“Lo atemporal es bueno y difícil de conseguir”
Entrevistas / Alondra Bentley

“Lo atemporal es bueno y difícil de conseguir”

Jorge Obón — hace 11 meses
Fotógrafo — Archivo

Después del revuelo que significó ser producida por Mathew E. White, Alondra Bentley vuelve a lo cercano. Con Solar System (Mount Ventoux, 2018) se embarca en una aventura de psicodélica y synthpop sobre pérdida, materialismo y relativización de la vida diaria. La mañana después de una discusión íntima, la idealización de quien nos rodea, la cotidianeidad transformada en pura psicodelia, la vida adulta en contraposición a la niñez, un poco de cinismo, y el tiempo que pasa.


¿Cuándo es el mejor momento para escuchar tu nuevo disco?
Este no es un disco con acantilados sonoros como hay en otros…

No, pero tiene sorpresas.
Tiene sorpresas y momentos que son muy distintos a otros. Escuchar este disco cocinando no me parece una mala idea. ¿Sabes cómo me gusta a mí escuchar discos? Limpiando, cocinando, planchando…

Planchar es estupendo para escuchar discos.
Sí, me encanta, de hecho es el único motivo por el que plancho. Estás haciendo algo, no estás dedicando tu total atención pero tus oídos están al cien por cien ahí. Y cocinando, depende, porque hay veces que en la cocina hay muchos ruidos y tienes que poner un extractor o tienes que batir algo.

Por eso yo abro la ventana y no pongo nunca el extractor…
Claro, por el ruido, a mí me pasa también. Hay muchas cosas que hago en mi día a día que no hago como debiera porque si no, no escucho bien la música. Tengo esa enfermedad de necesitar estar escuchando música todo el tiempo.

Claro, hay que usar menos la batidora…
Por eso la receta ya no puede ser con batidora pero, ¿en qué momento puede ser que escuches el disco? Mira, otro sitio donde se escucha música muy bien es en la furgoneta con el resto de los miembros de la banda.

Me imagino tu disco empezando un viaje con el coche por la mañana mientras que sale el sol. Porque en tu disco los colores son importantísimos.
Sí, es verdad. Esta es la primera entrevista del disco, o sea que yo también descubro cosas, porque hay veces en las que una no se da cuenta de lo que hay. En realidad yo quería llamar al disco “Prism”. Pero al estar tan usado decidí no llamarlo así. En todas las canciones del disco se habla de la luz, y por lo tanto, también de los colores y de la vibración de la luz. Los colores son importantes en el disco.

En Prism precisamente has ordenado los colores según el arcoiris en la letra.
¿Sí? Creo que sí. ¿Sí, van así, como en la canción? Como te he dicho antes, en las entrevistas te das cuenta de cosas. Pasa mucho con los discos, porque el álbum se publica ahora, pero Prism la escribí hace año y medio y ordené los colores pero ya no lo recordaba.

Resolutions ya era un paso adelante en muchos sentidos, pero Solar System es el cambio evolutivo más grande en tu carrera. Y aunque no te has repetido de un disco a otro, sí que se han mantenido algunas fórmulas.
En tu vida, por ejemplo, en tu relación de pareja, o casi con cualquier cosa, para mantenerte interesado tienes que estimularlo tú. Tienes que poner mucho de tu parte porque si no las cosas se apagan, se mueren. O decides hacer otra cosa distinta, estar con una persona distinta. En general tienes que cuidar mucho tu vida, si no, la vida toma el control y toma sus propias decisiones y tú te terminas dejando llevar; pero a lo mejor no es eso lo que tú quieres. Para mantenerme igual de estimulada a la hora de escribir canciones y de hacer un disco me tengo que preguntar cosas distintas. Si no, a lo mejor el disco que sale es un disco que todo el mundo espera, que a todo el mundo le encanta… Eso pasa mucho. Pero la relación personal con tu propio proyecto, ese plano subjetivo que tienes tú con tus propias canciones, es algo que tienes que cuidar. Si no, no estás aprovechando el hambre que tienes de hacer cosas. Podría haber hecho cinco discos de sota, caballo y rey de folk preciosos con arreglos preciosos de cuerda, que a mí me encantan. El folk probablemente sea el estilo que más escucho, pero es mucho más interesante romper con lo que tú ya conoces sobre ti. Es la diferencia entre comer porque es la hora de comer o comer porque te puedes permitir preparar una receta y disfrutar de ello. Y no siempre se puede, muchas veces comer es un trámite en el día. Ojala pudieras pararte un poco.

