No más R&B
Entrevistas / Santigold

No más R&B

Joan Cabot — 27-06-2008
Fotógrafo — Archivo

Tras más de un año escuchando su nombre hasta en las predicciones del tiempo, Santi White publica su primer largo. Con una lista de colaboradores a la altura de todo el ruido que ha generado en los últimos meses, llega el momento de la verdad para “Santogold” (Lizard King/Popstock).

“Ni siquiera me gusta el R&B. Nunca me ha gustado y no sé por qué la gente se extraña de que no haga R&B. Me parece divertido que la gente me siga preguntando por qué no canto R&B. Supongo que les resulta extraño que sea negra y no haga esa música. Si lo hiciera sonaría como Marvin Gaye o Al Green, cuando todavía era rhythm & blues. Ahora apesta. Odio el R&B”. Es lo mejor que soy capaz de sacarle a Santi White por teléfono y la verdad es que ni siquiera le he preguntado por qué no hace R&B. He mencionado esas dos iniciales de pasada y ella se ha embalado, poniéndole algo de picante a nuestra hasta entonces funcional e insustancial conversación sobre “Santogold”, su debut discográfico.

"Trabajar en un sello ha sido una experiencia genial porque me ha permitido ver el negocio desde todos los flancos"

Santi White está presentando su primer álbum en Europa. Atiende nuestra llamada desde Londres, horas antes de dirigirse al concierto que dará esa noche en una fiesta organizada por Levi’s. Estos días todo es más o menos así en el mundo Santogold: hacer entrevistas de aquí para allá, dar conciertos y promocionar uno de los álbumes más esperados de los últimos meses. Porque todo el mundo hablaba de Santogold desde hace más de un año, medio mundo andaba intentando adelantarse al otro medio siendo el primero en señalar a White como the next big thing y esas cosas. En parte, se había ganado cierta expectación. A pesar de ser relativamente desconocida Santi White ha estado implicada desde hace años en el negocio musical de una u otra manera: nacida en Filadelfia y residente en Brooklyn, formó parte de un grupo rollo new wave llamado Stiffed, trabajó en Epic como A&R y ha colaborado con Mark Ronson y Spank Rock, además de haber trabajado como compositora a sueldo para Res, Lilly Allen e incluso Ashlee Simpson. Eso la convierte en el tipo de persona que conoce perfectamente los engranajes del mundillo discográfico. “Trabajar en un sello ha sido una experiencia genial porque me ha permitido ver el negocio desde todos los flancos. Me hace entender mejor dónde estoy, cómo funciona la maquinaria”. Y está de acuerdo cuando comento que muchos artistas nunca consiguen entender esa parte del negocio y que quizás les convendría. “Cuando Stiffed se separaron yo todavía tenía contrato con Lizard King Records, quienes me propusieron que publicara un trabajo en solitario”, explica sobre cómo nació Santogold. “Desde el principio me encantó la idea de poder abordar cualquier tipo de estilo”. Junto a ella ha estado durante todo el proceso John Hill, bajista de su anterior proyecto, su mano derecha, responsable junto a ella de la composición de la mayoría de temas. A partir de allí empieza una lista de productores y colaboradores que incluyen a Diplo, Freq Nasty, Naeem Juwan y DJ XXXChange de Spank Rock, Chuck Treece de Bad Brains, Freq Nasty y M.I.A y su productor Switch, todos ellos amigos suyos. “Creo que Santogold es algo así como una evolución de lo que empecé con Stiffed. Haber podido trabajar con diferentes productores me ha ofrecido la oportunidad de probar cosas que no hubiera podido hacer si las canciones estuvieran escritas para un cuarteto de músicos”. “Santogold” es entonces el hijo de esa voluntad por sonar diverso y no acorralarse en un solo estilo, un ejercicio de calco convincente en el que tanto puede sonar dub, acercamientos al rock de guitarras de Pixies o a los brincos de Blondie. En última instancia, aprovecha el sonido de Baltimore y Filadelfia adaptándolo a un terreno mucho más accesible y domesticado. “No quería que el disco sonara como si repitiera la misma canción una y otra vez. No quería limitarme porque mis gustos musicales no son limitados”. Lo curioso es que muchos de los que estaban ansiosos por escuchar este álbum parecen ahora contrariados con el resultado. La Santi White real no parece encajar en la imagen que habíamos creado de una Santi White imaginaria destinada a ser una segunda M.I.A, algo que decididamente no es. “No creo que ahora que el disco ha salido y la gente lo puede escuchar, vuelvan a decir lo mismo”, admite. “Creo que era una comparación perezosa por parte de gente que no se había molestado en escuchar mi música, sólo por el hecho de que somos amigas”. Desde luego, “Santogold” no es “Arular”. Eso está claro y no es necesariamente malo.

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