En el caso de que haya dudas sobre si fue antes la fiesta o ellos, la fiesta fue antes. Aunque después de The B-52’s, muchas fiestas del planeta ya no sean lo mismo. Su continua nostalgia retrofuturista pasa en 2008 la prueba de fuego de añadir la imagen de “Funplex” (Astralwerks/EMI), su primer álbum en más de quince años. Las generaciones del post-punk y del nu rave les veneran. The B-52’s salen de fiesta otra vez y se tropiezan con sus nietos. ¿Qué ocurrirá ahora?

La primera reacción de los recién llegados es sorprenderse. Caray, suenan jóvenes y se hacen remezclar por CSS y Peaches. Keith Strickland, director musical del grupo se ríe. “Es maravilloso que pasen los años y sigamos haciendo esto, es como nuestra manera de componer, en la que las chicas improvisan en una jam session, en la que todos opinamos, y de esa manera, llegamos a escribir cosas muy atemporales. No sé decirte por qué no componemos como si tuviéramos cincuenta años, pero sale solo”.

“Con ‘Funplex’ hemos logrado ser nosotros mismos, no hemos intentado imitarnos”

Strickland responde a lo que se le antoja, como ha hecho toda la vida. “La cultura occidental está obsesionada con la edad. Ahora el pop es más de los jóvenes que nunca, aunque es verdad que ahí siguen los Stones, Aretha Franklin o Tina Turner abriendo camino. Me molesta que se hable de la edad en el pop, porque la cultura moderna se está perdiendo algo. Si echas un vistazo al mundo, verás que en muchos lugares, la edad es símbolo de sabiduría, mientras que América no tiene en cuenta a sus mayores. Sé que el rock and roll es rebelión y juventud y puedo entender la postura”.
La cuestión es que The B-52’s se han pasado quince años dando conciertos allá donde se les llamara, y viviendo cómodamente de las rentas, hasta que escucharon lo que hizo Steve Osborne con New Order, y se han apuntado al carro del lifting con su trabajo más guitarrero y a la vez más retocado. “El disco que queríamos hacer ha ido evolucionado mientras tocábamos e íbamos escribiendo. Durante años nos hemos sentido como actores que se divierten con sus canciones antiguas y queríamos otra cosa, así que, al hecho de tocar, le hemos añadido el hecho de componer nuevas canciones. No te creas que es un proceso tan rápido, lo hemos hecho cuando hemos podido”. O sea, que componéis y probáis en directo –recuerden que en el FIB’07 ya sonaron varias de las canciones de su nuevo álbum. “No es exactamente así. Escribimos las canciones antes de presentarlas en directo, sí, pero nos gustaría haber probado más, porque ahora hay cosas que habríamos cambiado si las hubiéramos probado todas. Un álbum es algo que tiene que ser diferente en cada momento de tu vida, y lo interesante es que esa diferencia crezca día tras día, que nos llegue a gustar mucho y que viva con cada cosa que hacemos”. Y desde luego, ahora encaja más que nunca, porque no era lo mismo aquel 1992 en plena efervescencia de Nirvana, que este 2008 de Vampire Weekend o MGMT. “Ahora hay muchos más grupos interesantes que antes. Para nosotros, uno de los que marcó el cambio entre lo de antes y lo de ahora son Junior Senior, que hacen algo con lo que nos identificamos, igual que la energía y la irreverencia de The Hives. No se toman en serio ni a si mismos ni lo que hacen. Todo esto hace que disfrutemos mucho más ahora con la música”.
A continuación Strickland se hace el sordo, no entiende que le pregunte sobre las diferencias culturales entre entonces y ahora, o qué han aprendido. Curiosamente, el guitarra de The B-52’s funciona mejor con las críticas. Es curioso que para el mundo sigan siendo “el grupo de “Love Shack”, a pesar de que esta no esté entre sus mejores grabaciones. “Creo que ‘Love Shack’ no es ni siquiera puro The B-52’s, y por eso me gusta, pero nunca se ha escuchado nuestra música con detenimiento, y ahora, por fin, parece que se empiezan a colocar las cosas en su sitio”. O sea, que a pesar de formar parte de la memoria colectiva de la cultura occidental, creen que aún hay muchos que les ven sólo como una broma. “Siempre hemos sido forasteros de la cultura de masas, y somos perfectamente conscientes de ello, aunque no somos así porque hayamos querido, nos ha venido dado. Eso sí, cuando haces todo de una manera honesta pero con sentido del humor, siempre las cosas que haces van a funcionar y van a terminar calando. Mira, siempre hemos hecho lo que nos ha gustado. No hemos seguido nunca ninguna moda, hemos escrito para nosotros mismos… hemos querido vivir observando el presente que nos rodea para llevarlo a una canción, y desde luego, es maravilloso hacerlo así. Cuando escribo, me doy cuenta de que sé que hago algo que me hace sentir bien”. A lo mejor había que llamar por fin a las cosas por su nombre. Ten en cuenta que “Funplex” es su álbum más abiertamente sexual. “No lo buscábamos, pero hemos ido pensando que puede ser una reacción al conservadurismo horrible que hay en América, y por eso nos parece una situación divertida que nos encanta sacar en el disco”. La lástima es que haya tanta gente que sospeche que “Funplex” sea sólo una operación de maquillaje tan forzada como esa portada retocada con Photoshop. “Mira, con ‘Funplex’ hemos logrado ser nosotros mismos, no hemos intentado imitarnos. El disco ha salido de una manera natural, sin pretensiones. Desde luego que si te lo propones seguro que encontrarás muchas zonas oscuras en el disco, pero te aseguro que hemos escrito para nosotros mismos, y todo ha fluido como siempre lo ha hecho, más que nada porque cuando hemos intentado escribir para una determinada audiencia, nos hemos dado cuenta de lo difícil que es hacer algo para agradar a alguien, así que, guste o no, esto es lo que podemos ofrecer ahora mismo”.