El pasado 2017 Gorillaz publicaban Humanz” (Warner, 17), uno de los mejores títulos en su discografía. Un año más tarde vuelven a la carga con “The Now Now” (Warner, 18), título que incide en esa excitante batidora de estilos y ritmos que ha pautado sus obras. Escrito durante la gira de presentación de su predecesor, su sexta referencia también es el disco más Damon Albarn de Gorillaz o el disco más Gorillaz de Damon Albarn.

Gorillaz actúan a las 22h en el Sónar presentando su nuevo disco “The Now Now”. Es su segundo concierto en nuestro país tras su paso por el Festival Internacional de Benicàssim de 2010, y hoy Mondosonoro es la única revista que entrevistará a Damon Albarn, el ideólogo y motor creativo de la banda virtual. Hemos quedado a las 20.30h pero, tal y como me han pedido, he llegado un poco antes por si acaso hay cambios en la agenda y deciden anticipar la charla. Espero sentado en una butaca que hay frente al camerino mientras el representante de la discográfica que me acompaña le comenta a su vez a la representante de su management que les acompaña que ya estamos aquí, que cuando quieran empezamos. De repente sale un tremendísimo y rudo grito del cuarto que ocupa el grupo. “Goooooooooaaaaaaaaal” chillan lo que deben ser cinco, seis, tal vez siete voces curtidas en más de una grada. Sí, Gorillaz y sus allegados están viendo el España-Portugal del Mundial. La chica de seguridad que custodia la entrada a la zona de camerinos me pregunta quién ha marcado. No lo sé. Desde que he llegado he estado todo el rato en la misma butaca, junto a ella. Y aquí no hay ninguna televisión. Está nerviosa, de esos nervios que rozan el histerismo. Me explica que se está jugando pasta con el partido. Si España gana se llevará 200 euros. Si pierde, ella tiene que pagar 100. “Me irían tan bien para las vacaciones…”. Le pregunto que qué pasa si empatan, pero sigue muy lejos de aquí, atrapada en alguna playa de arena blanca y agua turquesa con 200 euros extra para gastarse en mojitos. Me da pena y decido mirar el resultado en el móvil. España pierde 1-0. “¡No!”, replica con la cara de la apostadora compulsiva que le debe unos cuantos de los grandes al corredor de apuestas más temido de la ciudad. Cargo de nuevo la aplicación de Mundo Deportivo y ahora el marcador es de 1-1. Gorillaz habían celebrado el gol del empate español. “¡Bien!”, respira aliviada. “Aún puedo ganar”. En ese momento aparece la responsable del management de Gorillaz. Se parece un poco a Virginia Madsen y me enamoro un poco de ella. Me pide que la acompañe y me lleva hasta una especie de apartado en un restaurante que la organización del Sónar ha reservado para todo el staff del grupo, desde los músicos a los técnicos. A lo largo del camino, del camerino al restaurante, también he visto carteles que señalan hacia la habitación de yoga de Gorillaz, los lavabos de Gorillaz, los camerinos de las coristas de Gorillaz, los camerinos de los invitados especiales de Gorillaz, los camerinos del management de Gorillaz… La banda virtual en realidad es una pequeña gran familia nómada.

“Es un trabajo en el que tiene mucho peso la soledad. Hay diversos temas en ‘The Now Now’ en los que abordo el hecho de estar solo”.

Desde el ático
Ya es la hora pactada, pero Damon Albarn no aparece. Pasan cinco minutos y Damon Albarn sigue sin venir. Pasan diez minutos y todavía no hay noticias de Damon. Pasan quince minutos y nada. Son las 20.48h y finalmente aparece Damon. Sí, se ha quedado en el camerino viendo la primera parte del partido. “Tío, está jugando tu selección”, me dice tras presentarnos y estrecharnos la mano. “Deberías estar viendo el partido y no entrevistando a alguien tan aburrido y con tan pocas cosas por decir como yo”. Lo primero que me sorprende de Damon Albarn es que es mucho más alto de lo que me imaginaba. Vale, yo mido un metro setenta raspado, pero me saca más de un palmo. También me sorprende lo bien que se conserva. Tiene cincuenta tacos pero sigue manteniendo parte de esa imagen de veinteañero de atractivo desaliñado líder de una popular banda de pop británico. Sí, la verdad es que está (y es) guapo, el tipo. En ese trozo de mano triangular que hay entre el dedo pulgar y el índice (en su caso en la mano derecha) tiene un tatuaje de una estrella de ocho puntas. Luego le descubriré un par de dibujos más grabados a tinta en la piel. Uno en el antebrazo derecho que olvido. Otro en el atenbrazo izquierdo. Una zeta en rojo con la tipografía del logo de Gorillaz. Y puede que sea por lo del partido de fútbol de España, por los dos enormes sellos de oro que decoran la mitad de los dedos de, una vez más, su mano derecha, o por la chaqueta negra y la camiseta amarilla, ambos de la marca Stone Island, que viste, pero también desprende cierto aire hooliganesco, pero de hooligan cool. “¿Pasamos de la entrevista y nos vamos a ver la segunda parte del partido?”, me dice. Park life.

