“No hago música para salvar a la humanidad, sino para salvarme a mí”
Entrevistas / Mon Laferte

“No hago música para salvar a la humanidad, sino para salvarme a mí”

Pablo Tocino — 07-12-2021
Fotógrafo — Archivo

Mon Laferte cierra el año como lo empezó: con el lanzamiento de un disco. Si Seisse consideraba “su álbum mexicano”, en1940 Carmen (Universal, 21) cambia la dirección hacia Los Angeles, tanto por unos sonidos californianos como por el hecho de que, por primera vez, componga y cante en inglés.

Hemos querido hablar con ella sobre lo que significa para ella este álbum, que además escribió mientras intentaba quedarse embarazada (y ya embarazada), sobre su gira por Estados Unidos y las nominaciones a los Grammy, y sobre la música no ya como ayuda, sino directamente como salvación.

Antes que nada, enhorabuena: tienes si mal no recuerdo cuatro nominaciones a los Grammy Latino de este año. ¿Cómo te sientes, y además que las nominaciones sean por un disco tan especial como “Seis”?
Muy contenta. Sí que es un disco muy especial. Es la primera vez que hago un disco mexicano, entonces para mí es como un regalo a México, que me ha dado muchísimo en estos casi quince años. Así que ha sido mucha alegría tanto por mí como por toda la gente que participó en el álbum, entre ellas las dos bandas que colaboran (La Arrolladora Banda El Limón de René Camacho, de Sinaloa, y la Banda Mujeres del Viento Florido, de Oaxaca). Siento que esas nominaciones son ya un premio para ellas y para mí.

Ha pasado muy poquito tiempo desde “Seis”, y ya tenemos “1940 Carmen”. ¿Tenías material guardado y le has dado forma, o has sido especialmente creativa en este año como para dos álbumes de estudio?
Es que aunque “Seis” salió este año lo grabé el anterior, entonces ya tenía tiempo para mí, pero sí, me puse creativa [ríe], porque realmente “1940 Carmen” lo hice todo en un par de meses, es como un álbum de sobrevivir en muchos sentidos. También influye el tema de la pandemia, no estar en shows, tener más tiempo libre... Yo estoy muy inquieta, y siempre quiero estar haciendo cosas, entonces al no tener giras, pues ¿qué hago?, me voy a poner a hacer música.

¿Cómo ha sido componer en inglés? Ha sido la primera vez, ¿no?
Sí, de hecho ni siquiera hablo inglés fluido, sé pedir en un restaurante y poco más, las cosas básicas [ríe], pero tenía muchas ganas de escribir en inglés, siento que suena todo distinto, hay otra manera también de abordar los temas. Y también como instrumento, usar la voz en inglés, tenía muchas ganas de ver cómo mi voz sonaba distinta en inglés, qué otros recursos podía usar. En español como cantante usamos más las vocales normalmente, y en inglés las consonantes, y me apetecía explorar eso. No manejo el inglés pero he escuchado música en inglés toda mi vida, casi que la mayoría de la música con la que me he formado estaba en inglés. Ha sido muy descarado por mi parte, eso de “voy a escribir en inglés, no me importa” [ríe], pero también es eso lo que quería, si no pronunciaba bien, si no tenía las palabras... Pues mira, eso es especial también. Soy una latina escribiendo en inglés, eso es un universo nuevo, es lo que buscaba.

“Algo es mejor” no podría estar mejor elegido, valga la redundancia, como primer single. Me parece una de tus canciones más inmediatas y más redondas. Y más luminosas, que creo que es algo que a todos nos hace mucha falta ahora.
Totalmente. A pesar de que el álbum no es súper luminoso, sino que tiene hormonas y está loca según el momento [ríe]. Pero yo siento que es necesaria esa energía hoy, en post-pandemia, todavía pandemia, no sé en qué etapa estamos... No sé, a mí misma me hace falta, ¿sabes? Yo no hago música para salvar a la humanidad, me parece súper ególatra eso, sino para salvarme a mí. Y a mí me hace falta tener una canción así. Me hacía mucha falta. Y creo que a otras personas les puede venir bien también.

Cierras con “Zombie”, que es un poco el reverso tenebroso de “Algo es mejor”, ¿no? No sé si habla sobre la adicción de una persona con el alcohol, o con otras sustancias, qué encuentra en ellas, etcétera.
Un poco de todo. Mira, yo la escribí estando en hormonas, reventada de hormonas, entonces imagínate... los estados de ánimo van de estar arriba a depresión profunda y mucha ansiedad. Y además, por el tema de embarazo, tuve que dejar de tomar antidepresivos, ansiolíticos, dejé también de fumar... así que se me juntó todo. Y sí, hay una parte que dice que necesito “el placer embotellado”, por eso imagino que dices lo del alcohol, y sí, es que tampoco podía tomar ni una copa de vino [ríe]. Me sentía súper atrapada, el dejar de tomar las “drogas permitidas” fue brutal... Ahí te das cuenta de que eras súper drogadicta. Pero de lo permitido.

