“No creemos que sea incompatible el baile y la reflexión”
Entrevistas / Mi Buenaventura

“No creemos que sea incompatible el baile y la reflexión”

Kepa Arbizu — 08-11-2023
Fotografía — Prietasso

Pese a provenir de latitudes geográficas diferentes, por un lado Colombia y del otro Euskal Herria, y de diversos proyectos (Smoke Idols, Franco, Empty Files... ), sin embargo el primer disco largo de Mi Buenaventura, "Apología del Mambo" (Clifford Records, 2023), encuentra un sugerente y envolvente territorio común entre referencias latinoamericanas y anglosajonas.

La originalidad de una propuesta musical no se basa únicamente en lo llamativo que resulten los elementos utilizados, eso sería tan fácil como hacer girar una ruleta y que aleatoriamente nos ofreciera los ingredientes a usar, sino en la conveniencia entre ellos con el fin de desembocar en un escenario sonoro particular e identificativo. Una apuesta emprendida, y con un resultado extremadamente atractivo, por este combo vasco que se nutre tanto de los ritmos ligados a la zona de procedencia de varios de sus miembros, Colombia, como del uso del gen roquero, en su ascendencia más psicodélica, o de las texturas electrónicas. La aleación de latitudes aparentemente tan dispares consiguen, con su primer disco largo, un festín instrumental que se asienta sobre un paisaje hipnótico que incita a un baile sonámbulo y a un verbo irredento. Michael Vera, mente compositiva de la banda, nos adentra en esta frondosa jungla sonora.

Tras un par de EPs previos debutáis en formato largo con “Apología del mambo”, ¿habéis compuesto estas canciones con el ánimo predeterminado de que formaran parte de un álbum completo?
En un principio eran una serie de trozos sueltos, ideas muy básicas de posibles canciones, principalmente eran instrumentales y algún que otro texto, pero al ver que se podía trabajar con este material y hacerlo avanzar, encontramos la oportunidad de realizar un disco de larga duración. Nosotros tendíamos a hacer cosas cortas, como EPs o singles, ya que conllevan menos tiempo en su realización, pero dadas las circunstancias en la que nos encontrábamos, decidimos arriesgarnos
a producir un LP.

Ocho canciones que expanden y afianzan vuestro particular sonido, ¿el hecho de que la banda cuente con más miembros ha derivado en una sonoridad más compleja, o fue al revés, que la naturaleza de los temas necesitaban más personal para ser interpretados?
Como el proceso de composición se llevó a cabo durante la pandemia, no teníamos posibilidad de juntarnos para hacer arreglos o intercambiar ideas, por lo que se realizó todo en mi casa con el ordenador. Fue saliendo de manera natural el hecho de hacer más complejo este disco, ya que me daba tiempo para escuchar y elegir muy bien cada elemento que se incorporaba, y esto derivó en que usáramos nuevos instrumentos, lo cual nos obligó por su parte a ampliar la banda para poder trasladar el sonido que ofrecía el álbum al directo.

Aun así es cierto que siempre habíamos querido ampliar la formación, en un principio éramos cuatro y teníamos un sonido más crudo, ahora es algo más cálido y contiene mucha fuerza, además en directo se agradece mucho ver a tres tíos dándole a las percusiones.

“Todos veníamos de hacer rock en nuestras anteriores bandas, pero siempre habíamos tenido curiosidad por la música latinoamericana”

Más allá de lo original de vuestra mezcla entre ritmos latinos y anglosajones, que de alguna manera extiende lo hecho por Caetano Veloso, Os Mutantes, Café Tacuba o Mano Negra, habéis llegado a consolidar una identidad propia donde los ritmos bailables se materializan en un contexto noctámbulo e hipnótico donde también intervienen unas letra acordes, ¿ha habido una idea global predeterminada para construir ese ambiente en el disco?
Realmente no teníamos una idea ni un sonido global predeterminado para este disco, fueron las propias canciones las que se fueron matizando solas. Encontraron su identidad y se juntaron conceptualmente las unas con las otras, lo que llevó a tener un sonido especial y un concepto claro de crítica social; como nuestras influencias son tan variadas, pudimos elegir lo que nos parecía mejor para poder ofrecer algo diferente.