Gorillaz se presentaron en sociedad en 2001 con un álbum homónimo que impactó tanto por lo que proponía musicalmente: excitante cruce de caminos entre el hip hop, la electrónica, el indie rock y la world music; como por su propuesta estética y visual, una banda virtual formada por cuatro dibujos: 2-D (cantante y teclista), Murdoc Niccals (bajista), Noodle (guitarra y teclista) y Russel Hobbs (batería y percusión), habitantes de lo que ahora se denomina un universo distópico. De la primera parte, las melodías, se encargaba el que había sido cantante de Blur, Damon Albarn. De la segunda, las imagenes, el diseñador y dibujante de cómics Jamie Hewlett. La fórmula era infalible, más con singles incontestables como “Tomorrow Comes Today”, “19-2000” o, evidentemente, “Clint Eastwood”. Los simios más molones del planeta música volvieron a repetir la jugada cuatro años después con “Demon Days” (Virgin, 05). Y entonces tuvimos que esperar un lustro para volver a saber de ellos. Pero cuando regresaron lo hicieron por partida doble, publicando el mismo 2010 dos álbumes: “Plastic Beach”(EMI, 10) y “The Fall” (EMI, 10), dos discos correctos que sumados hacen un muy buen trabajo. Ahora han vuelto a repetir la jugada pero subiendo el nivel cualitativo. El pasado 2017 Gorillaz dieron nuevas señales vitales con Humanz”, pelotazo descomunal escondite de ya imprescindibles de su repetorio como “Ascension” (donde contaron con la colaboración de Vince Staples), “Charger” (con Grace Jones), “Andromeda” (con D.R.A.M.), “Let Me Out” (con Mavis Staples y Pusha T) o “We Got The Power” (con Jehnny Beth). Solo un año después Gorillaz amplian su colección fonográfica con “The Now Now”. “Se pueden establecer paralelismos entre lo que hicimos cinco años atrás con “Plastic Beach” y “The Fall”, sacando dos álbumes con poco meses de diferencia, y lo que he hecho ahora con Humanz y The Now Now, pero son situaciones muy distintas dando resultados muy diferentes”. O no tanto. El nuevo trabajo de Gorillaz sigue la misma senda de siempre, batidora en la que se entremezcla de todo: hip hop, electrónica, rock, world music, r’n’b, pop o world music, todo combinado con extremado buen gusto. “Me han dicho de todo. Los hay que opinan que es nuestro disco más ecléctico, otros que es como los anteriores. Todos tenéis razón. Básicamente “The Now Now” es un disco que he hecho para tener material nuevo y poder seguir saliendo de gira”.

Puede que fuera por ese extraño estado de aislamiento en compañía en el que parecen adentrarse los músicos cuando salen de gira o por el aburrimiento que conlleva estar viajando constantemente sin poder visitar nada, pero teniendo infinidad de horas muertas cuando estás de tour por el mundo o simplemente por estar pasando por un momento de efervescencia creativa, pero tan pronto Gorillaz se lanzaron a la carretera a presentar Humanz” a Damon Albarn le empezaron a brotar las canciones. “En esta gira me acostumbré a alojarme en áticos. Desde ahí arriba, teniendo vistas asombrosas de cada una de las ciudades por las que pasábamos, encontraba la inspiración para escribir nuevas canciones”. En esos áticos nacieron temas como “Hollywood”, “Kansas”, “Magic City” o “Lake Zurich”. “La ciudad con las vistas más increíbles y la que más me ha impresionado es Los Angeles. Es brutal estar en un ático en las colinas y ver todo el valle. Alucinante”. Damon Albarn no cree que el factor nómada del disco sea un signo identitario de la obra en su globalidad, aunque sí que encuentra trazos comunes a lo largo de minutaje. “Musicalmente es un disco raro. No raro por complicado sino porque es un disco algo triste pero a la vez muy veraniego. Sí, tengo la sensación que es el disco más veraniego que he hecho jamás. Pero de un verano que está a punto de acabar. También es un disco humano, en el sentido que reflexiono mucho sobre la humanidad. Y es un trabajo en el que tiene mucho peso la soledad. Hay diversos temas en ‘The Now Now’ en los que abordo el hecho de estar solo”.

