“La autogestión es posible”
Entrevistas / Einstürzende Neubauten

“La autogestión es posible”

Luis J. Menéndez — 18-05-2020
Fotógrafo — Mote Sinabel

Einstürzende Neubauten están de vuelta. Todo un acontecimiento si tenemos en cuenta que la banda formada por Blixa Bargeld, Alexander Hacke,  N.U. Unruh, Jochen Arbeit y Rudolf Moser cada vez dilata sus apariciones más en el tiempo.

Su último disco, “Lament”, data de 2014 y en realidad, al tratarse de un encargo que conmemoraba el estallido de la Primera Guerra Mundial, no debería considerarse un álbum de pleno derecho. Habría que remontarse pues a 2007 con “Alles Wieder Offen, punto de partida de su pionero proyecto de crodwfunding, para encontrar el antecedente más claro de este “Alles In Allem” (Potomak/Gran Sol, 2020) en el que Balgeld y los suyos vuelven a dar muestras de ese lirismo marca de la casa alterado por ejercicios de brutalidad industrial.

A continuación reproducimos la charla que tuvo lugar con un Blixa Bargeld aún confinado en casa: “No soy la persona más saludable del mundo y no puedo jugármela”, había asegurado pocos días antes en otra entrevista a propósito del nuevo ábum. Aún confundido por lo excepcional de la situación y sus efectos sobre los planes de Einstürzende Neubauten, buscando su particular adaptación a la “nueva normalidad”, un Bargeld risueño que insiste en su condición de poeta más que de músico pasa revista a pasado, presente y futuro durante treinta minutos de conversación…


Obviamente vamos a hablar del nuevo disco, “Alles In Allem, pero ayer se hizo público el fallecimiento de Florian Schneider así que me gustaría arrancar esta entrevista preguntando si, como fundadores de dos de las más influyentes bandas que han surgido en Alemania, en algún momento llegásteis a tener trato y cuál era tu opinión sobre Kraftwerk en el momento de arrancar Einstürzende Neubauten.
No, nunca tuve oportunidad de conocer a Florian. Yo había crecido asumiendo el canon musical del rock marcado por los Beatles, Stones, The Doors o la Velvet Underground, pero mi particular “columna musical” en realidad la componen Can, Kraftwerk y Neu!, ese ha sido el triunvirato para mí. Sin embargo es curioso que, tal vez como consecuencia de que mi ”socialización musical” comienza en los años setenta, para mí los discos más influyentes de Kraftwerk fueron los tres primeros: “Kraftwerk 1 “(1970), “Kraftwerk 2” (1972) y “Ralf & Florian” (1973), que son precisamente aquellos que todo el mundo ignora. Después les seguí hasta “Die Mensch-Maschine” (1978), y ya “Computerwelt” (1981) dejó de interesarme. Pero “Die Mensch-Maschine” es todavía un disco muy interesante salvo por las voces, que me parecen horribles (risas).

Volvamos de nuevo al presente y concretamente a todo lo que está ocurriendo como consecuencia de la pandemia del Covid-19. ¿De qué forma está afectando el Coronavirus al lanzamiento de “Alles In Allem?
Hemos decidido no retrasar el lanzamiento del disco previsto inicialmente para el 15 de mayo. Ya habíamos publicado dos singles de avance en las plataformas de escucha, los dos con sus respectivos vídeos, y eso supone una novedad para Einstürzende Neubauten. Hasta ahora nos habíamos negado a subir nuestra música a las plataformas de streaming porque pagan fatal. Pero la realidad a día de hoy es que el consumo de música se ha trasladado a esas plataformas y no podemos seguir ignorándolas. Las compañías discográficas incluyen códigos de descarga del disco en sus ediciones en vinilo, pero la gente no los utiliza, se ha habituado a escuchar el disco en las plataformas. Si eres seguidor de un grupo y amante de la música te compras el vinilo, pero en el coche lo que suena es Spotify. Así que esa es fórmula que hemos adoptado: un lanzamiento en vinilo muy cuidado; una versión deluxe con dos discos y libro; y también habrá una versión CD del disco. En esta ocasión hemos prescindido de la versión de descarga y a cambio vamos a subir “Alles In Allem a las plataformas.
Pero me preguntabas cómo afecta el Coronavirus a todo este planteamiento… Abordamos este disco como la Fase IV de nuestro proyecto de supporters. Y el momento culminante de esa Fase IV era una serie de actividades que iban a tener lugar en Berlín en abril: un concierto en el Konzerthaus, un viaje en bus por Berlín conmigo ejerciendo de guía, y una escucha del disco en los estudios en los que se ha registrado “Alles In Allem”. Quinientos supporters de diferentes partes del mundo iban a venir a Berlín a formar parte de esos eventos, con todos los vuelos y las reservas de los hoteles ya cerrados. Y obviamente todo eso ha tenido que ser cancelado. Hemos perdido muchísimo dinero como consecuencia de ello, por supuesto, y ha resultado muy amargo para nosotros no poder llevar a cabo ese evento final. La gira se ha retrasado a la primavera de 2021, pero no era factible hacer lo mismo con el evento de Berlín, así que he intentado producir contenido a través de la web para compensarlo de alguna forma. Mañana viernes sin ir más lejor estaré cocinando en directo para nuestros supporters desde casa: cocinaré contectado con ellos y luego comeremos juntos online. Ayer los miembros del grupo también tuvimos una conferencia hablando de cómo y qué tipo de tecnología vamos a utilizar para seguir trabajando juntos. No sé qué es lo que va a salir de todo eso pero supongo que nos adentramos en una suerte de frontera entre la Fase IV y la V en la que debíamos salir a girar por Europa y América. Ahora vamos a tener que hacer algo entre medias y aún estamos decidiendo en qué va a consistir.

