La banda de Las Vegas regresa a las tiendas con su tercer disco de estudio, “Day And Age” (Universal). Una huida desde el rock pomposo de “Sam’s Town” hacia el pop sin complejos; una inyección de optimismo que abraza con alegría las enseñanzas de los ochenta. Adiós a las guitarras. Hola a los sintetizadores, saxos y cajas de ritmos. ¿Quién dijo miedo?

The Killers supone el caso más curioso entre las bandas norteamericanas con éxito de los últimos años. Chicos de clase trabajadora de la América profunda con gusto por lo excesivo, en ocasiones rallando lo ridículo. Cercanos a la derecha política, no sólo no se han dejado arrastrar por la marea Obama, sino que han defendido –aunque con la boca pequeña- la candidatura de McCain. Cuatro miembros que parecen salidos cada uno de grupos de estilo radicalmente opuesto. Y como ellos, sus discos.

“Seguimos con la idea de dar un nuevo giro a nuestro sonido”

En “Hot Fuss” sorprendieron con un diamante en bruto, un disco cargado de hits indies que mezclaba estribillos adhesivos con actitud rockera. En “Sam’s Town” se dejaron llevar por el segundo de esos atributos, entregándonos un conjunto de temas que pretendía redefinirles como banda de rock de estadio, como la E Street Band del nuevo siglo, pero que quedaba enfangado en su propia incapacidad.

“Quizás estemos llenando un hueco de bandas de estadio, vacante desde hace más de una década”

