Con su look desenfadado, los Texxcoco parecen sacados de una película americana de cine adolescente. El de las rastas, la gamberra, el surfero y el mod. Entre Clerks y Los Amos de Dogtown. Adriana, Joshua, Cristian y Héctor encarnan este proyecto que nació hace ya dos años y que desde entonces no ha parado: tras la publicación de un EP, Blu, y un LP breve, Psychonaut (Clifford Records, 2016), la banda canaria regresa con fuerza, esta vez como parte de la escudería de Subterfuge Records. El 9 de marzo se publica Disorder, un compendio de garage aderezado con la oscuridad propia del post punk y tintes noise.


A los fans de Joy Division se les habrán puesto los dientes largos con el título del disco, aunque el solazo de Las Palmas dista bastante de la oscuridad de Mánchester.
Nuestro espíritu es muy oscuro. Sí que es verdad que venimos de un lugar donde no hay esa predisposición a hacer una música tan oscura, pero como dice Adriana, de espíritu poseemos esa parte super depresiva que, aunque nuestras canciones tienen la claridad y el brillo del sitio del que venimos, tienen también un lado triste. Nuestro estilo es happy/sad total. Como lo que podrían ser The Cure, New Order

¿Qué creéis que diferencia Disorder de otros álbumes que se publican actualmente en España?
Es el primer disco de este rollo que se hace aquí. Lo nuestro es más tirando a la movida noventera y no solo al grunge y el sonido oscuro de aquellos años, sino a todo lo que viene del noise más brillante. A día de hoy no hay un disco igual en España.

Los doce temas que componen el disco son muy diferentes. Encontramos desde fresco garage en Crazy Mama, hasta un noise rock al estilo de Cloud Nothings en The Other, pasando por el punk primitivo que destilan I.D.G.A.F o I Wonder. ¿Qué sonidos han inspirado la gestación del álbum?
Sobre todo la onda noventera estadounidense, el noise de finales de los 80… Todo el rollo hardcoreta también. Los Afghan Whigs, Interpol… En esa onda se mueve. Aunque obviamente tiene también la influencia de nuestros discos anteriores, la parte más tropical. Es algo nimio, que no se nota tanto, pero que sí que hace que no suene tan oscuro todo el rato.

La portada del disco, entre el cromatismo y los motivos playeros y geométricos, podría recordar a la carátula del Boys Don’t Cry de The Cure. ¿Es un guiño a la banda?
No fue pretendido. No conocíamos la portada de los Cure. Como siempre contamos con artistas canarios y esta vez decidimos hablar con Lía Ateca para que se encargase del diseño del álbum ya que como artista está en un momento muy parecido al nuestro en cuanto a crecimiento y reconocimiento. Además de que es una de las artistas canarias más destacadas de su generación.

¿Qué diferencias encontráis entre Disorder y vuestros trabajos anteriores, Blu y Phychonaut?
Es un mundo de diferencias. A nivel de sonido, ya solo si analizamos la parte técnica, hay un salto brutal porque Blu está grabado totalmente digital y de la mejor manera que se pudo debido a la falta de medios; aún así se consiguió que sonara bastante bien. Sin embargo, Disorder está grabado en unas condiciones de puta madre. Lo grabamos en directo con Javier Ortiz en Estudios Brasil y en analógico con unos equipazos vintage, guitarras del 58, pedales también vintage… Ya solo en la parte técnica hay un salto, pero si nos metemos a valorar la música nos faltaría tiempo. Hemos estado dos años tocando muy entregados y eso al final se ha notado. Cosas que antes te parecían difíciles, ahora las haces muy fácil.

“El circuito de salas en Las Palmas está muerto”

¿De qué hablan las letras de Disorder?
(Adriana)
Tratan de mis movidas mentales desde que cumplí dieciocho años. No Control hace referencia a esa sensación de no poder controlarse, todo el rato invadido por la adrenalina. Disorder habla de los trastornos mentales y Depressure de la ansiedad principalmente. Y ya no solo de la ansiedad, sino del hecho de que “me tengo que hacer mayor, pero me siento tan pequeña…” Disorder es la que mejor resume quizás toda la esencia del disco, por eso puso el nombre al álbum. Al mismo tiempo es un homenaje a Joy División, pero sobretodo es un homenaje a la idea central del disco. Porque aunque sea un disco muy desordenado, que esa es en parte la idea, el objetivo era que transmitiera toda esta ristra de emociones complejas en las distintas canciones, no nos cerramos a hacer un solo estilo. De ahí que el álbum esté tan desordenado en el sentido de que te suena una canción muy cañera y de repente otra muy lenta, reflejando así la idea que queríamos provocar: nuestro último año ha sido una montaña rusa de emociones.

Volviendo a vosotros, ¿de dónde viene lo de Texxcoco? Suena a una especie de Doritos tropicales.
Es una ciudad de México, solo que nosotros le añadimos una “x” más. Pensamos que era más llamativo así.

¿Cuál es el imaginario, la idiosincrasia de Texxcoco?
Somos peña a la que nos gusta la música y es lo único que sabemos hacer bien y lo único por lo que nos interesamos. No podríamos dedicarnos a otra cosa, somos impulsivos, maniáticos y perfeccionistas, pero nos damos cuenta todo el rato de que nos falta mucho por mejorar todavía y ese es el camino en el que hemos estado este año. Somos un grupo que tiene mucho hambre. No nos ponemos ningún límite a la hora de currar y sabemos que estamos aquí para cumplir los objetivos que nos marquemos cada año.

¿Cómo definiríais vuestra actitud?
Somos bastante punkis y nihilistas.

El año pasado, al mudaros a Madrid, os pateasteis varias salas de la capital ¿Cómo de arropados os habéis sentido en la escena madrileña?
Bastante arropados, muy crema. Pensábamos que la peña iba a ser mucho más cerrada pero para nada. Hemos sentido mucho calor siempre.

En vuestra tierra de origen, Las Palmas, ¿hay algún tipo de escena que esté emergiendo?
El género que más le gusta al público allí son las bandas tributo. Hay buenos proyectos y de todo tipo, pero salvo algunas excepciones, las mejores propuestas han salido de las islas y no están allí ahora mismo residiendo. El circuito de salas está muerto. Falta una sala pequeña que dé cabida a propuestas emergentes. Ya no sé si es el público el que consigue que haya una sala o es la sala la que consigue que venga un público, pero la rueda no está girando, ese es el problema.

¿Qué ha supuesto para vosotros el fichaje por parte de Subterfuge Records? La entrada al circuito profesional, que nos empiecen a tomar en serio por fin.

¿Sentís que el hecho de estar respaldados por un sello, para la gente que no os conoce o que de entrada no es tan curiosa y no se para a escuchar, es una autoridad?
Yo creo que todos los músicos cuando empiezan con un proyecto están hambrientos de formar parte de un sello. Es como el principal objetivo. Nosotros nos marcamos este y al final lo conseguimos y estamos muy contentos.

Ya habéis tocado en el Fuzzville y el Monkey Week, y ahora os espera un verano ajetreado. De momento habéis sido confirmados en el Festival Gigante, el Ebrovisión y en el emblemático Primavera Sound. ¿Qué supone para Texxcoco el asalto a los grandes festivales?
Era lo que estábamos esperando desde que empezamos. Para nosotros esto significar trabajar al nivel al que queríamos estar desde hace años.