La marcha real
Entrevistas / Basement Jaxx

La marcha real

Redacción — 01-12-2003
Fotógrafo — Archivo

Por activa y por pasiva: “Kish Kash”, el tercer largo de los británicos no es un disco de house, y eso dejando al margen las colaboraciones exteriores. Como si estuviera en lo alto de un estrado Simon Ratcliffe enfatiza el discurso con tono dulce pero inamovible.

En definitiva, lo suyo no es más que una historia que se repite de generación en generación: desde su envidiable posición en lo más alto de la aristocracia house Basement Jaxx se niegan a echar la vista atrás no tanto, quiero pensar, en un intento por pasar de puntillas sobre alguno de los escasos errores del pasado, como por su obsesión en quemar etapas y afrontar el futuro con garantías de reelección. En los tiempos del revival post-punk, pues, la cantinela es otra bien distinta: “La música está llena de posibilidades y nosotros hemos sido influidos por un montón de gente que de alguna forma aún no había aparecido en los discos de Basement Jaxx. Buena parte de culpa del cambio en el sonido de este tercer disco la tuvo el nuevo estudio de grabación, ya que trabajamos por primera vez con multitracking.

“La escena dance está exhausta, y se ha puesto en primea línea tantas veces que dudo mucho que pueda volver a hacerlo algún día”

Antes dependíamos del sampler y eso nos limitaba mucho para hacer según qué cosas. El nuevo equipo nos ha permitido meter guitarras reales y experimentar con voces y melodías, lo que condicionó de alguna forma el método de trabajo, que ha sido casi tradicional. Hay más instrumentos y el sentimiento del disco es completamente diferente de los dos primeros. Además, nos decidimos a investigar mucho más en la parte rítmica y no aferrarnos al house. Eso es algo que ya habíamos intentado en ´Remedy´ y ´Rooty´ pero no terminó de funcionar del todo”. Y aunque aquello del “volver a empezar” ya cae más viejo que el Oscar que le dieron a Garci, esta vez hay motivo para encender las sirenas: los Jaxx de antaño son plenamente reconocibles, pero por vez primera Ratcliffe y Buxton juegan a hacer un disco largo y no una colección de canciones que arropan al “Red Alert” o “Where´s Your Head At” de rigor. Lo cual no es intrínsecamente bueno ni malo, sólo señal inequívoca de que algo ha cambiado. “Sí, claro. La escena dance está exhausta, y se ha puesto en primea línea tantas veces que dudo mucho que pueda volver a hacerlo algún día, por mucho que la música viva sus ciclos. A mí me interesa bastante todo este revival rock que estamos viviendo, aunque mi interés siempre ha ido más hacia la música de guitarras de los setenta y esta recuperación del post-punk me resulta demasiado erudita”. Bueno, al menos en Inglaterra aún os queda el UK garage. “Es la nueva generación, pero en 1993 esos sonidos ya estaban ahí, en las raves, el jungle… así que también hay un poco de revival en todo eso. Me gusta su frescura, la actitud salvaje, el ruido… Eso y Dizzee Rascal. Él ha sido capaz de tomar el UK garage y convertirlo en suyo”. Dizzee Rascal que precisamente se ha convertido en el mejor as bajo la manga de “Kish Kash” con un single a medio camino de So Solid Crew y… ¡Panjabi MC! En definitiva, la continuación del bombazo Rascal en las islas, un impacto que incluso agita cimientos en la prensa española. Le digo, con toda mi buena intención y cierto sentimiento de culpa, que no lo entiendo… “Dizzee es el siguiente paso, utiliza elementos que no están en el UK garage o el jungle… Y lo que es más importante: es honesto, inteligente, sabe hablar de la vida… pero lo cierto es que tampoco entiendo la buena aceptación que tiene su música en un país como España, porque es un fenómeno muy británico, muy East London. Nosotros habíamos escuchado un tema suyo en un white label y nos sorprendió su personalidad, muy duro, muy punk. Lo llamamos y en el tiempo que pasó entre que escribió el primer y el segundo verso de ´Lucky Star´ se había convertido en una celebridad”. No es la única que aparece en “Kish Kash”. Lisa Kekaula, la cantante de Bellrays ejerce de soul diva en “Good Luck”, y Siouxsie Sioux desde su retiro francés donde aún graba discos como The Creatures, muestra a Allison Golfrapp el camino que separa a una starlette punk de una mona de feria. “Cada colaboración fue elegida pensando en quién era la voz y la cara más idónea para esos sonidos”. Y por eso, por echar mano de la Sioux, de Mershell Ndegeocello o de las cuerdas de Will Malone, habrá quien piense que seguís siendo los freaks de la música de baile. “No sé, a veces pensamos que somos freaks porque estamos un poco al margen de todo. Aunque ahora que ya no lo hacemos no podrán decir de nosotros que somos los freaks del house. Pero en cierto modo, sí, es cierto, Felix y yo seguimos siendo unos freakies de cuidado…”.

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