“La buena música de Nueva York es diferente debido a la arquitectura”
Entrevistas / Jeffrey Lewis & The Voltage

“La buena música de Nueva York es diferente debido a la arquitectura”

Mike Cobb — 07-02-2020
Fotógrafo — Nic Chapman

El neoyorquino Jeffrey Lewis vuelve a nuestro país, esta vez como Jeffrey Lewis & The Voltage, para presentar en sociedad su último disco hasta la fecha, “Bad Wiring” (Moshi Moshi, 19). Puedes ver las fechas de la gira al final de esta entrevista.

Jeffrey Lewis es cantautor y guitarrista, además de experto artista de cómics. Su afición por las viñetas comenzó cuando era niño y es el autor e ilustrador de “Fuff”, una serie original que cuenta su vida en la ciudad de los rascacielos, sus aventuras musicales y sus viajes por el mundo. Lewis creció en el Lower East Side de Manhattan y fue a la universidad en su estado natal, en la ciudad de Purchase. En 1997 obtuvo una licenciatura en Literatura, con una tesis sobre el cómic “Watchmen” del británico Alan Moore.

Desde hace más de veinte años, Lewis escribe canciones atípicas que a menudo parecen evitar las rimas tradicionales. Sus letras pueden ser densas o escasas, mientras su impasible estilo narrativo a veces puede recordar a Lou Reed, a quien reconoce como una influencia. También podríamos sumar a la lista el que Lewis formó parte del movimiento anti-folk, el estilo musical que combina el espíritu del folk con la actitud del punk. En los años noventa comenzó a actuar frecuentemente en el Sidewalk Cafe, el legendario local ubicado en el East Village de Nueva York, hasta que cerró en febrero de 2019.

Tanto su música como sus cómics suelen ser autocríticos, con toques tiernos, tristes, neuróticos y en ocasiones cómicos. Están llenos de detalles y observaciones sobre su entorno y revelan una mente única, quizás influenciada por el referencial Robert Crumb. Sobre todo ello hablo con Lewis en su apartamento en Manhattan (que puede verse en Youtube, en otras entrevistas que ha concedido). Después de enseñarme algunos bocetos y dibujos para un nuevo cómic, empezamos con una charla que nos llevará a la música, las artes visuales o a la inagotable inspiración que supone Nueva York.

¿Qué piensas sobre la relación entre la música y las artes visuales?
Desde que era niño he hecho cómics porque lo único que hace falta es lápiz y papel y sentarse a dibujar. Y ya está. No requiere presupuesto ni equipo, sólo entusiasmo. Lo mismo se puede decir de la música. Hay una guitarra y una hoja de papel. No tienes que pedir permiso a nadie. No hay barreras, sólo hay que hacerlo.

¿Qué es lo que te inspiró para hacer música por primera vez?
Fue cuando descubrí el disco “Opal” de Syd Barrett, el fundador de Pink Floyd. Es una producción acústica, casera y cruda. Pero fresca. Supuso mi entrada a la música cuando tenía diecinueve años. Era como la diferencia entre una gran película de Hollywood y un documental; un documental puede ser tan poderoso como una película, a pesar de todos sus efectos especiales. Escuchar “Opal” me causó un gran impacto y fue la chispa que me hizo pensar que yo podría hacer música.

Bien, ahora háblame de tu disco nuevo…
Se llama “Bad Wiring” de Jeffrey Lewis And The Voltage. Siempre estoy cambiando el nombre del grupo, lo que puede ser bastante caótico en iTunes. Pero siempre se llama Jeffrey Lewis y algo. Me pareció que había llegado el momento de tener la letra “V” porque hay tantos grupos fantásticos con la letra “V”: Television, Richard Hell And The Voidoids, The Velvet Underground, The Modern Lovers, Pavement, Silver Jews, Camper Van Beethoven, Violent Femmes, etcétera. Pensé: “Ahí está la clave: ¡Necesito una “V!” y mi bajista Mem sugirió “The Voltage” y así lo dejamos.

¿Cómo escribes con tu grupo?
Bueno, traigo las canciones y a veces las partes de otros instrumentos, como el bajo o los teclados. Durante los últimos años el grupo está formado por Brent Cole, batería, y Mem Pahl, bajo y teclados. A veces ellos aportan ideas que son tan radicalmente diferentes a lo que esperaba, que llegan a transformar la dirección de la canción. Es un tira y afloja.

¿Con qué empiezas primero, con la letra o con la música?
Siempre es diferente. Supongo que va a la desesperada. A veces puede ocurrir en el metro o en casa jugando con acordes que sugieran algo. A veces es la presión de hacer algo rápido, como antes de un bolo o ir a un open mic, que es una buena manera de probar material nuevo.

¿Cómo ha cambiado Nueva York tras los años?
Todos los días se abren y se cierran sitios diferentes. Podríamos quejarnos de cómo desaparecen, pero, ¿podemos meter la ciudad bajo un vaso para mantenerla tal y como está para siempre? Como los seres humanos, todo tiene un fin. Hay que tener la suerte de encontrar esa confluencia que a veces se da entre la gente y los lugares que florecen en un momento especial… porque nada dura para siempre.

