No perderemos el tiempo en hablar de la escasa empatía y la poca capacidad comunicativa de Neil Halstead como entrevistado, fruto del cansancio promocional, suponemos. Simplemente porque no hace justicia a su innegable capacidad para desbordarse y construir argumentos robustos en lo musical. Al fin y al cabo la música es lo único que nos importa. “Spoon And Rafter”; lo nuevo de Mojave 3… ¿y si fuera su mejor trabajo hasta la fecha?

Supongo que si lo fuera a nadie le pillaría desprevenido; bueno, a lo mejor a alguno sí. “Espero que seamos capaces de hacer discos mejores que puedan ser el trabajo definitivo de Mojave 3, este aún no lo es. Veo este disco como uno más en nuestra carrera, todos los discos han sido superados siempre por el siguiente, sobre todo en aspectos más interesantes de sonido. Este disco me parece mucho más interesante que ´Excuses For Travellers´”. Y lo es. No es una conclusión sugerida por la promoción -nadie me lo ha soplado al oído-, supongo que es la conclusión emocionada de un extenuado seguidor de la carrera de los británicos. La primera vez que lo escuché me acojoné y se me heló la sangre; esas, para mí, son dos buenas razones, aunque no las únicas. Por otro lado, supongo que eso de el mejor trabajo de nos suena un poco a chino a todos, así que no le demos más vueltas.

“No tengo ni puta idea de lo que busco con la música… hacer discos… ganar algo más de dinero, no sé…”

”Spoon And Rafter”… ¿Y si fuera el disco de pop de la temporada? Supongo que en ese caso me tacharían de inconsciente y bocazas -ya me huelo ese puesto veintitantos en las listas de lo mejor del año, tragando saliva como un bendito. En fin, que lo que quiero decir… bueno, mejor que lo intente Hastead, que para eso ha venido a Madrid. “Además de los arreglos hay sonidos más raros, hemos hecho un duro trabajo por ser más eclécticos y me parece más que nunca un trabajo de banda. Hemos tratado de evitar las obviedades de anteriores trabajos. Lo que más destacaría es el proceso de grabación, muy diferente a lo que habíamos hecho hasta ahora. Hemos tardado más de un año en grabarlo, producirlo y mezclarlo. Íbamos al estudio y cambiábamos o añadíamos cosas constantemente en los temas. Hemos utilizado por primera vez ordenadores, algo que ha hecho que el proceso sea un poco diferente”. Eso es lo que quería decir; que ya no es sólo ese rollo folk, melancólico o nebuloso que me dejaba obnubilado en cada uno de sus tres trabajos anteriores; que no es el aire atmosférico y repetitivo que tenía “Sleeping On Roads” (4AD, 02), el disco de Neil en solitario -aunque por ahí van los tiros-, o los espacios abiertos de Slowdive. Es todo eso y algo más. Por ello este disco es tan especial. No sólo por contener el mayor número de estructuras imposibles por segundo de todos sus trabajos: sin ir más lejos la apertura con “Bluebird Of Happiness” es una oda post-psicodélica de nueve minutos en tres partes que aturde. Además, en él nos topamos con más elementos que se retuercen buscando la esencia misma del pop, a través de un paisaje cromático, pausado y brillante, en la línea que vienen apuntando las producciones de Dave Fridmann, pero con una textura más humana, más natural. “Me gusta mucho Dave Fridmann y posiblemente sea una influencia en este disco pero sobre todo el sonido final del disco tiene más que ver con la forma de trabajar de Mark Van Hoen, que es el productor. Aparte de utilizar elementos electrónicos, buscábamos un sonido cálido y natural como en las producciones de los Beach Boys. Queríamos desde un principio que fuera así y que por ejemplo los bajos sonaran cálidos, cercanos”. Claro, con “Pet Sounds” en el punto de mira no podía ser de otra forma. Justo, medido aunque fortuito, compendia trastornos emocionales que se superponen y se representan en sus surcos. Sonido y estética. Sus canciones atacan al estómago como tormenta de nostalgia y son un refugio, que bien te reconforta o te hace perder el norte un poco más. Es la vida y sólo es un disco; sólo son canciones y Neil sólo es un ser humano. “Me gusta saber que voy a hacer un disco y que no tengo ni idea de lo que va a salir. No tengo ni puta idea de lo que busco con la música… hacer discos… ganar algo más de dinero, no sé siquiera si he buscado nada en particular nunca. Lo que he encontrado con la música que es lo que más me gusta: viajar, conocer gente, tratar con diferentes personas, es importante lo de ser creativo pero me recompensa mucho más lo otro”. A mí, que no puedo sacar conclusiones de lo otro, sólo me queda destacar a Mojave 3 por su creatividad en estado puro, por su capacidad para experimentar con estructuras de corazón pop -apunta una conexión entre “Battle Of The Brokenhearts” y el “A Day In The Life” de los Beatles- y por su magnetismo. “Spoon And Rafter”… ¿y sí fuera uno de los discos más valiosos de los últimos años?… pues nada, supongo en mi habitación, palpitando como un capullo, imaginando a Halstead superándolo en su próxima entrega… ¿Y vosotros?… no dejéis pasar la oportunidad de haceros con un bello monumento al pop.