En Mi Buenaventura convivís integrantes que provenís de propuestas de raíz latina con aquellas más roqueras, ¿cómo se produce ese entendimiento musical a la hora de componer, cada uno aporta en el ámbito que le es más cercano o es un trabajo conjunto de aportaciones en todas las direcciones?
Este proyecto nos ha obligado a experimentar. Todos los integrantes veníamos de hacer rock en nuestras anteriores bandas, pero siempre habíamos tenido curiosidad por la música latinoamericana. Yo por mi parte, al ser colombiano, había crecido con ese tipo de ritmos, sólo que todavía no le había dado el suficiente valor. Llegado el momento, vimos claro que teníamos que entrar en ese mundo y aprender sobre él, lo que descubrimos es que era una música compleja con mucha variedad y que podíamos unirla a la heterodoxia del rock para llegar a un sitio nuevo. Tenemos suerte, ya que a la hora de componer tenemos una gama más amplia donde coger inspiración.

Las canciones de este disco están plagadas de detalles instrumentales que las hacen convertirse en floridos paisajes sonoros, ¿sois especialmente perfeccionistas a la hora de dar por terminada una canción?
Se podría decir que soy un poco pesado a la hora de producir una canción, le doy mil y una vueltas a todo, busco que sea lo más perfecto, sabiendo claro que eso de la perfección es totalmente subjetivo. Este disco ha llevado tres años desde que empezamos a componerlo hasta que ha visto la luz. También hay que decir que durante el proceso de grabación perdimos todos los datos, ya que se estropeó mi ordenador, teníamos cerca del ochenta por ciento del total grabado y tuvimos que volver a empezar de cero, fue un buen golpe porque da vértigo tener que empezar de nuevo, pero como sabía lo buenas canciones que eran, me sirvió para seguir adelante y grabarlo aún mejor. El resultado ya se puede ver, han sido muchas horas de trabajo, pero siempre con todo el amor y el cariño. Soy perfeccionista, pero también sé cuando es el momento en que hay que abandonar una obra.

La producción en todos vuestros trabajos ha corrido a cargo del tándem formado por ti y Txema Aspiltze,¿nadie mejor que vosotros mismos para manejar el resultado que queréis obtener? ¿Nunca habéis barajado incorporar en los mandos una mirada externa?
Creo que hoy en día es necesario reivindicar el “Do It Yourself”. Vivimos en un mundo donde todo se externaliza, donde producciones hechas por otras personas pueden tener mejor calidad, pero no tienen el alma de algo que haces tú mismo. Es artesanía pura y dura, y en la música, que es algo tan personal, escribes sobre tus vivencias y cuentas mucho de lo que eres, no puedes dejar que se pierda la intención de lo que haces, además esto le da más valor a la obra. Por eso me empeño en seguir produciendo mis canciones y todo lo que conlleva, me divierte, aunque a veces me pueda volver loco.

Y sí que me he planteado que haya gente externa en las producciones, pero hasta el momento no se ha dado, conozco a muchos productores y técnico que harían un gran trabajo, pero me gusta hacerlo yo mismo.

En toda esa atmósfera que construye el disco, ¿cuánto hay de visual en vuestra manera de imaginar las canciones, tratáis en ocasiones de trasladar paisajes a los ritmos?
Lo visual está muy presente en las canciones, queremos que representen escenas de realismo mágico, que cuando escuches un tema te haga sentir que estás dentro de un libro de García Márquez. Como bien dices, nuestra intención es trasladar paisajes a los ritmos, por ello usamos ritmos característicos de diferentes zonas de Colombia, tenemos a “Chandé”, por ejemplo, que te traslada a la costa atlántica, o “La Llanera”, que claramente te lleva de viaje por el llano colombovenezolano. Todos esos tipo de paisajes han sido un claro eje de inspiración.