“Hay un tipo de creatividad que surge de tener restricciones de espacio y no poder hacer mucho ruido”

¿Cómo ha influido Nueva York en tu estilo musical?
Tengo la teoría de que mucha de la buena música de Nueva York es diferente a la mayoría de la de otras partes del país debido a la arquitectura. Estamos todos metidos en un lugar pequeño que no nos permite tener un grupo normal porque no hay espacio para ensayar, como un sótano o un garaje. Hay que ser creativo; el rap es el mejor ejemplo, ya que sólo hace falta una voz y un tocadiscos. Creas con lo que tienes. La tradición poética de los grupos de Nueva York, desde The Fugs, en los años sesenta, hasta el movimiento punk de los setenta, con gente como Richard Hell y Patti Smith… eran poetas, no eran grupos de aficionados. Les interesaban las palabras y una creatividad que no requería un grupo. Hay un tipo de creatividad que surge de tener restricciones de espacio y no poder hacer mucho ruido. El grupo Suicide usaba cajas de ritmos y teclados para crear música punk muy rara y cáustica durante los años setenta, un grupo como este es muy Nueva York. Es ese tipo de desesperación basado en lo que puedes crear con tus limitaciones. Y luego tengo una teoría sonora más romántica. Si crees que el metro de Nueva York podría inspirar un sonido, es un sonido cáustico, ruidoso, grave, con mucha retroalimentación. Quizás el ritmo sea inconsistente; es un poco desordenado con una energía apresurada. Oigo esto con grupos como Prewar Yardsale, que son poco conocidos pero que son uno de mis grupos favoritos de anti-folk, y son el vivo ejemplo de este sonido. Suenan mucho como el metro. Los ritmos no están necesariamente unificados; las guitarras son ruidosas y sencillas; la poesía es extraña e interesante.

¿Qué opinas de hacer vídeos para tus canciones? ¿Participas en la producción?
Requiere un equipo y un presupuesto, aunque se pueden hacer cosas buenas con poco dinero. No he hecho muchos vídeos, aunque lleve haciendo esto desde hace veinte años. Hay quizás cinco vídeos. No tengo ni el tiempo ni el
conocimiento para hacerlos. Si puedo involucrarme de alguna manera, pues estupendo. Muchas veces alguien se pone en contacto conmigo con ideas para vídeos, como con “Sad Screaming Old Man”, que está hecho por Nick Clark en Nashville, Tennessee. Me llamó y me preguntó si tenía una canción nueva para la que poder hacer un vídeo. Estuvimos de gira en Nashville, quedamos en su casa, me rodó haciendo playback con la letra y consiguió imágenes buenas de nuestro concierto. Jak Kerley (Shibby Pictures) hizo el vídeo para “LPs”, que es fantástico. Pasamos mucho tiempo editando; fue un gran proceso colaborativo y el resultado es un gran vídeo. Estamos trabajando en otro ahora.

¿Pasas mucho tiempo buscando vinilos?
Ya no tanto. El ratio de tiempo-éxito no compensa; todo se ha descubierto, pero para CD’s aún está bien.

Aunque tú sacas tu material en CD, vinilo, y casetes, ¿verdad?
No he sacado un casete desde los noventa. Empecé con casetes por motivos económicos. Saqué cinco en esa época porque era lo más barato. Ahora lo encuentro repugnante y pretencioso, pero hay que dejar que la juventud haga lo que quiera. No tengo la intención de hacer cintas nuevas. Es un follón, y no creo que la gente realmente las escuche. Siguiendo el pragmatismo real punk rock, los CD’s son la mejor manera de hacerlo. Un CD es barato, fácil de llevar y la manera más fácil de bajar música digitalmente. Creo que volverán como ha vuelto el vinilo. Pero de momento, estoy contento porque puedo descubrir muchas cosas espectaculares y comprarlos baratos.

¿Cómo escribiste “Sad Screaming Old Man”?
Hasta cierto punto es una historia verdadera, excepto la parte de ciencia ficción. Solía oír a un viejo a través de las paredes de nuestro apartamento, gritando misteriosamente de madrugada. Pero ya ha dejado de hacerlo. Fue una fase que le duró un año. Todavía le veo a menudo, casi todos los días. La canción empezó como una línea para el bajo que yo tocaba con la guitarra. Trabajé mucho en la letra. En 2014 estaba en una fase de trabajar mucho con las letras; escribía y reescribía hasta conseguir exactamente lo que quería decir de la manera más meticulosa. Prestaba mucha atención al compás y a las rimas internas para ver cuánto podía meter en una frase. Cada línea implicaba un trabajo intensivo; hace tiempo que no trabajo así.

Es una canción distinta a “Back To Manhattan”, que tiene una onda muy Lou Reed.
Fue un experimento intencionado para evitar rimas como las de “Sad Screaming Old Man” o “Scowling Crackhead Ian”. Quise evitar al máximo las rimas y dejar caer cada letra de una manera brutal, sin toques suaves. Dura ocho minutos y medio sin rimas. Buscaba una colaboración sin rimas donde las palabras coincidan de una manera maciza. Al principio no me gustaba mucho la canción, pero una amiga me sugirió que continuase. Y tenía razón, ahora es una de mis favoritas.

¿Cómo presentas tus canciones en los países en los que el inglés no es el idioma materno?
He hecho giras por China, España, Italia, Alemania… En estas giras, evito canciones con muchas letras; suelo tocar canciones con más música y evito ir de gira en solitario. Además, en general, ir de gira solo no es tan divertido, y tampoco quiero torturar a la audiencia con narraciones muy largas.

¿Cómo crees que has evolucionado como músico y artista?
Bueno, mejoré de casualidad, no intentaba hacerlo. Sé como tocar la guitarra, cantar, y hacer un buen bolo. Supongo que he evolucionado como cantautor, aunque depende de la inspiración, y no sé si mejoras a la hora de encontrar la inspiración; sólo trabajas y esperas que te venga de vez en cuando. He mejorado a la hora de dibujar, pero no tanto como quisiera porque apenas tengo tiempo ya. Estoy más ocupado en organizar cosas para el grupo. Lleva horas y horas y es el tiempo que solía pasar dibujando. Todavía dibujo cómics, pero no tan a menudo.

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