Lady Halcón
Entrevistas / Ladyhawke

Lady Halcón

J. Batahola — 17-04-2009
Fotógrafo — Archivo

Con los ochenta no hay término medio, o los adoras o los odias. Luego están esos que dicen que “oyen de todo”, algo tan falso como lo de “es mejor para los dos que lo dejemos”, por poner un ejemplo. La neozelandesa Pip Brown, que el pasado año editó “Ladyhawke” (Modular/Universal), es de las que aman construir un personaje que haga lo que a ellos no les gusta; en este caso subirse a un escenario y ensayar.

“Me cuesta mucho actuar en directo aunque lo disfruto y sé que será menos de una hora en la que lo pasaré un poco mal, pero que todo lo que hay alrededor compensará el mal trago. Lo que verdaderamente me gusta es ir de gira. Ensayar es otra cosa, no hay presión, pero es muy frustrante cuando tocas una cosa una y otra vez y no llegas a ningún lado. Lo interesante son las cervezas de después”.

“Empecé a tocar el piano con siete u ocho años y la batería un poco más tarde”

Ha ocupado tanto espacio en la prensa británica y su devoción por la década de Naranjito es tal que no tengo demasiado claro si es un hype más o alguien que quiere hacer de su vida un hype, aunque cuando intimidada por la grabadora me cuenta su “oscuro” pasado antes de convertirse en estrellita mediática, a ambos nos entra la risa. “Empecé a tocar el piano con siete u ocho años y la batería un poco más tarde. De los catorce a los dieciocho estuve en una brass band. Parece que no es lo más divertido que puede hacerse a esa edad –sobre todo si tus padres están en ella- pero se trataba tan sólo de tocar un instrumento”. ¿Y cómo se pasa a ocupar las portadas de las revistas modernas, me pregunto? “He tocado en bastantes grupos, pero no quería limitarme a ser sólo guitarrista o batería, quería algo que fuera realmente mi forma de expresarme. En 2005 decidí hacerlo con mis propias canciones y me gustó el nombre de Ladyhawke. Sí, no te rías, es por la película, que me encanta. Yo nunca he pretendido ser una pop star, tan sólo escribo e interpreto mis canciones y a veces me temo que se les presta atención sólo porque soy una chica y no me gusta, así que intento no prestar demasiada atención a lo que se escribe sobre mí”. Hablamos de su anterior visita a nuestro país, y de rebote coincidimos en que Londres –donde vive actualmente- no es nada amable con los nuevos artistas. “No entiendo por qué nunca sonríen en los conciertos. Simplemente se quedan mirando al escenario sin bailar ni moverse. Por eso me gusta tocar en España, el público es muy cálido”.

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