LOS RUIDOS DEL SILENCIO
Entrevistas / Einstürzende Neubauten

LOS RUIDOS DEL SILENCIO

Redacción — 17-03-2000
Fotógrafo — Archivo

Einstürzende Neubauten amanecieron como si de una combinación desquiciada entre La Fura Dels Baus y Throbbing Gristle se tratase. Capaces de componer cruzando guitarras, bajos y teclados con placas metálicas, sierras, martillos y mil instrumentos aparentemente poco musicales, los de Blixa Bargeld han cumplido más de veinte años como formación. Lo celebran con “Silence Is Sexy”, su nuevo disco.

Veinte años respondiendo a las mismas preguntas sobre la música industrial o los Bad Seeds de Nick Cave, son demasiados años. Sobre todo si te llamas Blixa Bargeld y tienes fama contrastada de divo insoportable. Pero no es solo que los referentes sonoros de Einstürzende Neubauten hayan cambiado, sino que el punto de partida de lo que debe ser una promoción organizada también. Por eso, estos antiguos maestros antiguos de la destrucción han querido que “Silence Is Sexy” (Mute/Caroline) se publique el día del vigésimo aniversario de su primer concierto (01-04-1980), para hacer, como siempre, un punto y seguido en su obra y (ahora sí) mostrarse dialogantes y abiertos, y volver a recorrer los tópicos de siempre, a ver si esta vez es la definitiva para ellos. Y lo puede ser, teniendo en cuenta que “Silence Is Sexy” es su obra más accesible hasta la fecha. Por lo tanto, hay que empezar por el concepto general de “lo industrial” en el que últimamente se ha englobado a combos tan distantes de Einstürzende Neubauten como Nine Inch Nails (¿qué?), o Add N To (X) (¿cómo dice?). (Blixa Bargeld, historia viva): “El término lo inventaron Peter Chistopherson y Genesis P. Orridge, que llamaron a su sello Industrial Records, y a principios de los ochenta, se utilizaba sólo para Throbbing Gristle y gente conectada con ellos. Durante los ochenta desapareció, pero a principios de los noventa, se utilizó para cualquier cosa que no fuese rock normal. Y luego hubo una especie de revival en América otra vez que vino de cosas como Nine Inch Nails, aunque no tiene nada que ver con los sonidos originales ni con su música. Ahora, en 2000 no me importa nada si dicen que lo que hacemos es música industrial, porque he olvidado mucha de la historia que lo impulsó”. Bargeld por fin se ríe en una entrevista. Y contesta con gusto. Y da lo que el entrevistador quiere. O por lo menos se lo hace creer. Por eso, después de la introducción hay que acercarse a “Silence Is Sexy” , lleno de canciones, ironía, sensualidad descarnada, furia y angustia, pero escondiendo una trama de conexiones e interpretaciones no aptas para todas las paciencias. “Nunca he hecho nada con la motivación de la ira” . No era esa la pregunta. Pero este Bargeld nuevo cambia las sonrisas por la construcción de sus propias respuestas, así que mejor escuchar y callar. “En mi proceso creativo hay mucha curiosidad, y mucho amor por nuestro material. Trabajamos conscientemente en dos niveles. “Silence Is Sexy” te complacerá fácilmente, aunque hay un universo paralelo de connotaciones. Y si consigues mirar el conjunto, empezarás a ir más allá en un microcosmos de ideas que trata de referirse a si mismo” . Olores, colores y recuerdos. Éstos son los componentes nuevos de un grupo que renunció en “Ende Neu” (Mute, 96) a dedicarse sólo a “lo industrial” para abrirse a una suerte de impresionismo musical que quiere hacer metáforas musicales sin palabras, de tal manera que en 2000 se los ve más optimistas que nunca. ¿Por qué será? “Dos hombres se internan en el desierto, uno lleva un paraguas. ¿Quién es el optimista?” . Bueno, vale. Entonces, vamos al silencio protagonista del disco. “Hemos metido mucho ruido, y ahora hacemos silencio, y lo primero que te viene a la cabeza es John Cage, pero no quisimos hacer un silencio “cageiano”, porque lo que yo quise grabar era la tensión inaudible, que sólo era posible en el estudio por el elemento estructurante del cigarrillo (Blixa fumando como patrón rítmico). Una vez que encontramos ésto, quisimos crear un silencio que fuese audible, que tiene mucho que ver con la ausencia y con la pérdida” . Eso si, cuando hay que volver a utilizar un martillo neumático ( “Zampano” ) como imperfecta caja de ritmos, se utiliza, se adaptan las estrofas a los fallos percutivos y se cubren éstos con cortinas de vientos. Luego se samplea para el directo y listo. Así se va creando el capítulo más directo de la vida de Einstürzende Neubauten, entre la improvisación inicial (el martillo manda) y el planeado sampleado posterior, demostrando que la sabiduría es el estado mental en el que están sólo los que saben reírse de si mismos en público. Aunque en el fondo también se rían de los demás. ¿Por qué será?

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