El octavo disco de Habeas Corpus roza la cúspide creativa y formal e inaugura una nueva etapa tanto editorial como de formación. Los postulados de “Armamente” han desembocado en la concreción de ideas y el buen tino aportado por Haritz Arreguy, técnico de directo de Soziedad Alkohólika. “Basado en una historia real” (Roc.K) es la nueva jugada de estos enemigos de la intransigencia musical.

El odio siempre tiene distintos estadios de expresión, algo que quedó magistralmente reflejado en la película francesa “La Haine”, del director y actor Mathieu Kassovitz. El desarraigo y la sinrazón de sus protagonistas traspasó la gran pantalla y provocó una rebelión de tal magnitud que desestabilizó el gabinete de Alain Juppé, quién no dudó en visionar la película con sus más allegados políticos. El estado de crispación de las cosas a día de hoy no queda indemne, y es algo que los madrileños Habeas Corpus han sabido catalizar en una Polaroid hiperrealista que no deja títere con cabeza. “Basado en una historia real” respira la mala leche que ya arrastraban desde “HC” y “Armamente”, sus dos escalafones anteriores. Pero no sabemos si la espita que ha contribuido a tanta bilis incontenida ha podido ser el cambio de guardia en lo que se refiere a su sección rítmica. Mars, el vocalista, toma la palabra.

“De un tiempo a esta parte cada disco ha sido más agresivo y más condensado que el anterior. A nadie le debería sorprender este cambio”

“Si te hago la lectura de lo que realmente sucedió seguramente será muy diferente a la que te podrían hacer Adrián (bajo) y Toñín (batería). Sencillamente sus intereses no coincidían con los nuestros, es un poco lo que ocurre con una compañía discográfica. En nuestro caso éramos cinco personas tocando en un grupo y tres íbamos en un sentido y las otras dos en otro. No es que fueran en una dirección opuesta pero no coincidían en los planteamientos de la banda. Hubo una sucesión de conflictos explícitos e implícitos que dieron lugar a su marcha”. Algo que puede resumirse en motivación, de lo que parecen no adolecer Joni, el nuevo bajista procedente de Offbeat, y Samuel, el aporreador de los parches, que viene de los extintos Sugarless. (Samuel) “En una semana, de lunes a jueves nos aprendimos un repertorio de veinticuatro temas”. (Mars) “El cambio nos llegó en medio de una gira, teníamos siete u ocho días para ensayar. Fue curioso estar con unos compañeros y al día siguiente amanecer en Salamanca tocando con otros. Nos decíamos ¿Quién coño es éste que tenemos al lado?”. El proceso de adaptación mutuo ha sido el principal reto al que han tenido que enfrentarse en esta nueva andadura: riffs troglodíticos y dobles bombos por doquier. ¿Terrenos inéditos para los recién llegados? Resulta curioso que los nuevos Habeas Corpus se encuentren en el límite opuesto de los flirteos mestizos de “N.N.”, aquel señero disco que editaron en el sello de Soziedad Alkohólika (Mil A Gritos), con los que ahora parecen codearse en intenciones estilísticas. Chifly, guitarra, explica el viraje. “Es una evolución lógica. De un tiempo a esta parte cada disco ha sido más agresivo y más condensado que el anterior. A nadie le debería sorprender este cambio. También se puede decir que ha sido premeditado, porque hemos sido nosotros los que lo hemos buscado”. La dureza expresa y sin concesiones de “A sangre y fuego”, “Mi único dueño y señor” o “Iconoclasta” se debate entre el tono melódico de “Por una vez” – canción de amor con todas las de la ley – o el himno de street-punk “Fascismo nunca más”. Un servidor se pregunta si el espíritu de Slayer o Most Precious Blood se ha apoderado de los madrileños. Y esta metamorfosis entona con unos textos que siguen poniendo el dedo en la llaga de forma más directa, y sin retórica a lo Noam Chomsky. (Mars) “En éste como en todos nuestros discos y como el propio título indica hablamos de la realidad. No tratamos de abordar aspectos concretos. Un hecho histórico que ocurrió ahora hace setenta años y que creo que se conmemora, el de la revolución española o la Guerra Civil, influye a la hora de abordar temas como ´Bajo un manto de olvido´ o ´Fascismo nunca más´. Pero el resto son temáticas que suceden no exactamente en este momento, sino a lo largo de todos estos años que han transcurrido y nos sirven de fuente de inspiración. Se trata de hechos completamente generalizados, que forman parte de nuestra vida y a los que no somos ajenos porque se nos obliga a enfrentarnos a ellos”. Grabado en los estudios Gárate bajo la batuta de Haritz Arreguy (Sen) –“era la primera vez que salíamos fuera de Madrid a grabar”– el disco cuenta con colaboradores de lujo: Pirri (Escuela de Odio) –“una banda de referencia del hardcore nacional”; Gorka (Berri Txarrak) –“en un principio se pensó en el cantante de Nunnery, pero por diversas razones no pudo ser”; y Mikel Bap!! –“que se encontraba en el estudio con Banda Bassotti. Grabó unos arreglos de batería que no nos convencían en ´Bajo un manto de olvido´”.