Lo que comenzó como el experimento musical de tres jóvenes artistas (dos de ellas hermanas) patagónicas de la ciudad de San Martín de los Andes, uno de los puntos más imponentes del sur argentino, en sus primeros años en Buenos Aires, ha acabado convirtiéndose en una de las propuestas más indefinibles, polifónicas e internacionales de la nueva música argentina. “Perlas y conchas” (Autoeditado, 19) es la demostración palpable de ello.

Amparadas por artistas como Iggy Pop (quien colabora en una de las canciones del nuevo disco), con varias giras internacionales a sus espaldas y con Will Holland (aka Quantic) como productor, el trío argentino Fémina regresa con “Perlas y conchas”, un álbum que las lleva a sonoridades tan cerca de ese paisajismo pop-folk e indietrónico sanmartinense como a la idea de rap-fusión moderno que han conseguido modelar con los años. Aprovechamos su última visita en España para sentarnos con Clara “Wewi” Trucco, Sofía “Toti” Trucco y Clara Miglioli sobre canciones, compromiso, paisajes y sonidos.

Me parece bastante metafórica e incluso performática, rollo Marina Abramovic, la imagen que salís las tres como trenzadas entre vosotras. No sé si es una manera de comunicar una forma de trabajar, y hasta de discurso conceptual de Fémina.
(Wewi) Sí, un poco sí. Incluso el nuevo disco habla de eso: de estar unidos, de demostrar que todos somos lo mismo y estamos trenzados. A la hora de componer y trabajar actuamos mucho de esa manera: de completar la frase de la otra, de sumar, de generar algo que viene de lo individual, pero se convierte en común.

Se utiliza mucho la idea de “sonido global”. No sé si la idea era tratar de tener una propuesta lo más transversal y universal posible. ¿Os gusta esa etiqueta de “global music” o “world music”? ¿No os sentís identificadas con ningún nicho? ¿Os sentís cerca de todo y de nada a la vez?
(Clara) Justo estuvimos hablando de eso hoy: de que no nos gusta estar ni de un lado ni de otro. Y es algo que nos está pasando justo en un momento en el que todo se está polarizando a todos los niveles. Nosotras queremos estar en un lugar donde podamos cuestionar todo y tener una mirada más global. Nosotras nunca nos sentimos identificadas ni con ningún género ni con ningún nicho.
(Wewi) Nos gusta poder tener un marco de referencia lo más amplio posible: sean referencias viejas o nuevas, siempre variables, aceptando que uno va cambiando. No nos gusta posicionarnos en un lugar porque todo es muy cambiante, y quizás te encontrás en un momento dado defendiendo algo que ya no te representa o que no tenés más ganas de hacerlo. No nos sentimos representadas por ningún género en particular. La música no es un lugar de llegada: va creciendo, y es un proceso de búsqueda constante, y hay un montón de cosas que estamos buscando hacer que todavía no las encontramos.

Sí que hay un calificativo que aparece siempre a la hora de hablar de Fémina, y es “lo patagónico”: venís de San Martín de los Andes, en el sur de Argentina; pero como grupo empezasteis en Buenos Aires. No sé hasta qué punto el paisaje y la atmósfera de San Martín de los Andes se plasma en vuestra música.
(Wewi) Eso sí nos representa, sin duda, y nos gusta formar parte de eso porque es parte de nuestra raíz. Fuimos criadas en ese entorno y es muy importante para nosotras.
(Clara) A nosotras nos gusta que “se vean” las canciones: generar climas, paisajes, que te vayan llevando a un lugar estético. La poética que hay en lo lírico, pero también las texturas de la música, creo que comunican bastante bien todo ese paisajismo en el que nos hemos criado.

Prácticamente desde el inicio conseguisteis trascender el circuito argentino, y tenéis ya bastante recorrido internacional. No sé si ese componente folclórico que tiene vuestra música se está recibiendo fuera como algo “exótico” o si esa manera de percibir la música de raíz que se tenía antes desde países occidentales ya no es tan común.
(Clara) Depende el lugar y la manera que tienen de percibir la cultura de otros lugares. No es algo que les cuesta entender, porque es algo estético que va más allá de nosotras: lo llevamos con nosotras y es algo que compartimos de manera muy natural. No imponemos nada. Y nos dejamos traspasar por el público con el que lo compartimos: salen diferentes versiones de nosotras mismas a partir del lugar y la gente con la que compartimos nuestra música. Y hay algo que no se puede explicar con palabras, que sale de nuestra conexión en el escenario, que se toma de una forma muy natural. No estamos actuando, no forzamos las cosas: simplemente suceden.

