"Intento meter al oyente en una especie de estado de ensoñación"
Entrevistas / Jonathan Wilson

"Intento meter al oyente en una especie de estado de ensoñación"

José Carlos Peña — 28-06-2018
Fotógrafo — Archivo

Con la exhibición de Rare Birds (Bella Union/Pias, 2018) el compositor, guitarrista y productor norteamericano Jonathan Wilson se consolida en la élite del rock americano con esencias psicodélicas, bebiendo además de fuentes insospechadas.


Wilson está a pocas horas de salir al escenario con Roger Waters, en la gira de despedida del británico. Aprovechamos para hablar con él de su nuevo álbum: torrencial doble de apabullante riqueza y perfeccionismo, en el que coexisten los Beatles con Tears For Fears, el rock soleado de Laurel Canyon, la psicodelia pulida de Pink Floyd y el futurismo de Peter Gabriel, entre otras referencias.
Lo asombroso es que la apuesta funciona en un trabajo abiertamente confesional. El productor habitual de Father John Misty es un músico muy ocupado; tanto, que nuestra cita se pospone dos veces. Al final, aunque sigue en Madrid, tenemos que conversar por teléfono. Asoma el cansancio acumulado, pero Wilson se muestra radiante con su quinto trabajo, que ve la luz a cinco años de Fanfare (Bella Union/Music As Usual, 2013).

“Necesitaba hacer un disco que hablara sólo de mí, para superar las cosas que había hecho en el pasado"

Lo primero: ¿Qué tal está yendo la gira?
Genial. Hemos estado en todas partes, y continuaremos así hasta diciembre...

Estupendo, hablemos de Rare Birds. Es un trabajo repleto de matices, pero me han llamado mucho la atención esas influencias del pop de los ochenta, viniendo de donde vienes.
Bueno, en aquellos tiempos (los ochenta) yo estaba creciendo, así que en realidad es un poco más la música de mi infancia que la de los años sesenta o setenta. Peter Gabriel, Trevor Horn, Tear For Fears, Duran Duran… aquello era parte del material al que estaba expuesto cuando era un crío. Y molaba mucho. Pero además, creo que era el momento de hacer algo un poco más contemporáneo, porque corría el peligro de quedarme atascado en ese sonido de los sesenta o setenta, como por defecto. Y una de las metas que me puse era crear un sonido diferente a lo que había hecho en estos últimos años.

Lo has conseguido: en algunos momentos suena incluso futurista.
Sí, eso es un bonito cumplido.

¿Estabas cansado de que te asociaran una y otra vez a los mismos grupos del mismo periodo y del mismo lugar... Laurel Canyon?
Hasta cierto punto. Te acabas cansando de escuchar y leer lo mismo en las reseñas. Eso fue una parte. Pero además, me propuse buscar una especie de nuevo crisol de cosas diversas.

Me pregunto también si esos discos históricos dobles en los que hay de todo y se mezclan géneros han sido una inspiración. Estoy pensando, sin ir más lejos, en el disco blanco de The Beatles, por ejemplo.
Sin duda. Discos en los que cada canción tiene su personalidad única y su propio código y que mezclan diversos estilos. Sí, sí, esos son mis discos favoritos. Escuchar a los Beatles fue una gran influencia de pequeño. Aprendí de ellos que era posible hacer cualquier cosa, que estaba bien meter, yo qué sé, el sonido de unos martillos y todos los efectos y las cosas raras que ellos hacían. Lo mismo que hicieron luego Pink Floyd con cosas tan marcianas como el sonido de las cajas registradoras, los loops en cinta y esas cosas. Todo eso ha sido para mí una gran influencia.

En plena era de las Playlists y Spotify, ¿crees que sigue habiendo gente dispuesta a zambullirse en discos de setenta minutos?
Mmm (duda). No lo sé. Supongo que sigue habiendo gente interesada, sí. Desde luego, mucha gente hace sus playlists y cosas así, pero todavía creo que hay personas a las que le interesa ver la "foto entera". El disco está funcionando muy bien, y eso significa que más gente se está viendo expuesta al álbum entero, lo cual es bueno.

Yendo a la esencia o el tema del disco, el tono de Rare Birds es abiertamente confesional. Como de terapia para ti tras un momento difícil (una ruptura sentimental).
Sin duda. En algunas canciones estoy siendo más honesto y explícito que nunca. Tenía la necesidad de que este disco fuera completamente sobre mí, para superar las cosas que había hecho en el pasado.

¿Puede dar miedo abrirse de esta manera?
Puede, pero ahora tengo la confianza suficiente como compositor. Creo en el valor de mis canciones, y sabía que era el momento adecuado de hacerlo. Además, en cualquier momento podía arropar mis canciones con unas bonitas cuerdas o una melodía preciosa, una parte de piano o algo así, y eso marca la diferencia. Me costaría mucho más hacerlo de forma totalmente desnuda, como a través de un poema.

