Niños Mutantes celebran sus quince años de carrera y lo hacen con diversos lanzamientos (un DVD, un Ep con diversos temas y remezclas firmadas por gente como Eme Dj o Dorian). Para unirnos a su fiesta, le preguntamos a Juan Alberto sobre cinco discos que han marcado su vida.

– El disco que torció mi vida y me llevó a los retorcidos caminos de la música:

Pixies “Doolittle” (1989)

Si estoy en la música es por este disco. Un amigo del instituto me pasó su walkman en una excursión. Me dijo “Tienes que oir esto”. Fue un impacto inmediato. Música que me hacía ver cosas y que se movía entre las vísceras y el sexo. Luego conocí “Surfer Rosa”, que hoy me parece incluso mejor, pero como “Doolittle” fue mi bautizo con los Pixies, es el que elijo.

– La guía para conocer las leyes del amor y del poder:

Bob Dylan “The Freewheelin’ Bob Dylan” (1963)

Hubo una época en que me hice de la religión de Dylan, pero la abandoné porque es demasiado exigente: demasiadas oraciones al día, demasiados discos y demasiadas palabras. Me quedo con este: ¿cómo se pueden tener menos de veinte años y cantar como si fueras un viejo que lo ha visto todo y ha vuelto para quitarte la venda de los ojos y enseñarte cómo son el amor y el poder?

– Una gran pérdida:
Jesús de la Rosa
Triana “El patio” (1975)

Le quité este vinilo a un tío mío de Sevilla, básicamente porque me llamaba la atención aquella portada tan horrorosa, y creo que tardé meses en ponerlo porque nada bueno podía haber con un envoltorio tan chungo. Nunca más se ha vuelto a acercar con tanto acierto el rock al flamenco. Pink Floyd de Triana. Jesús de la Rosa fue menos llorado que Camarón, pero su pérdida fue igual de grande.

– El disco de los veranos en Italia:
Franco Batiatto “La voce del padrone” (1981)

Mis padres intercambiaban su casa en verano con la de otros profesores europeos, y así viajábamos por dos duros. Cuando tenía doce años estuvimos en Italia, en una casa llena de discos de Batiatto. Melodías pop y cajas de ritmo mientras habla de Oriente y de filosofía. Menudo personaje.

– El disco de un mes antes de ser padre:

Serge Gainsbourg “Historie de Melody Nelson” (1971)

Este disco es otro verano más de veinte años después. Viajando en coche por los caminos de Cabo de Gata, entre chumberas y nubes de polvo, buscando la magia de esas playas mientras esperábamos a que mi hijo se decidiera a nacer. Esta fue la banda sonora, el mejor Gainsbourg, el que hizo historia con este disco en el que lo importante es el poder de la música, no el de las palabras.