“Einstürzende Neubauten inventamos el crowdfunding. Siempre hemos estado al límite de lo que es posible y lo que no”

Comentabas ahora que os planteáis de qué forma la tecnología puede ayudaros a desarrollar nuevos proyectos, y precisamente tenía una pregunta al respecto… La nota de prensa de Alles In Allem explica que las restrictivas ordenanzas de Berlín dificultan que el grupo siga acudiendo a los vertederos a buscar materiales para crear instrumentos, algo que os ha definido a lo largo de 40 años de trayectoria. Sin embargo, vivimos en un momento en el que lo digital y los instrumentos virtuales dominan la producción musical a lo largo y ancho del planeta. Quería preguntarte si eso también se refleja de alguna forma en la música de Einstürzende Neubauten, una banda que a priori parece alérgica al uso de ese tipo de herramientas digitales.
Estás haciendo la pregunta a la persona equivocada, porque no tengo nada que ver con esas decisiones dentro del grupo. Pero más allá de eso, sí que te puedo decir que el resto de componentes de Einstürzende Neubauten manejan todo tipo de software musical, y están más que acostumbrados a trabajar con las últimas tecnologías. En mi caso cuando Pro Tools sacó su primera versión yo me hice con ella y la utilicé, pero me di cuenta rápidamente de que trabajar con botones no era lo mío. Ahora mismo en la habitación desde la que te hablo tengo una pequeña mesa de mezclas, un micro y una PA en la biblioteca. Es todo lo que necesito para hacer un streaming y la verdad es que no tengo demasiados conocimientos sobre electrónica.
Pero Einstürzende Neubauten siempre hemos tenido y manejado tecnología de última generación. Utilizábamos samplers antes de que toda la producción musical se redujera a samplear. Nosotros inventamos el crowdfunding. Siempre hemos estado al límite de lo que es posible y lo que no. Ahora por ejemplo estamos trabajando la idea de dar un concierto de Einstürzende Neubauten a través de Zoom tocando cada uno desde nuestra casa, aunque no es sencillo por los problemas que genera la latencia.

Volviendo a las consecuencias que el Covid-19 está teniendo en el mundo de la música, quería preguntarte cómo ha reaccionado el gobierno alemán en ese sentido…
Sí, han reaccionado. De forma rápida y sin complicarnos mucho las cosas, la verdad. Veremos cuánto tiempo se alarga esta situación, y en función de eso es posible que tengan que volver a darnos dinero para resistir.

¿Tienes la sensación de que en estos momentos en Europa los “edificios se derrumban” más que que nunca? Más incluso que en aquellos años a finales de los 70 y principios de los 80 en que comenzásteis vuestra actividad como grupo…
Entiendo que estás haciendo un juego de palabras con el nombre del grupo ¿cierto? (El significado de Einstürzende Neubauten es ese: “los nuevos edificios que se derrumban”). En estos días los pesimistas son realistas. Y yo siempre me he considerado un pesimista… No me considero capaz de prever de qué manera el mundo va a cambiar cuando esta crisis termine, pero me parece totalmente irreal pensar que las cosas van a ser como antes.