Solo
“Básicamente, The Now Now soy yo cantando”, afirma Albarn. Solo es una de las palabras que mejor definen qué es‘The Now Now’, el disco más Damon Albarn de Gorillaz o el disco más Gorillaz de Damon Albarn, si es que, musicalmente hablando, alguna vez Gorillaz han sido algo más que el impulso creativo del que fuera (o sigue siendo, porque uno ya no sabe si los grupos se separan y luego vuelven para siempre o solamente por un rato) cantante de Blur. Sí, Gorillaz son ahora más que nunca una banda virtual al antojo de los achaques artísticos de Albarn. “No, The Now Now es todo lo contrario”, arremete. “Es un retorno a los inicios de Gorillaz, al concepto original con el que Jamie Hewlett y yo formamos Gorillaz”. Puede, pero parece que esta vez Hewlett ha quedado relegado a mero espectador. “Estuvo conmigo el mes que me pasé en el estudio grabando el disco”, resuelve sobre el rol de Hewlett en ‘The Now Now’. Grabado durante el pasado mes de febrero en el Studio 13 de Londres con Damon Albarn ejerciendo de productor junto a Remi Kabaka Jr, uno de sus colaboradores habituales, y James Ford, miembro de Simian Mobile Disco y productor de confianza de Arctic Monkeys, otro de los hechos que destaca de ‘The Now Now’ es la escasa nómina de colaboradores que han participado en él. Si en discos anteriores de Gorillaz los créditos era un catálogo de estrellas de la industria musical actualmente, esta vez casi no hay invitados. “Está George Benson, que ya solamente él vale por diez”, replica Albarn. “Y también están Snoop Dogg y Jamie Principle. Si no hay más es porque todo ha ido muy rápido esta vez. Pero me encanta trabajar con otros músicos. De hecho, esa es una de las bases del proyecto Gorillaz, un grupo virtual que es como una gran familia de la que todos nuestros amigos forman parte”. Una declaración que cobra pleno sentido cuando, media hora después y ya sobre el escenario del Sónar, entran en acción Pos y Dave de De La Soul para rimar en “Superfast Jellyfish” y “Feel Good Inc”. Jamie Principle y Little Simz harán lo lo mismo con “Hollywood” y “Garage Palace” respectivamente.

Cuando le recuerdo que ya han pasado casi veinte años desde que apareció el primer disco de Gorillaz, Damon Albarn sonríe y responde que, peor aún, ya han pasado treinta desde que formó Blur. “Únicamente empecé a preocuparme por el paso del tiempo cuando fui padre. Hasta entonces nunca me había preocupado por eso. Y ahora tampoco es que me coma mucho la cabeza con el tema. Nunca me planteé si iba a envejecer siendo músico. Simplemente ha sucedido y lo disfruto”. Para Damon Albarn, uno de los secretos para no rendirse a esa especie de transcendentalismo que no lleva a ninguna parte es mantenerse activo. Y lo cumple a rajatabla. “Siempre estoy líado en mil y un proyectos”. Una de esas aventuras, revela, es la serie de dibujos animados basada en Gorillaz en la que ha estado trabajando con su socio Jamie Hewlett en paralelo a la grabación de “The Now Now”. También ha grabado un nuevo disco con The Good, The Bad And The Queen, el supergrupo que montó con Tony Allen, Paul Simonon y Simon Tong, con los que hasta ahora habían publicado un único álbum, y de eso ya hace más de once años. “Va a salir en breve y, está mal que lo diga yo, pero va a ser la bomba. Es un disco buenísimo. Por cierto, Tony Allen también está hoy en Barcelona. Saldremos de marcha después del concierto. Tiene setenta y siete años pero puede con todos nosotros. Oye, ¿hemos acabado? ¿Te vienes a ver cómo termina el partido de España?”.

¿Y quién es Jamie Hewlett?
Si Damon Albarn siempre ha tenido el timón de la dirección musical de Gorillaz, su universo iconográfico es obra de del dibujante y diseñador Jamie Hewlett. Tras años publicando en fanzines y revistas independientes, la firma de Hewlett empezó a hacerse popular cuando creó, junto al que fue su socio durante años, Alan Martin, Tank Girl. Escaparate de muchas de las características que han marcado su carrera, el cómic nos adentraba en el distópico mundo de esta especie de Pipi Langstrump anarko-punk que conduce un tanque y tiene como novio un canguro mutante. El cómic tuvo tanto éxito que fue llevado al cine en una película con Lory Petty como Tank Girl. Luego vendrían infinidad de trabajos como publicista y guionista de televisión, a la vez que firmaba nuevas tiras de cómic para revistas como The Face. Y entonces apareció Damon Albarn y montaron Gorillaz , la banda virtual definitiva. En 2006, el Museo de Diseño de Londres lo eligió mejor “diseñador del año”. Y en 2009, él y Albarn recibieron el premio BAFTA por la secuencia animada Monkey para los Juegos Olímpicos de Pekín. Con Albarn nuevamente colaboró en la creación de la increíble escenografía, con acróbatas de circo, monjes shaolín y cantantes chinos, de la traslación a ópera de la novela china Monkey: Journey To The West de Wu Cheng. Recientemente la Saatchi Gallery de Londres expuso una muestra titulada The Suggestionists focalizada en su faceta como diseñador gráfico en la que revela los nuevos caminos que está emprendiendo como artista. Indudablemente es uno de los grandes referentes de la cultura pop del nuevo milenio. De hecho, meses atrás la editorial Taschen publicaba “En la mente de Jamie Hewlett. Veinticinco años de creatividad”, de Gorillaz a The Suggestionists, la primera gran monografía de Jamie Hewlett, fascinante incursión a su cosmos creativo.

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