Me gustó mucho la comparación que encontraron entre la “payada” (un arte poético-musical de improvisación de versos con guitarra procedente de países sudamericanos) y el rap. ¿Cuándo tomaron conciencia de que existían esas conexiones? ¿Qué diríais que tienen en común, más allá del uso de la palabra?
(Toti) Sobre todo, la rima y el juego del ritmo, las palabras y las métricas. Es verdad que son distintas formas de hacer las cosas, porque el rap es un poco más libre y la payada tiene unas estructuras más herméticas; pero fue muy interesante encontrarnos a medias entre las maneras del rap y de la payada. De hecho, en Argentina, raperos y payadores se han encontrado y se han hecho “batallas”, y es algo divertido, pero, a la vez, es también muy autóctono. Nosotras cuando empezamos no nos dimos cuenta, no fue algo premeditado: encontramos esas similitudes a medida que fuimos investigando en nuestras propias canciones. Cuando empezamos a jugar con los instrumentos que teníamos en casa, veíamos que estábamos haciendo rap con ritmos creados por un bombo legüero, y ahí ya hay una familiaridad con la payada. Y es maravilloso descubrir que algo que viene desde hace siglos tiene tanto que ver con algo creado hace pocos años.

“Nuestro camino es hacia adelante, avanzar desde un lugar que tiene más que ver con unir y poder abrir; y no de cerrarnos y decir “estás con nosotras o contra nosotras”

No sé qué pasó en San Martín de los Andes que, aunque la gran mayoría os trasladasteis a Buenos Aires, hay varios representantes de la nueva música urbana argentina: Militantes del Clímax, Coral Casino, Pancho Miglioli, DJ FF, Kraneando Actividad, ustedes… ¿se puede decir que existe una escena de “urban sanmartinense”?
(Toti) Nosotras surgimos de algo que ya existía. El hermano de Clara es Pancho Miglioli, uno de los que acabas de mencionar, y era b-boy y nos criamos con su grupo de b-boys bailando, haciendo rondas de freestyle todo el día… Crecimos escuchando rap y su generación es la que nos guiaron por ese camino. Hay mucho grafitero, mucho freestyler, mucha gente que baila… y ahora hay cada vez más gente que hace rap. Para nosotros es moneda corriente, pero es muy lindo que se haya armado como una cuna, y que a la vez se represente.

No solo pasó esta especie de “movida musical” en San Martín de los Andes, sino en provincias como Córdoba o Mendoza también se han consolidado escenas con algunos de los mejores grupos del circuito argentino de los últimos años. ¿Diríais que se está viviendo una especie de “revolución federal” en la música argentina; y que ya no se depende tanto de ir a Buenos Aires o no?
(Clara) Yo creo que Internet ayudó mucho. Grabar un disco es mucho más fácil, y lo subís y lo escucha todo el mundo. Compartir las cosas ahora es mucho más democrático, y el intercambio y la llegada de ciertas cosas llega tan pronto a Buenos Aires como a Tierra del Fuego; y antes dependías un poco de que se creasen escenas o hubiese tiendas, salas, medios…
(Toti) Cada provincia empezó a tener más autonomía en cuanto a posibilidades para los jóvenes. En San Martín de los Andes cuando terminabas la escuela no había muchas posibilidades de quedarte ahí, y de una manera natural te ibas a las grandes ciudades; entonces el talento que existía a nivel regional se trasladaba a Buenos Aires o Rosario o Córdoba, las grandes ciudades. En San Martín, o te dedicabas a la pesca o al esquí o te tenías que ir. Con el tiempo ha empezado a haber más opciones para que los jóvenes se queden y se desarrollen ahí sin tener que irse a otro lado. Eso hizo que se descentralice todo, y ya no se dependa tanto de Buenos Aires para todo.

