — 05-09-2007
Fotógrafo — Archivo

El primer elepé de Evripidis Sabatis, de origen ateniense pero con residencia en Barcelona desde hace tres años y medio, es un cálido crisol de algunas de las (muchas) referencias musicales que su autor baraja a diario, y se titula “Evripidis And His Tragedies” (Touch Me Records).

Empezó tocando el piano con siete años, y sus primeras composiciones –escritas en la adolescencia– fueron “imitaciones de música clásica: valses, sonatas… Al principio componía cosas de calidad muy cuestionable”. Un poco más adelante, el descubrimiento de la música pop cambió la vida a Evripidis. De ahí a publicar su debut, sin embargo, pasaron unos cuantos años, los necesarios para ir probando nuevas sonoridades e irse empapando de ellas y empezar a pensar en hacer su propia aportación.

“El hecho de que en el disco no haya guitarras le da otro toque. El piano y la voz, que predominan, le dan un matiz muy frágil”

“Evripidis And His Tragedies” ha sido el resultado: un disco ambicioso (sesenta minutos dan para mucho) y con un sonido que puede crecer y crecer, incorporando a la voz y al piano de Sabatis toca clase de instrumentos (violines, bajos, batería, saxo, clarinetes…) y, cómo no, sugestivos coros femeninos. “El hecho de que en el disco no haya guitarras le da otro toque. El piano y la voz, que predominan, le dan un matiz muy frágil”. ¿Y puede que también sentimental? “Yo no creo que mis canciones sean sentimentales. Si con eso quieres decir que son teatrales, estoy de acuerdo. Soy muy narrador y muy expresivo en general”. Como en buena parte de la música pop, el tema central es el amor, que Evripidis aborda desde perspectivas muy diferentes. En “Antarctica”, por ejemplo, canta sobre los “resultados catastróficos que puede tener el amor en alguien que lleva mucho tiempo sin ser querido”, y “Straydog” trata sobre “aquellos amantes que vienen y van y que no les puedes decir que no”. “Las canciones no son verdad, lo mezclo un poco todo”, nos advierte cuando le preguntamos por el origen de algunas letras como “Red Is The Sky Above The Harbour”. Sean más o menos verídicas lo cierto es que todas ellas tienen un punto imaginativo interesante y son capaces de crear un personaje peculiar y a ratos bastante ingenioso.

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