“¡Siempre necesito alguna palabra que se repita por lo menos tres veces en el disco! Son mis propias palabras clave y que definen mucho sobre mí”

Hay que disfrutar de la vida y buscar la chispa de cada día por pequeña que sea.
Claro. Y desde luego, algo en lo que yo aplico esa filosofía o manera de pensar es en el arte. Cuando quieres hacer cualquier expresión artística, ahí, más que en ningún otro sitio. Tienes que tener esa lucha o hambre constante para hacer cosas nuevas o explicarlas de otra manera. Porque si no artísticamente eres menos. Mis artistas favoritos son los que en cada disco han roto un poco con lo anterior. Me pasa eso: cuando veo la carrera de alguien que admiro de verdad, siento que ha hecho su propia historia.

Aunque ahora hagas otra cosa, la tendencia psicodélica se puede intuir en grabaciones antiguas como One Friday Morning.
Siempre he escrito de una manera muy intuitiva, sin tener mucha idea. Pero hay cosas que siempre me han gustado. Creo que en cualquier carrera artística tienes que generar tu propio abecedario. Lo vas generando según avanzan los años y según vas volviéndote un poquito más experto en conocerte. Creo que muchas veces cuento lo mismo pero lo cuento de otra manera, lo he explicado con un sintetizador y no con una acústica. Incluso si miras el vocabulario hay palabras que repito mucho. ¡Siempre necesito alguna palabra que se repita por lo menos tres veces en el disco! Son mis propias palabras clave y que definen mucho sobre mí. Ocurre hasta con los discos de David Bowie por mucho que se diga que mutaba. Eso es tener un lenguaje propio y es algo que se ve mucho en artes plásticas. Hasta los directores de cine utilizan un recurso determinado repetidas veces. En la música pasa también. Hay cosas que son muy tú y van a terminar saliendo; aunque con los años tienes que irlas perfeccionando.

Pero seguro que hay transiciones, palabras o personajes de tu abecedario que no has querido repetir más. 
Me gusta mucho lo naif. Pero para que lo naif funcione tiene que tener un contexto no naif, porque si no acabas siendo una parodia de ti misma. Sí que hubo un momento en el que me dije que tenía que huir de determinadas cosas que te hacen un poco parodia. Aunque tienes que saber reírte un poco de ti misma y de la vida. En este momento creo que no escribiría más una canción sobre el pajarito que está comiendo migas en el parque. Buscaría otros temas y evitaría hablar de pajaritos.

Te tomas con cierta calma el hecho de grabar un disco nuevo. ¿Cómo es el momento en el que decides pensar en un disco y dejar las canciones sueltas?
Suelo dejar todo bastante para el final. Me suelo poner un reloj de arena mental, un límite. Si no, podría procrastinar hasta que pasaran muchos años y estar todavía dándole vueltas. A mí me funciona decir, “Hasta aquí, ¿qué tienes? Con eso vamos”. No es lo ideal, es lo que me pasa.

Y cuando caiga el último granito tienes que ponerte a trabajar, pero habrá un momento en el que le empieces a ver la cara al disco…
Ese es un momento de crisis máxima, sobre todo porque son canciones que he escrito con la guitarra o con guitarra y teclado, y pueden ir en cualquier dirección. Entonces, cuando el disco está muy cerca y estás ya pensando qué arreglos y qué tempo va a llevar la canción. Si la vamos a acelerar o la vamos a hacer super tirada… Puede ir en tantas direcciones que entonces empieza la crisis. Con cada canción hay una lucha. Es una lucha que yo disfruto mucho.

Pero, ¿te pones un horario? 
No, voy luchando con el calendario. Me pongo mis deadlines y digo que esto aquí tiene que estar listo. Con el tiempo que tengo voy peleándome con cada canción. Hay canciones que a veces están muy claras desde el momento en el que las haces, y otras que no, y que les das mil vueltas. Incluso te diría que cuando las grabas, todavía no estás seguro de si esa era la versión adecuada. Queda así, pero podía haber salido de muchas maneras. Me gusta una frase de Damon Albarn, que dice que no todo lo que ha hecho le gusta, con la relajación del que va en modo prueba-error. Voy probando y voy investigando mucho. Aunque hay cosas que me gustan más que otras. Me encanta esa libertad de poder decir”mira, voy a hacer discos como Damon Albarn, con Gorillaz, con el proyecto de Mali, y voy a hacer tantos discos que es que me da igual”. Eso quita mucha presión. Aunque desde la máxima admiración a Damon Albarn, hace discos de Gorillaz casi a disco por año, y va un poco a lo loco, y han empeorado mucho. Hay canciones con las que detectas que la canción no está todavía ahí del todo, pero él ya la ha hecho y ya la ha grabado y ha seguido a la siguiente cosa. No ha trabajado las canciones a muerte, pero con otros proyectos sí lo hace ahora mismo.

