“Tendríamos que hacer inventario de las hostias que nos damos en los conciertos”
Entrevistas / Sandré

“Tendríamos que hacer inventario de las hostias que nos damos en los conciertos”

Marcel Pujols — hace 2 meses
Fotógrafo — Guillem Manzanares

Si el punk se receptara por prescripción facultativa, podríamos afirmar que los oyentes de Sandré serían todos enfermos en tratamiento. Tal y como están las cosas ahora mismo, constatamos que la música de este cuarteto barcelonés es una ácida aspirina que ayuda a superar el tedio a través de la regurgitación rabiosa, pero que aún no se receta en consultas.

Es una lástima, la verdad, porque con la disección punzante que hacen de la vida precaria en estos momentos con su disco de debut, “Ave Muñón” (B-Core, Snap Clap!, Mama Vynila, 19), se podrían extirpar algunos tumores.

Esperando a qué la ciencia avance, nos encontramos en un bar del Poblenou con tres de los integrantes del grupo: Rosa (voz), Marc (batería) y Stefi (bajo). Ensayan cerca y después de las preguntas se irán a practicar un poco, Carles (guitarra) llegará una vez terminada la entrevista con bici, casco y quejándose del trabajo. Esta gente empezó con el grupo hace poco más de un año, grabaron el disco con Santi García y Borja Pérez en Ultramarinos y no han parado de tocar.

¿Os gusta hacer entrevistas?
(Marc) A mí últimamente no, me da mucho palo.
(Rosa) Porque has hecho dos, te has escuchado y no te has gustado (ríe).
(Marc) No, porque pienso que puede ser algo eterno. Me mola –ahora que no parezca que digamos que tenemos demasiadas entrevistas–, pero es verdad que con el grupo tenemos el tiempo super limitado y nos cuesta mucho coincidir. Si encima cada dos por tres tenemos que ir de aquí para allá hablando, hay mucha agenda del grupo para gestionar.

Preguntaba para romper el hielo ¿Teníais alguna experiencia en los escenarios antes de Sandré?
(Marc) Yo llevo tocando desde los quince, he tenido bastantes grupos y Carles también (en una banda que se llamaban Els Segals que hacían versiones). También soy el sénior del grupo, el único que tiene experiencia de tiempo, pero te digo que con ningún otro grupo había despertado tanto interés como con este.

“No somos punkis de verdad, nosotros hacemos música punk-rock como vehículo porque es brutal poder decir lo que te salga, pero no estamos muy metidos en la escena”.

¿En qué grupos tocabas?
(Marc) El último así más o menos conocido fue Els Nens Eutròfics con Pedrals, con quién tocamos bastante y estuvimos en algunos festivales. Seguramente después de Sandré es el grupo con el que hemos tenido más imagen pública, pero muy poca comparado con Sandré. Esto es un fenómeno totalmente inesperado y ya me estoy quejando de las entrevistas.

¿Y las demás?
(Rosa) Yo tuve una broma de grupo en el que tocaba la batería, por decir algo, pero no llegó a nada. Siempre había sido muy groupie, tenía muchos colegas músicos pero nunca había hecho nada. Lo más cercano a subir a un escenario que hacía, era hacer el punki de fiesta que es a lo que me he dedicado estos últimos años, ahora la diferencia es que me pagan un poco por hacerlo.
(Stefi) Yo igual. He hecho mil grupos con compañeros de piso, pero nunca salíamos del piso. También empecé con la batería, pero fatal. Tenía muchas ganas de tener una banda, lo que pasaba es que era muy complicado encontrar gente que lo quisiera tanto como yo y quedar con ellos.
(Rosa) Y encontrar gente que no le importe que empieces de cero y que no sepas cantar o que en tu caso empieces a tocar el bajo. Lo que nos pudo a nosotros fueron las ganas de hacer cosas, nada más.