Hace un año en una entrevista para un medio español decías que “el arte no ha muerto, porque la libertad no ha muerto”. ¿Estás dispuesto a sostenerlo?
No recuerdo haberlo dicho. De todas formas a menudo en las entrevistas se simplifican mucho las ideas, y lo que te puedo decir es que en cualquier caso yo no pronuncié esas palabras.

De acuerdo. Siempre te has considerado a ti mismo ciudadano europeo más que alemán o berlinés…
En efecto…

Pero este disco gira precisamente sobre tu idea de Berlín…
No, eso no es correcto. Cuando nos adentramos en la Fase IV Alex (Alexander Hacke) me preguntó si había alguna idea que vertebrara el disco, y yo le respondí “puede ser que tenga algo que ver con Berlín”. Ese ha sido el único vago comentario que he hecho al respecto… Inicialmente había una canción titulada “Welcome To Berlin”, y por un momento nos planteamos que pudiera dar título al disco, pero era una mierda y decidimos dejarla fuera unas semanas antes de terminarlo. Es cierto que como trabajamos bajo ese supuesto título, de alguna forma ha podido infectar otras partes del disco.
Hay canciones que en apariencia pueden hacer referencia a Berlín pero que en realidad provienen de otro sitio. Por ejemplo “Tempelhof”, que no se refiere a esa zona de la ciudad, sino que es la evolución del nombre que inicialmente tenía ese tema, Pantheon, en referencia al Panteón de Agripa en Roma. En realidad la única referencia real a Berlín en el disco es “Grazer Damm”: Grazer Damm es el nombre de la calle en la que crecí. Hay cinco versos en el inicio de la canción que son imágenes realistas, después se introducen las imágenes de un sueño, a lo que siguen otras cinco imágenes realistas. Pero en realidad esa canción no es tanto una referencia a Berlín como una suerte de historia autobiográfica vinculada a esa calle.
No tengo problema en que se perciban referencias a Berlín, a fin de cuentas es la ciudad en la que vivo y en la que nací. Pero me parece importante aclarar que no se trata de un álbum conceptual sobre Berlín, de hecho este es un disco que carece de concepto narrativo.

Entendido. Pero me parece que después de colgar conmigo vas a tener que charlar con el autor de la nota de prensa, Hendrik Otremba, porque en ella se insiste mucho en la idea del álbum conceptual sobre la ciudad…
Sí, sí, lo sé. Él es escritor, y cuando le conté lo mismo que te acabo de contar a ti a propósito de la ausencia de un núcleo narrativo en el disco, montó toda esa teoría enfrentando esa idea a la imagen de Berlín como ciudad que carece de un centro. Le resultaba muy divertido plantear el texto de esa forma (risas).

“Hasta ahora nos habíamos negado a subir nuestra música a las plataformas de streaming porque pagan fatal. Pero la realidad es que no podemos seguir ignorándolas”