“La voz tenía que quedar perfecta, porque iba a ser un elemento esencial”

En cuanto al sonido, me ha parecido alucinante leer que algunas de las canciones tienen 120 ó 150 pistas grabadas. No sólo por el hecho en sí, sino porque hay mucho “espacio” en los temas. ¿Cómo es posible meter más de cien pistas y que suene tan limpio?
Bueno, en el proceso de mezcla, cada frecuencia encuentra su propio espacio. Puedes tener tantas pistas, por ejemplo, con una gran orquesta. Ahí tienes un montón de piezas musicales, pero nunca entran en conflicto. Mientras la frecuencia siga ahí, se seguirá oyendo, siempre que tenga su espacio. Dicho esto, es verdad que algunas canciones tienen muchas pistas, unas encima de otras, y llevó mucho tiempo que quedara bien. Pero como lo hice durante un periodo muy largo de tiempo, al final fue positivo dejarlo durante un tiempo y volver al material a editar y quitar cosas.

De hecho, todavía no me explico cómo sacaste tiempo para grabar, entre las giras y tu trabajo como productor.
Lo tuve que alargar mucho, sí. Lo cual fue bueno y malo a la vez. Hubo momentos en que deseaba poder trabajar de un tirón, porque de repente tenía que irme seis semanas con Roger Waters y cosas así. Pero al final se convirtió en una ventaja, puesto que tenía tiempo de volver en busca de la canción y el orden perfectos. Después, había que hacer el arte (obra suya) y el máster. Para bien y para mal, estuve mucho tiempo con ello, sí. Pero me quería asegurar de que quedara perfecto. Además, durante ese periodo me llamaron para hacer diversas cosas a las que era difícil decir no.

Como productor del disco, ¿cuál fue tu principal meta?
Bueno, creo que en este caso lo más difícil fue prestar muchísima atención a las voces y dedicarle mucho tiempo, para que quedaran de la mejor manera posible. Es un paso que en el pasado quizá me he saltado, o al menos no le he dado tanta importancia. Esta vez, pasé muchísimas horas intentando conseguir voces perfectas, perfectas. No en el sentido de usar auto-tunes o algo así, sino en sacar lo mejor de cada interpretación. Tuve hasta un profesor de canto. Lo hice así porque sabía que la voz iba a ser un elemento esencial para emocionar. Si las voces no quedaban bien, sabía que el disco no crecería cuando la gente lo escuchara.

Cuando produces para otros artistas, ¿cómo enfocas tu trabajo? ¿Cuál es el objetivo?
Se trata de involucrarte en el estudio con material que es estupendo y que te inspira, junto a gente que tiene un talento extraordinario. He sido muy afortunado en este sentido, y espero poder seguir haciéndolo. Ése es mi objetivo.

¿En qué medida la situación sociopolítica agitada de tu país ha afectado a Rare Birds? Estamos viendo infinidad de álbumes creados en gran medida como reacción o terapia al estado de las cosas en Estados Unidos.
Hay un poco de eso, algún comentario sobre la locura y las armas: No killers, no guns” digo en Over The Midnight. Pero una de las cosas que quiero conseguir con mi música es que sea una especie de escape pacífico, más que ponerme a hacer comentarios políticos. Algunos de mis amigos con los que trabajo son muy buenos en eso, así que se lo dejo a ellos. Yo intento darle a la gente lo otro: meter al oyente en una especie de estado de ensoñación.

Debo decirte que mi canción favorita es Living With Myself. ¿Podrías hablarme de ella?
Esa canción es definitivamente autobiográfica. La compuse entre mi cocina y el estudio. Me sentía agotado de hacer todas las noches lo mismo, de conducir por la ciudad y ver las mismas caras en los mismos bares, ya sabes. Tener que vivir de alguna manera con las elecciones que has hecho, y que algunas de ellas no sean las más acertadas...bla bla bla. Con canciones como ésta estaba pensando de una manera vaga en una especie de oscuridad a lo Tunnel of Love de Springsteen. Por eso le pedí a Lana del Rey que hiciera los coros, porque aportaba una melancolía perfecta.

Citas uno de los discos menos reconocidos de Bruce Springsteen. A mí la canción me evoca la etapa de So de Peter Gabriel (1986). Perdona, pero me vuelve a llamar la atención, porque no son referencias que se manejen desde ciertos círculos. Como si no fueran respetables o cool.
Es cierto, pero no es mi caso. Me encanta ese material, como te dije, es la música con la que crecí. Y ese disco en particular es un trabajo fantástico.

¿Vivir en una ciudad como Los Angeles influye en un álbum como éste?
Oh, sí. Llevo allí mucho tiempo, desde 2005, he hecho muchas cosas y la ciudad se ha convertido en parte del sonido y de la misma construcción de las canciones. En temas como Sunset Blvd o Mulholland Queen se habla mucho de Los Angeles, con pensamientos y demás.

La última: ¿Son estas canciones más difíciles de llevar al escenario? (su gira empieza a finales de agosto en Europa)
No, no. Los músicos se involucran más: el batería tiene que disparar samples y tocar pads, cosas así. El show va a ser, sin duda, un poco más complicado, tendremos proyecciones, pero al mismo tiempo… ahora mismo somos seis en el escenario, y estaría bien que pudiéramos ser nueve o así. Eso sería perfecto, pero veremos si crecemos hasta ahí.

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