“Volvemos desde el amor y las ganas de compartir lo que somos de manera genuina”
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“Volvemos desde el amor y las ganas de compartir lo que somos de manera genuina”

Luis Benavides — 29-07-2026
Fotografía — Archivo

Standstill regresarán este otoño con su primer disco en trece años, pero el viaje ya ha empezado. La novela gráfica Vida y obra de un titiritero (Astiberri, 26) amplía el universo creativo del álbum y anticipa algunas de sus claves.

Hablamos con sus autores, el músico y líder de la banda Enric Montefusco y el dibujante Oriol Garcia Quera, sobre este singular proyecto.

El primer disco de Standstill en trece años, previsto para este otoño, llega precedido por “Vida y obra de un titiritero”, una novela gráfica que plantea un viaje espiritual, simbólico y atemporal. “No he sido alguien especialmente interesado en el formato cómic, pero han pasado dos cosas: por un lado, el propio contenido de este nuevo proyecto me lo ha pedido y, por otro lado, siempre me estimula trabajar en una disciplina o en un ámbito nuevo. Aprendo, conozco gente nueva y eso me da la vida”, explica el cantante y artista multidisciplinar Enric Montefusco, quien ya ha publicado un libro de relatos y dirigido un documental y cuatro espectáculos escénicos.

“Cuando llegue el disco, le dará otra dimensión a estas páginas”

De manera azarosa, Montefusco dio con un cómic de Oriol Garcia Quera en una biblioteca y su manera de dibujar conectó con lo que el músico estaba intentando explicar. El historietista, especializado en cómic histórico, aceptó el reto. “Entré al juego de forma instintiva. Sintonizamos a la primera. Creo que lo que me sedujo fue la profundidad del mensaje que Enric quería transmitir, con el que me sentí identificado, y la dificultad que entrañaba hacerlo”, recuerda Garcia Quera, que afrontaba por primera vez un trabajo mano a mano con un músico. Tampoco conocía la música de Standstill y, cuando empezó a escuchar su discografía, quedó impresionado. “Enric me aconsejó qué debía escuchar y visionar, y en qué orden, para realizar una inmersión rápida en un universo que era imprescindible conocer antes de empezar a dibujar”, subraya el dibujante.

Sin ser una biografía de la banda, “Vida y obra de un titiritero” tiene mucho de autobiográfico y, al mismo tiempo, universal. Todo comenzó en 2025, cuando Montefusco siente que las letras de las nuevas canciones de Standstill compartían una misma dirección. “Me di cuenta de que me estaban saliendo ideas que tenían que ver con mi historia, con la banda, con la creación y con mi relación con el arte y la expresión. Empecé a entender que lo que me había pasado a mí le ha pasado a muchísima gente, por no decir que a cualquier persona que haya intentado defender un proyecto propio”, apunta el músico, quien se sirve de símbolos y personajes arquetípicos para explicar el largo viaje de los “elegidos”, esas personas capaces de hacer algo bonito a partir de su dolor.

Montefusco recuerda que Standstill surgieron movidos por la rabia y la frustración, “con ganas de conquistar y casi de vengarse de un mundo con el que no estábamos de acuerdo”. Sus canciones de puro screamo y post-hardcore eran, como reza una viñeta, “pólvora para volar el mundo de una vez”. Pasaron los años y, ahora mismo, el sentido de darlo todo en otro disco es radicalmente diferente. Ahora crean, resume el músico, “desde el amor y desde las ganas de compartir lo que somos de una manera genuina”. Se trata, como leemos en otro recuadro, de “dejar algo que valga la pena para los demás”.

Con el trazo del dibujante, Montefusco despliega en las ochenta y ocho páginas en cartoné y color un universo simbólico cargado de significado para hablar del feliz retorno de la banda. El logo de Bcore en una banderola, los círculos de la portada de “Adelante, Bonaparte” y las figuras de Ian Mackaye y The Carpenters personificando el referente y el juguete roto respectivamente son solo algunas de las referencias contemporáneas utilizadas en este cómic ambientado en la Edad Media. Garcia Quera destaca, por encima de todo, la libertad creativa en este emocionante relato de épica musical. “No hemos trabajado con un guion previo, ni por orden cronológico. Hemos trabajado con ganas de hacer algo muy personal, de modo instintivo y al servicio de una idea. Y tengo la sensación de que, sin preverlo, esto se nota en el resultado: páginas con composiciones muy distintas, poco texto, mucha narrativa visual, colores según las emociones… El otro día, con un periodista, intentando definir el libro, lo acabamos llamando poema gráfico e incluso ‘ópera cómic’”.

El libro y el próximo disco de la banda que completan Piti Elvira (guitarra), Ricky Falkner (bajo) y Ricky Lavado (batería) son obras autónomas y complementarias. “Cuando llegue el disco, le dará otra dimensión a estas páginas. Me parece muy bonito porque genera un mundo dentro de cada uno. No es como una película con banda sonora: lo tienes que juntar tú dentro de ti”, subraya Montefusco, quien también entiende este proyecto como una reivindicación de lo artesanal, de las cosas hechas con las manos, con mucho mimo. “Nuestra manera de funcionar tiene mucho de eso y creo que, en el mundo de hoy en el que se nos viene encima, tiene mucho valor”, apostilla.

 

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