En cualquier caso y más allá de que el álbum no gire alrededor de la idea de Berlín, me gustaría retroceder a 1989 y preguntarte por las expectativas que tenías entonces, antes de la caida del Muro, sobre el futuro de la ciudad y si el paso del tiempo ha confirmado o no aquellas esperanzas…
En ese momento, antes de la caída del Muro, la verdad es que no tenía ninguna expectativa sobre el futuro de la ciudad. Crecí con el Muro, el Muro siempre había estado ahí para mí, y la existencia en Berlín Oeste se parecía bastante a vivir en una isla.
El día siguiente de la caída del Muro muchos periodistas de diferentes partes del mundo me llamaron. Supongo que pensaron: “¿A quién conocemos en Berlín al que podamos llamar?”. Así que el teléfono no paró de sonar durante todo el día para preguntarme cómo había cambiado mi vida por la caída del Muro. Y recuerdo que en esencia mi respuesta fue que la ciudad olía diferente, porque de repente el Oeste se vio invadido de coches Trabant que venían del otro lado y utilizaban una mezcla de aceite y petróleo que producía un olor muy fuerte. También porque debajo de mi casa había un club de heavy metal que súbitamente se llenó de gente que vomitaba en mi portal… En esas cosas estaba pensansando por aquel entonces en 1989.
Por otro lado he de decir que Einstürzende Neubauten fue la primera banda del Oeste en tocar al otro lado del muro tras la caída del Muro. Lo hicimos con la ayuda de Heinar Müller, el famoso escritor. Él tenía un pasaporte que le permitía cruzar desde la RDA a la RFA y hasta un piso secreto en Berlín Oeste, y yo le conocía bien. Con su ayuda encontramos un lugar, una fábrica reconvertida en centro cultural, y pudimos tocar allí ya en diciembre. Muller nos había ofrecido varias veces hacerlo y siempre habíamos rechazado la oferta hasta entonces, no terminábamos de ver claro que la RDA nos fuera a permitir hacerlo. Pero dos meses después de la caída del muro finalmente hicimos esos dos conciertos. La RDA todavía existía en ese momento y recuerdo a líderes comunistas entrando en el camerino después del concierto y diciéndonos que tenían que marcharse porque tenían una reunión para hablar de la reunificación. En ese momento, en diciembre de 1989 había dos facciones enfrentadas, una defendiendo la reunificación y otra que buscaba mantener la RDA con reformas, que era la opción que yo personalmente apoyaba. Heinar Müller hizo un discurso al principio del show y cuando el segundo concierto terminó vino al camerino… ¡con todo el Gobierno francés! Jack Lang y prácticamente todos los Ministros de Francia con sus trajes negros estaban allí en ese momento. Habían cenado con Heinar Müller y él con su pequeño Volkswagen fue llevándolos a todos al concierto (risas).
Respecto al momento concreto de la caída del Muro recuerdo que me pilló en Tritonus Tonstudio grabando “The Good Son” con Nick Cave. El estudio daba a una calle sin salida porque el Muro la bloqueaba. Estaba viendo la TV y de repente fue como: “¡Pero qué es lo que está pasando!”. Así que miré por la ventana: eran las cuatro de la mañana y aquella calle sin salida estaba llena de gente. Esa es la imagen que me viene a la cabeza cuando pienso en la caída del Muro. Mis recuerdos de las siguientes semanas continúan como te he contado: las llamadas de los periodistas, la peste en la calle, los vómitos del bar heavy metal y esos conciertos en Berlín Este con el Gobierno francés como invitado inesperado. Fueron tiempos extraños. Pero lo cierto es que el Muro seguía estando físicamente ahí. Para llegar a esos conciertos en Elektrokohle todavía había que cruzar los puntos de control con los soldados de la RDA allí sentados, pero la verdad es que no nos hicieron ni caso. El cineasta Uli M. Schueppel nos acompañó para documentar ese concierto y años después estrenó “Elektrokohle (Von Wegen)”, un documental para el que buscó a personas que habían acudido como público. Entre estas personas había un chaval que en ese momento estaba prestando el servicio militar en el Ejército Popular Nacional, y cuenta cómo fue al concierto y nunca volvió a presentarse en el cuartel, simplemente desapareció (risas). Hace unos años tuve que someterme a una operación y el doctor se me presentó: ¡era él! Se había convertido en Jefe de Cirugía de un Hospital en Berlín (risas).

Me encantaría seguir recordando ese tiempo pero me temo que tengo que dejar paso al siguiente periodista… No quiero terminar sin preguntarte precisamente sobre cómo ha evolucionado con el paso del tiempo el peso de la música en aspectos políticos y sociales. También si han cambiado vuestras aspiraciones en ese sentido, especialmente si tenemos en cuenta que durante los años ochenta Einstürzende Neubauten eran poco menos que un símbolo y un mito al otro lado del muro…
No sabría decirte… (duda por unos segundos). Me siento incapaz de responder a esa pregunta. Estoy seguro de que ha habido muchos cambios en ese sentido, pero no sé muy bien qué decirte.

La apuesta pionera por el crowdfunding revela vuestra firme creencia en la autogestión al margen de multinacionales y grandes corporaciones… Es también un gesto político.
Hicimos un concierto para los supporters en la Fase III en el Palast Der Republik de Berlín. Un concierto sin seguridad, sin escenario, sin iluminación… Fue una experiencia maravillosa, una semana en la que nos reuníamos con los supporters a las seis de la mañana para mover todo lo necesario para montar el concierto. Venían y se dirigían a nosotros: “¿Qué puedo hacer para ayudar?”, y terminaban organizándose entre ellos. No hubo disturbios, no hubo robos o sabotajes… Fue una lección de esperanza de que la autogestión es posible. Un ejercicio práctico del ideario anarquista.

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