¿Ya teníais alguna idea de cómo tenía que ser el grupo?
(Stefi) Yo quería hacer ruido, nada ñoño. No sabía exactamente qué, pero me pasaba que iba a muchos conciertos y encontraba que todo era muy ñoño. Por los ambientes en los que movía había mucha música que me daba palo, me molaba que el rollo fuese cañero, solo tenía eso en la cabeza.
(Rosa) Yo también.

¿Cómo habéis aguantado tantos años sin sacar toda la bilis que ahora nos tiráis a la cara con vuestras canciones? ¿Cómo la sacabais antes?
(Rosa) Yo supongo que saliendo de fiesta. Vivía en Berlín, te lo puedes imaginar. Saliendo de fiesta de lunes a domingo y reventándome birras en la cabeza con mis colegas de ahí que están igual de tronadas que yo.

¿Las letras son algo conjunto?
(Rosa) Lo vamos haciendo entre todos. Marc hace muchas, yo hago algo, Stefi alguna y Carles ahora se está animando. A mí me costaba mucho, pero ellos me animan mucho también.

¿Qué cambiaría si este grupo se hubiera hecho diez años antes?
(Rosa) No sería tan guay, y creo que la gracia es la experiencia vital que llevamos todos, que nos ha cogido más mayores lo de tener un grupo.
(Stefi) Yo quizás tenía menos rabia de joven. Era más melancólica, bastante más emo, y ahora estoy más enfadada. Mola que después de los treinta sigamos enfadados, porque es un sentimiento muy adolescente.
(Marc) Maduras, te haces mayor y te das cuenta de lo mierda que es todo. Quizás es verdad esto que en diez, quince o veinte años no habíamos sacado toda la mierda, yo tengo cuarenta y dos… Empecé tocando punk, rock y estilos raros y variopintos, siempre música muy enérgica. Ahora es como volver a eso, pero con todo el argumentario para estar cabreados de verdad. Lo fuerte es que mucha gente de nuestra edad, muchos colegas de alrededor están rollo “¡joder, por fin un grupo de caña, hostias!”. Gente que no había ido nunca a un concierto punk, van ahora a un concierto nuestro en el Helio y se desmelenan.

“Si fuese hace diez años, ya te digo yo que no vendría serena a ningún ensayo. Este punto de responsabilidad sí que lo tengo ahora, aunque el grupo sea de cachondeo”.

¿Cómo definiríais a vuestro público?
(Marc) Nuestro público son nuestros colegas o gente que ahora son nuestros colegas. Quizás dentro de un año cuando ya haya rodado el disco, habrá gente nueva que coree las canciones y que no conocemos de nada, pero esto es súper nuevo para nosotros.
(Stefi) Yo creo que somos pijos para los punkis y punkis para los pijos.
(Rosa) Vas al Helio, y al público de ahí les peta la cabeza.
(Stefi) En un ambiente más punki les mola, pero no te acaban de aceptar del todo.
(Marc) No somos punkis de verdad, nosotros hacemos música punk-rock como vehículo porque es brutal poder decir lo que te salga, pero no estamos muy metidos en la escena.

¿Cómo entendéis el punk?
(Rosa) Creo que el punk es más una actitud que un lenguaje, da igual el estilo.
Para mí Nina Hagen es un icono del punk y tampoco va a hacer punk clásico. A mí me gustan muchas cosas de punk clásico de los setenta, pero la Alemania de los ochenta es fuente de inspiración total y no es un estilo punk muy marcado. Lo veo más una actitud.