La portada y todo el art work del disco también recae de nuevo en el artista sevillano Prietasso, ¿la banda más allá de un sonido también busca un aspecto visual común e identificativo?
Prietasso es básicamente uno más del grupo, y creo que eso es lo más recomendable. No es fácil encontrar a alguien que sepa entender lo que quiere transmitir la banda con su música, él lo consigue de una forma magistral, por eso es el encargado de Artwork, videoclips, carteles, etc.

Por otro lado, hemos podido dar una forma al aspecto visual de Mi Buenaventura gracias a sus ideas, y nos ayuda con la experimentación que intentamos llevar a cabo. Siempre buscamos formas nuevas para acompañar nuestra música, ideas que nos obliguen a estar en constante aprendizaje, proponiéndonos retos, que es la clave para hacer cosas diferentes.

El tema homónimo del disco parece funcionar también como declaración de intenciones y algo que parece vuestra propia interpretación de la famosa frase “si no se puede bailar, ésta no es mi revolución”…
Es exactamente eso. Con esta canción queremos decir que nunca es tarde para cambiar, para buscar una vida mejor, para hacer la revolución, primero personal y luego comunal, y siempre sin dejar de ver el lado bueno de las cosas: la fiesta, el baile, el amor, compartir…

“Queremos que cuando escuches un tema te haga sentir que estás dentro de un libro de García Márquez”

Teniendo en cuenta vuestro sonido tropical parece lógica la preocupación que en “Cumbia climática” mostráis por el destino del medio ambiente…
Queríamos hacer una canción para concienciar, que no está de más, sobre algo tan importante. Nosotros en Sudamérica estamos viviendo la destrucción de muchos de nuestros ecosistemas por la explotación indiscriminada, para el beneficio de otros, y era lógico denunciarlo. Aun así, aunque es una canción protesta, es una cumbia muy bailable, intenta hacerte consciente mediante ritmos amazónicos y guitarras psicodélicas.

Sois especialmente explícitos en los temas “Presidente electo?” y “Agente vallenato”, donde arremetéis contra el poder. Aunque vuestro sonido empuja al baile y al sentido onírico no queréis que eso impida reflexionar sobre los problemas de la sociedad…
No creo que sea incompatible el baile y la reflexión. No queremos revolución sangrienta, sino la del baile y el amor, para ello la manera es apelar a la conciencia de la gente de una forma no agresiva, con cariño, para que escuchen el mensaje. Luego ya podrán reflexionar ellos y quizás, quién sabe, cambie el mundo de alguien.

¿Sentís que en la escena vasca y estatal una propuesta como la vuestra tiene un difícil encaje y que se encuentra en una tierra de nadie o percibís que hay una audiencia abierta de mente que se deja fascinar por vuestra música..?
Como siempre entrar en la escena es difícil, más con un proyecto de música como la nuestra, que es nueva aquí, o al menos no se consume desde hace tanto. Por suerte cada vez hay más circuito para la cumbia, en todas partes está habiendo un auge de grupos que hacen cumbia y música latina mezclada con muchos estilos. En Colombia hay muchos grupos que experimentan y están haciendo cosas muy interesantes, también en México e incluso en Europa, donde cada vez hay más festivales que traen grupos de cumbia. Es lógico, la música necesita enriquecerse y explorar todos estos estilos puede traer cosas nuevas.

Por nuestra experiencia, el público de aquí es abierto de mente, las veces que hemos tocado siempre les hemos visto bailar y disfrutar, es cierto que las salas y festival no se arriesgan mucho, pero creo que esto irá cambiando, o al menos es lo que espero.

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