También hay discos malos que con el tiempo maduran bien y terminamos entendiendo la valía que no entendimos en su momento. Escuchando hoy tu primer disco, Ashfield Avenue, me ha sonado muy lejano.
Lo atemporal, para mí es una cosa buena y difícil de conseguir. Este nuevo es tan joven, que ahora mismo me encanta. No sé si dentro de veinte años lo voy a escuchar y me voy a decir, ¿por qué hice este disco?

Resolutions significó una pequeña revolución a tu alrededor por la participación de Matthew E. White y demás. Creciste mucho en sonido, pero para esta nueva aventura has apostado por contar con gente cercana.
La carrera de un solista es complicada por muchas razones. Una de ellas es que hay personas que están muy cerca del proyecto pero el disco se firma con tu nombre. Xema Fuertes y Cayo Bellveser llevan diez años tocando conmigo. No aparecen hoy aquí porque el proyecto lleva mi nombre, pero siempre están ahí. A lo mejor, no siempre van a estar porque cada disco tiene su propia historia y su propio contexto. Eso me gusta porque no deja de ser un proyecto de un solista, pero también aprecio que estén mucho en el estudio y no solo en el directo.

No es verdad que esta sea la primera entrevista que te hacen con este disco, porque la primera fue con Antonio Gárate para Canal 24 Horas de TVE. Empezaste con el asunto de relativizar lo que nos pasa en la vida y vernos como una mota de polvo flotando en el espacio.
¡De esto va el disco! Por eso se llama sistema solar, y no prisma. Lo quería llamar prisma porque cuando hay cosas visuales o táctiles que te recuerdan el contexto planetario en el que estás, creo que hay que saber apreciarlas y prestarles atención. Nuestro día a día va a mil por hora y lo mundano es interminable y te puede absorber si tú no haces el esfuerzo de decir, ojo, estoy en un planeta del sistema solar, no soy nada. Ni siquiera sabemos si estamos aquí o no. Pienso que estamos experimentando algo de forma subjetiva en un contexto muy concreto pero sin definir. No sabemos muy bien qué somos ni dónde estamos, pero seguimos con nuestro día a día. Y el disco va sobre eso, la cotidianeidad, en un contexto que es, primero desconocido y segundo infinito.  Todos vamos a morir. No es una tontería, hay que pensar en eso en tu día a día. Para mí es imposible no pensarlo. Entiendo que vayas cegado por todo y que no lo pienses pero es algo muy importante. Diría que lo que tiene que hacer todo el mundo al levantarse por la mañana es saber que te vas a morir. Eso hay que interiorizarlo para entender que tu tiempo se agotará antes o después. Desdramatizarlo es una cosa muy difícil pero hay que hacerlo, y el mundo occidental es muy torpe para eso. Cuando ves de cerca la muerte no la entiendes y nadie te ayuda. Creo que es una cosa que se tiene que trabajar a diario. Tampoco sé cómo. En esto todos somos autodidactas. Tienes que conocerte, saber cómo encajar, y cómo asimilar. Todo eso solo lo puedes aprender tú y nadie te ayuda pero, ¿qué vas a hacer con tu día a día, no pensar en ello? Creo que es un error. Cuando mi madre se iba a morir me dijo, tenemos que pelear. Más allá de pelear o no, me dijo, tienes que ser menos occidental, porque no pasa nada aunque te vayas a morir. Mi madre siempre ha sido una persona clave para todo. Para todos, la madre es un referente gigante, pero en mi caso, mi madre cuando hablada decía cosas importantes. En el disco anterior, Effort And Joy, va dedicada a ella por el que es esfuerzo y alegría que portaba. Estaba muy obsesionada con las cosas que quería decir, y me dio lecciones muy importantes que no son de las que te suele dar tu madre.

Es maravilloso ver una película, hacer un viaje, leer un libro o escuchar un disco ahora o hace diez años, y que para nosotros sean experiencias diferentes.
Hay una cosa que me encanta que decía Tori Amos en una entrevista. Le decían, “llevas cantando Crucify desde el 91, y estarás hartísima de hacerlo”, y ella respondía: “¡Qué va! Si cada vez que la canto es distinta y la escucha gente diferente, no tiene nada que ver”. Creo que Tori Amos tiene razón. Además, las canciones tienen una historia, o una especie de relación contigo que es subjetiva y solo tuya. Conforme vas creciendo o van pasando los años, la canción te reencuentra con el yo que escribió esa canción. Es guay este mensaje que dejaste aquí hace diez años, pero se inicia un diálogo contigo mismo cuando la tocas.