Ahora, escuchando los cinco temas que la discográfica ha facilitado a los medios, se despierta la convicción de que por fin la banda de Las Vegas ha logrado encontrar su lugar en el mundo. Entregándose a temas como “Human”, “Losing Touch” o “Spaceman” a uno le embarga la sensación de que el ADN de Brandon Flowers y compañía luce aquí en todo su esplendor. No es que merezcan estar entre las mejores canciones del año, simplemente es que la banda de Nevada parece nadar como pez en el agua en este poco sutil pero estimulante pop de embrujo ochentero, latigazos hímnicos con ambición de estadio. En “Day And Age” encontramos desde sintetizadores hasta saxos, cuerdas, metales o cajas de ritmos. New Order parecen estar detrás del sentimiento de “Human” y las noches de verano al aire libre escuchando a Duran Duran o Alphaville se reproducen en “Spaceman” o “Neon Tiger”. El bajista Mark Stoermer, vértice serio y cabal del cuarteto, nos ofrece su propia visión. “Los ochenta están muy presentes, claro. Seguimos con la idea de dar un nuevo giro a nuestro sonido con cada nuevo disco. No es que no estemos contentos con los anteriores, es simplemente que tratamos de seguir creciendo como grupo en cada nueva entrega”. Además de los señalados, otro de los cortes de “Day And Age” que llamarán la atención es el luminoso “I Can’t Stay”, un nuevo alejamiento diametral del sonido habitual del grupo. “Nos gusta movernos por terrenos desconocidos. En este caso, partimos del calypso para acabar con un ritmo feliz, pero a la vez melancólico. Es uno de mis temas preferidos. Todos los cortes se pueden considerar canciones pop, pero hay algo original en cada una de ellas que las hace diferentes”. The Killers han ido divirtiéndose disco tras disco con el juego de las influencias. En “Hot Fuss” Brandon se enorgullecía de haber estado emulando a sus bandas preferidas del pop indie británico de los noventa. Para “Sam’s Town”, Bruce Springsteen fue la fuente de inspiración reconocida a la hora de dar un giro a su sonido. En esta ocasión, los de Las Vegas han confesado haber abrazado sin pudor las enseñanzas de maestros del pasado, como David Bowie o Roy Orbison. Escuchando los pocos temas disponibles, parece haber bastante más del primero que del segundo. Lo que es seguro es que las guitarras, protagonistas en “Sam’s Town”, dejan paso aquí a órganos, pianos y sintetizadores. “Surgió en el estudio de esta manera. Pero hay muy buenas partes de guitarra. En ‘Losing Touch’ están posiblemente algunos de los mejores momentos de guitarra de toda nuestra discografía. Pero sí, el giro hacia sonidos menos orgánicos es evidente. No sé. Nos apetecía…”.
Dentro del alud de cambios que definen el nuevo álbum se encuentran también las tareas de producción, asignadas a Stuart Price. Conocido como Jacques Lu Cont en Les Rythmes Digitales, como ex componente de Zoot Woman y por su trabajo con Madonna, es a la vez viejo conocido de la banda por su presencia en “Sawdust” y sus remixes de “Mr. Brightside” y “When We Were Young”. “Nos fascinó sobre todo su trabajo con nuestros temas. Su remix de ‘Mr. Brightside’ mejora en mucho la canción original. Desde que la oímos hemos seguido trabajando en cada disco con él. Ahora por fin cuadramos agendas y fue posible hacerlo de principio a fin. El resultado es perfecto. El álbum contiene el sonido que The Killers siempre había querido tener”. Otra de las renovaciones destacadas proviene del arte de portada, asignada a un joven artista londinense, Paul Normansell, reconocido por sus retratos puntillistas de diferentes artistas. “Vimos dos de sus retratos, los de Elvis Costello y Marylin Monroe, en una revista. Su técnica nos pareció increíble. Le pedimos que hiciera cuatro retratos de cada uno de nosotros, que utilizaremos para los singles, y finalmente le encargamos la portada, que ha resultado extraordinaria”. Todo parece un nuevo renacer para una banda que requería de un cierto lavado de imagen para seguir creciendo, después del tibio recibimiento de “Sam’s Town”, al que se tachó de exagerado y sobreproducido. “Es cierto que hubo comentarios negativos, pero no me los creo. Tengo comprobado que los críticos tienden a la endogamia. Si las primeras reseñas que aparecen, normalmente de los medios de referencia, son negativas, ya nadie se atreve a hablar bien de ese trabajo. Sinceramente, creo que eso es lo que pasó con ‘Sam’s Town’. Debido a ello, al cambio de imagen (¡hasta el bigote que se dejó Brandon tuvo repercusión negativa!) y al giro de estilo, hubo mucha gente que no recibió bien el disco, pero el tiempo le ha ido haciendo justicia, y estamos comprobando que el recibimiento en directo de sus temas es cada vez más eufórico”.
De la nueva reorientación de The Killers también participa el título del trabajo, que se aleja del localismo de “Sam’s Town” para redefinir a la banda como un ente más universal y masivo. “Esa es la idea. ‘Sam’s Town’ es un disco y un título que nacen de la nostalgia, de la pertenencia a una ciudad y a unos recuerdos. ‘Day And Age’ pretende ir mucho más allá. Reivindica el presente por encima del pasado y la universalidad por encima de provincianismos. Es parte del cambio que pretendemos realizar como grupo”. A lo grande. Sin complejos. Si con sólo dos discos la banda era capaz de encabezar los carteles de los festivales más importantes del mundo, como Glastonbury o Reading/Leeds, parece que con “Day And Age” su posición mediática va a seguir creciendo en el futuro cercano. “Quién sabe. Pero es cierto que no hay grupos en la actualidad que sean capaces de hacer lo que estamos haciendo nosotros. Componer grandes canciones que apelen al gusto de sectores de público mayoritarios, liderar carteles de grandes festivales… Estamos en un período de transición de la industria que nos favorece, en el sentido que mucha gente puede llegar a nuestras canciones de forma fácil y gratuita; y son muchos los que se sienten atraídos por ellas. Quizás estemos llenando un hueco de bandas de estadio, vacante desde hace más de una década, que sólo artistas de amplia trayectoria como U2 o Bruce Springsteen podían hasta ahora permitirse”. De momento, tras su paso por Madrid el pasado mes, los de Las Vegas estarán en Barcelona el próximo 21 de marzo presentando sus nuevas canciones. En ambos casos las entradas se han agotado a los pocos días de salir a la venta.