Vuestros conciertos suelen ser rituales bastante salvajes. ¿Qué es lo más excéntrico que os ha pasado durante uno de ellos?
(Rosa) En el PunkCugat hace un mes me reventé la cabeza, me hice mucho daño, por suerte había espacio para hacer el animal, no como en el Helio el otro día que no se cabía. También ahí me fracturé la costilla, pero no recuerdo como.
(Marc) Yo sí que lo recuerdo (ríe). Pues, dándote un piñaco con tu queridísimo amigo Benji, cayéndote con el codo, la teta, la costilla… Todo junto ahí, todo hizo crack. Creo que tendrías que hacer inventario de las hostias y golpes que te has dado.
(Rosa) Me estuve electrocutando toda la noche, me tiraba al suelo y el suelo me electrocutaba.
(Marc) Lo guay es que todo le pasa a ella.
(Stefi) De hecho, en mi caso, yo quiero mi rincón. No quiero que me hagan nada, no quiero hacer nada a nadie. A mí la violencia no…

¿Qué papel tienen las drogas y el alcohol en el grupo?
(Marc) Básico, para vomitar son necesarias. No, creo que es un complemento, creo que ninguno de los cuatro tenga problemas de drogas.
(Rosa) Esa es otra. Si fuese hace diez años, ya te digo yo que no vendría serena a ningún ensayo. Este punto de responsabilidad sí que lo tengo ahora, aunque el grupo sea de cachondeo. Sé que no puedo ir demasiado taja antes de un concierto porque lo haré fatal, o que no puedo presentarme a ensayar borracha, porque vamos a currar dentro lo que se puede.

¿Currar? ¿Os planteáis vivir de la música o qué?
(Stefi) Ojalá, yo todo lo que sea no currar cuarenta horas a la semana en un sitio de mierda… ¿por qué no?

¿Sería bueno para vuestra salud?
(Stefi) No lo sé, pero currar cuarenta horas, tampoco es bueno para tu salud.

Escuchando el disco me sorprende la canción “Gina Thorstensen” porque entre tanta crítica agresiva hay una canción dedicada a una ilustradora y no sé si es homenaje o burla.
(Marc) Es increíble, eres la segunda persona que nos lo dice. ¡Es un homenaje! Cuando escribí esta canción era al principio de tener el grupo. Como vivimos juntos con Carles, íbamos sacando ideas y canciones y un día salió la letra de Gina, que es una amiga mía de hace muchos años y que ha vivido muchos años en Barcelona. Ella es noruega y cuando viene aquí se queda en casa y siempre cuenta historias. Cuando se fue la última vez me inspiró y escribí una letra sobre ella. No pensé si era Sandré o no, en el sentido que yo no sé lo que es Sandré. Es guay ver como una canción sobre una colega tira adelante, igual que cualquier canción sobre estar hasta las pelotas de no sé qué.

Pensé que como vosotros dos (Marc y Stefi) también sois ilustradores, era una arpía que os hacía la competencia y que os daba mucha rabia.
(Marc) ¡Qué va! Es amor absoluto hacía ella. Además el tema le chifla, está encantadísima. Hay un videoclip en marcha que hará la hermana de una amiga. Es que Sandré quizás no es todo rabia y mierda, también hay amor.
(Stefi) Dijiste que Gina para ti es una incomprendida. Es una tía brutal, brillante, pero que tiene una parte incomprendida.
(Marc) De hecho, sería un homenaje a una persona incomprendida.

Para acabar ya con la entrevista ¿Cuál es el sitio más raro en el que habéis potado?
(Rosa) En la cama de un compañero de piso que tuve. También en una bañera, pero vacía, así que esto no es muy raro.
(Marc) Yo lo paso fatal vomitando, como hay gente que hecha un chorro y sigue hablando contigo, yo no puedo hacer eso. Recuerdo una muy chunga, en una casa en L’Empordà. Era la típica fiesta en la que no conoces a nadie, te dan un porro, alcohol y de todo, y te pilla una pálido gigante. Iba con una tía que era como la novia de entonces, y cuando tuve el blancazo no sé cómo pude levantarme y de camino al lavabo empecé ya a potar y lo cogí todo con las manos. Abrí rápido la puerta con los pies y seguí potando dentro de la pica.
(Stefi) Yo me acuerdo de una vez en un autobús. Me aguanté todo el rato y cuando la puerta se abría haciendo un movimiento lateral, yo hice el mismo movimiento con el chorro, bien sincronizado. Lo hice con la puerta, como de carambola.

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