Un apunte más personal, ya que me hablas del embarazo. ¿Cómo ha sido compartir la creación de este disco mientras ese bebé iba creciendo en tu interior? ¿Has pensado decirle en el futuro “mira, este disco lo compuse mientras me estabas dando guerra”?
(ríe) No sé si cuando esté más grande se lo diré. Pero desde luego me sirvió mucho este disco, fue súper terapéutico, y ocupó mi mente, porque estaba obsesionada con el tema del embarazo, llevaba un año de hormonas. La música siempre me ha ayudado en mi vida cuando he estado mal, escuchar otras canciones y también crearlas. Siempre me ha salvado, y eso ha sido este disco para mí, a estar pendiente de eso y no de las hormonas. Recuerdo todo eso casi como una pesadilla. En cualquier caso, el disco lo empecé a escribir cuando aún no sabía si me iba a quedar embarazada. “Niña” la escribí cuando aún no lo estaba, entonces era muy arriesgado, porque si no lo conseguía, iba a quedar un recuerdo muy amargo de esa canción. Este fue mi segundo intento, aunque sé que hay personas que tienen muchos más.

Me has mencionado que la música te ha ayudado mucho en momentos duros. ¿Se te ocurre algún artista en particular?
Sí... ¿sabes? Tuve una etapa a mis veintiún años en que me volví súper mega fan de The Beatles, ¡pero muchísimo! Me aferré porque casi que me hacía olvidar la realidad, me la pasaba escuchando a los Beatles, y en ese momento mis favoritas eran “In My Life” o “Blackbird”, que eran canciones muy de paz. También el escribir canciones, el hacer música me ha salvado; recuerdo en plena adolescencia, con quince años, descubrir que podía escribir todo en canciones, aunque no se lo dijera a nadie, como que me confesaba con las canciones. Y así ha sido a lo largo de mi vida. Mi música es como un diario de vida, miro hacia atrás y digo: “Ah mira, ésta era yo”. Hasta me voy conociendo a través de mis canciones.

En nuestra anterior entrevista me hablaste de que quizás tu favorita en “Seis” era “Te vi”, ese canto a la madre. ¿En este disco tienes también alguna preferida?
Sí, mi favorita es la primera que hice, “Good Boy”. El día que empecé a hacerla me encontré en un lugar seguro, todo era un caos y cuando empecé a tocar me encontré ese lugar seguro, y luego me dio mucha felicidad terminarla. Recuerdo que quería hacer al principio todo el álbum en ese mood, como de guitarra y armónica.

También dijiste hablando de “Seis” que querías conseguir con ese disco que sonase a madera, que “Seis” era en sí un disco que sonaba a madera. ¿Qué metáfora usarías en este caso? ¿A qué suena “1940 Carmen”, más allá de términos técnicos?
Es como muy California, muchas de las canciones se me ocurrieron sus melodías manejando el coche, manejando por Los Angeles, viendo paisajes desérticos. Me iba por Malibú donde no hay nada, subía a unos miradores... Entonces tiene mucho esa onda del mar, del Pacífico... Pero yo diría que suena californiano, sí.

Veintisiete fechas en Estados Unidos, y cerraste creo que hace unos días en California, con sold out. ¿Cómo ha sido esa gira estadounidense?
Una locura. Empezamos en Seattle, y el primer día al ver que todo salía... estaba súper feliz, porque pensé que no lo íbamos a lograr. Conocía muchos casos en los que alguien de la gira se contagiaba de COVID y tenía que cancelarse. También era la primera vez que me iba de gira embarazada, me sentía súper cansada todo el rato, se me iba el aire, etcétera. Pero fue súper bonito, además con “Seis” me pasaba que aunque le tenía mucho cariño, parecía que no había salido porque no lo toqué en vivo, entonces al ver a gente cantando las canciones fue como “Ah, existe” [ríe]. Qué loco, ¿no? Desde que empecé a tocar mi música, siento que las canciones no existen si no las comparto. En cambio, antes escribía mis canciones, no se las mostraba a nadie y para mí existían, pero ahora no, ahora necesito esa conexión con la gente. Así que esto me reafirmó además que me encanta la música en vivo, yo de hecho hago música porque empecé a tocar en vivo y eso me enamoró.

A principios de diciembre tienes también el concierto en el Teatro Metropolitan.
Sí, también eso me emociona porque es en casa, me pone muy feliz tocar en México. Además, siento que en cada sitio que vaya será como volver a nacer allí, ¿sabes? Pienso en volver a tocar en Chile o en cualquier otro país, es como un renacimiento de alguna manera.

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