“Este disco tiene mucho de autobiográfico y de viaje interior”
Entrevistas / Nico Roig

“Este disco tiene mucho de autobiográfico y de viaje interior”

Oriol Rodríguez — 23-05-2020
Fotógrafo — Archivo

Folk pop metafísico exquisito en conexión con artistas como Bon Iver. Cuatro años después de su anterior entrega, Nico Roig, músico de talento extraordinario, colaborador habitual de nombres como Pau Vallvé o Raül Refree, retorna con “Yo siempre sueño que sí” (U98 MUsic, 20), delicado orgasmo sensitivo con el que salir de la abulia vital y el estancamiento emotivo.

¿Cómo lo llevas?
Acabo de hablar con el gestor, que me decía que tenía que pagar no-sé-qué del IRPF.

¡Joder! Y del confinamiento.
Bien. Un poco resfriado y con mocos pero bien.

¡Si hay mocos hay vida!
Sí, el moco es alegría (ríe). Por el resto… La verdad es que, creativamente, con el confinamiento me he bloqueado y no estoy haciendo nada. Por suerte, a parte del disco, tenía trabajos ya encargados y voy haciendo, pero a un ritmo muy lento. Me está costando mucho. Y nuevo, no estoy creado nada. Bueno, en realidad, sí, he grabado algunas ideas pero no significan nada. Dentro de este contexto aún no tengo claro qué significa cada cosa.

Creo que todavía todos estamos intentando descodificar todo esto que estamos viviendo, con la angustia de qué pasara cuando se abran las puertas.
Tienen que pasar todo para que podamos descifrar lo que está sucediendo en toda su dimensión. Ahora mismo es imposible. Lo único que podemos hacer por el momento es echar barriga (ríe).

“No le quería pegar la chapa a nadie ni quería tener que meterme a cantar canciones tristonas. Tal vez por mis discos anteriores no lo parece, pero soy un tipo optimista”.

Qué, ¿hablamos del disco?
Empecé a hacer el disco el verano de 2018. “Suc de síndria” seguramente fue le primer tema que escribí. Una canción en un inicio escrita expresamente para la banda sonora del cortometraje homónimo de Irene Moray.

¿A partir de aquí surgió el resto del disco?
Este disco tiene mucho de autobiográfico y de viaje interior. En aquel momento estaba pasando por una época muy complicada. Estaba muy mal. Era preso de un bloqueo muy extraño. Todo me daba igual. No sabía cómo salir de ahí. En el disco se explica todo este proceso.

La voluntad de querer salir de esa apatía.
Sí. Pero no fue fácil conseguirlo. Me costó mucho escribir las petras. He conseguido darles un aire más sencillo, pero al principio me parecían muy densas. Todo lo que explicaba era cierto pero eran todas muy aburridas. Una vez más, me faltaba sobreponerme a la situación y tomar distancia y perspectiva. Supongo que por eso he tardado tanto en terminarlo. Además de que escribí 24 canciones, de las que he acabado seleccionado solo nueve.

¿La creación de ‘Yo siempre sueño que sí’ te sirvió para salir de este estado de apatía?
Totalmente. Fue como un constante presente continuo, porque a medida que lo iba haciendo fui entendiéndolo todo. Pasé por muchos procesos. Me adentré en el estudio del reiki, que es algo que me fue muy bien. Medité mucho. Mi madre se había muerto hacía mucho tiempo pero tomé plena conciencia de ello en esta época. Son cosas que llevas adentro y acaban aflorando. Fue como pedirnos perdón mutuamente porque no nos habíamos podido despedir.

Contrariamente, ya desde el mismo título es un disco con sus momentos de optimismo.
Es un disco alegre, sí. No le quería pegar la chapa a nadie ni quería tener que meterme a cantar canciones tristonas. Tal vez por mis discos anteriores no lo parece, pero soy un tipo optimista. Fue un cambio de punto de vista y de estado anímico que me ha ido muy bien personalmente. Ahora estoy flipando con los mensajes que me están llegando de la gente que ya ha escuchado el disco.

¿Qué te dicen?
Que han reído, que han llorado… Parece que es un disco que ha tocado unas fibras sensibles que a mí me tocó cuando lo hice.

De algún modo es un álbum conceptual que recorre sentimientos, sensaciones y estares.
Y que acaba en “Suc de síndria“, que como explicaba es el tema que lo generó todo y que marca el tono del álbum.

El proceso de grabación fue muy diferente al de los anteriores.
Sí. Y ahora se me hace rarísimo pensar que en un futuro podamos ir a un estudio de grabación.

Más bien lo decía porque es la primera vez que trabajas con productores, y nada menos que David Soler y Marcel Bagés.
David ya estuvo por ahí en la grabación de ‘Vol 71’ (Discos Quatreguineus, 2016) y teníamos pendiente que se encargara de la producción de uno de mis trabajos. Han tenido total libertad para hacer lo que quisieran. Yo les enviaba una idea y muchas veces ellos me devolvían algo totalmente diferente. El concepto del que partíamos era alejarnos del sonido de guitarras.

Pero hay guitarras
Sobre todo en las canciones más desnudas, las que son únicamente voz y guitarra, como “Una forma de esperança”, que es justamente la canción que dedico a mi madre, que se llamaba “Esperança“.

Las Tarta Relena también tienen un peso determinante en el disco.
Sí, empezaron colaborando en “Ànima”. Es una canción muy coral en la que quería que estuvieran. Son unas cracks y fue súper divertido trabajar con ellas. Tanto que acabaron apareciendo en casi todo el disco. No solo eso sino que las quiero en la banda cuando podamos presentar el disco en directo.

El disco combina de forma muy natural catalán y castellano.
Surgió así. “Eres bueno”, que habla sobre los falsos maestros, había algo, no sé qué ni por qué, tal vez por los libros que estaba leyendo, que me impulsó inconscientemente a hacerla en castellano. Lo mismo con el resto. Creo que la combinación de ambos idiomas, sí, fluye de manera muy natural.

El directo con el que presentas el disco también es muy especial.
Presentamos el disco en el Mercat de Música Viva de Vic 2019, funcionó muy bien, tuvo mucho éxito. También lo presentamos en Vilafranca del Penedès. Nos ha quedado pendiente un concierto en La Pedrera, actuar en el festival Grec… Se ha ido todo a tomar por saco. Pero sí, era una experiencia única, muy guapa. Actuaciones para cien personas. Llevábamos una cabeza binaural y el público nos escuchaba a través de auriculares para percibir todos los sonidos en 3D.

¡Mola!
Con este sistema puedes oír perfectamente a las Tarta Relena, está la Marina Herlop en los teclados y yo llevo unos micros de estudio… Se oye todo de puta madre. Ya no sé hacer conciertos de otra manera. Todas las personas del público están escuchando lo mismo, pero es algo hecho por nosotros en directo.

Tarta Relena, Marcel Bagés, has trabajado mucho con Pau Vallvé, tu música también tiene cierta conexión con lo que hacen Ferran Palau, El Petit de Cal Eril o Mau Boada…
Somos los indies sensibles (ríe). Gente más o menos perteneciente a una misma generación que hemos crecido con unos referentes similares. Sí podríamos hablar de escena. Aun así, aunque es innegable la conexión entre nosotros cada uno con su personalidad haciendo su propia historia.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.