“La música me ayuda a entender mejor el hecho de estar viva”

Recuerdo una entrevista que le hicieron en algún momento a Paul McCartney en la que decía algo tan absurdo para Sir Paul como que cuando tocaba Yesterday pensaba en que mañana tendría que comprar huevos, mantequilla…
Yo hago lo opuesto que Paul McCartney. Cuando toco esas canciones, para no aburrirme con ellas, pienso en cómo era yo cuando las escribí y cómo soy cuando las estoy cantando. Creo que les dedico mucho más de mí que cuando las tocaba después del primer disco. Me meto tanto en la canción, que me pierdo, estoy más nerviosa por equivocarme que cuando toco las recientes. Yo no sé si esto le pasa a más gente, pero a mí me pasa.

En este disco hay menos sueños o ensoñaciones y más realidad, ¿por qué? A ti te molaba el rollo de los sueños.
Hombre, soy una enferma de eso. No es porque duerma mejor ahora. Es porque la “realidad” es una cosa bastante psicodélica. Lo que pasa que decidimos no estar en conexión con lo que está pasando de verdad.

No has hecho un disco, has hecho un ensayo de Ortega y Gasset.
Cuando sales de casa a trabajar no ves que están pasando miles de cosas. Dentro de tu cuerpo, fenómenos meteorológicos, sonidos, cosas que pasan, noticias que te llegan… Pero hacemos un filtro y hay muchas cosas a las que no prestamos atención. Por eso creo que me dedico a escuchar música, porque me ayuda a entender mejor el estar vivo. Para mí el arte es importantísimo. Te ayuda a estar más presente, a entender mejor el mundo. Mejora a las personas. Es algo vital, que necesito.

Te lanzo tres conceptos al azar: Mariano Rajoy, Vox, inmigrantes… La realidad de los demás, como el Tribunal Supremo, ¿existe? ¿Sirve el arte para entender estas cosas?
En ese “los demás” hay tantas cosas pasando, que no te enseña a entender a todo el mundo. Una cosa que te enseña el arte y que es muy importante de entender es que nadie ha vivido lo mismo que tú, y que cada uno escucha una canción muy distinta. Lo que para mí será Take A Walk On The Wild Side, para Rajoy será una cosa diametralmente opuesta aunque esté escuchando lo mismo.

Has tocado en medio planeta. Está bien saber qué han aprendido los artistas en giras muy lejos de su casa y normalmente lo que aprenden es solo el camino del hotel a la sala y de la sala al hotel.
No es pequeño lo que aprendes. Hay cosas que parecen universales, como  que se cree la misma sensación en China y Madrid al tocar la misma canción. Supongo, por eso, que el arte puede trascender muchísimas cosas culturales, políticas, de lo que has vivido tú y lo que ha vivido el otro. A la vez que te puede hacer sentir que estás muy lejos, también muy cerca cuando no te entiendes absolutamente nada en el idioma. Eso es cuando una pieza de arte consigue transmitir de verdad emociones, y ahí sí que no hay diferencias.

Volviendo al disco, aunque choca que el vídeo de 45 Hours tenga una imagen tan sofisticada cuando la letra parece abogar por huir del materialismo, justo lo contrario.
El vídeo lo hice con mi amiga del alma de toda la vida, María de Valcárcel, y yo le decía, María, ¿qué vídeo vamos a hacer? Hicimos brainstorming a lo loco. Ninguna de las dos sabemos de que va. Es más María me decía “tendrás que inventarte algo por si te preguntan en una entrevista, porque yo no lo sé”. El que me estrangulan, la canción si habla de una sensación de estar un poco ahogado por las posesiones que tienes, y tu vida terrenal. Concretamente de las ataduras a lo material, que es algo con lo que yo me peleo mucho. Tener muchas cosas alrededor te impide la entrada cosas nuevas, pensar mejor. Las cosas que tienes en tu casa te están contando historias todo el tiempo. La canción va sobre no tener ataduras, pero luego el vídeo son dos amigos vestidos con traje de licra.

En Beautiful Home retratas una vida muy doméstica donde enumeras una serie de objetos que tienes por casa. 
Esa canción en realidad tiene un mensaje ecologista e incide en que no necesitamos lo que tenemos. Te puedes poner como te pongas, y lo quieres meter en el carrito de la compra, pero no lo necesitamos. ¿Necesitas comprar KH7, es imprescindible?

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