Uno de los nombres que suele aparecer siempre cada vez que se habla de Fémina en medios internacionales es el de Iggy Pop, quien colabora en una canción y que demostró su devoción por el grupo públicamente. No sé si tenéis miedo de que os persiga eso de “grupo bendecido por”.
(Clara) ¡Nosotras estamos encantadas!
(Wewi) No supone ningún peso para nosotras. Y no creemos que vaya a ser algo que perdure para siempre.
(Clara) Y si perdura, bienvenido sea: ¡es Iggy Pop!

Si fuera Maluma no os gustaría tanto…
(Todas) (risas)
(Wewi) Cada vez que lo pensamos no lo podemos creer. Parecía algo medio inalcanzable, y que haya sucedido es impresionante. Además, fue una sorpresa.
(Clara) Claro, no lo buscamos: no es un peso, es una bendición real. Él apareció sin ningún tipo de compromiso, un tipo muy generoso y al que solo le podemos estar agradecidas.

El disco da la sensación de que va tirando hacia un lado más electrónico. No sé si la idea era ir desarmando esos tics de sonido más a madera de los dos primeros discos.
(Wewi) Es una manera de no quedarnos en un solo lugar, e ir moviéndonos. De hecho, estamos trabajando ahora en la adaptación a esta nueva sonoridad, ir dejando elementos como el cajón y vernos desde un lugar nuevo. Buscar esas nuevas formas es lo que nos alimenta artísticamente, y no estructurarnos en una forma en particular.
(Toti) La idea también es ver cómo llevamos lo que ya traíamos en la mochila a este nuevo lugar: es un reto muy interesante. Pero también tiene algo de “volver” a nuestros inicios, porque nosotras empezamos sobre todo con bases electrónicas.

El productor es Will Holland, más conocido como Quantic, que es un productor que se lo identifica con la cumbia electrónica o la folktrónica, algo más bailable. Vuestra propuesta quizá tiene más de indietrónica, no es tan de pista de baile. ¿Cómo fue el trabajo con él a la hora de equilibrar ese sonido atmosférico vuestro con su visión algo más pistera?
(Toti) En realidad, llegamos a él porque nuestra intención era acercarnos más a esa sonoridad electrónica. Él ayudó a potenciar nuestra idea: le llegamos con los esqueletos de las canciones, y nos juntamos dos semanas a hacer una especie de gran laboratorio de exploración. Grabamos muchísimas cosas para luego, con todo el material en bruto, poder seleccionar cosas para potenciar nuestra idea. Fue un momento muy creativo.
(Wewi) Tuvimos una sensación de trabajo colectivo muy fuerte.

Casi tocáis más fuera de Argentina que dentro; y los nombres propios, desde Iggy Pop a Quantic, hasta los medios que hablan de vosotras, son también reconocidos y reconocibles en todo el mundo. ¿Diríais que tenéis una vocación más internacional que nacional?
(Toti) Creo que el trabajar con una mánager como Allie, que es de Estados Unidos, aunque vive en Argentina, ayudó mucho: su fuerte son los festivales internacionales y las fechas en sitios de todo el mundo. Ahora, empezaremos a trabajar con Otro Planeta, que es una productora argentina, para no perder el pulso a los shows en nuestro país.

¿Sentíais que, de alguna manera, estabais desatendiendo Argentina?
(Clara) No, pero mucha gente nos pedía más presencia. Nos decían: “todo bien con que toquen en Noruega, pero también déjense ver más por acá”.
(Toti) Y no era que no queríamos, sino que el foco lo pusimos más fuera que dentro. Por eso ahora nos aliamos con gente que trabaja mucho la escena argentina y que la tiene muy clara, para poder movernos por todos lados.
(Wewi) Y no solo por Argentina, queremos poder movernos por toda Latinoamérica.

¿Hasta qué punto hay un discurso político en el grupo que viene incluso desde el nombre? ¿Os interesa que la gente perciba ese posicionamiento de base en vuestro discurso? Sobre todo, lo que tiene que ver con el compromiso y activismo feminista.
(Clara) Viene de nuestra naturaleza: nosotras somos mujeres, y cuando empezamos a escribir, nuestra sensibilidad fluye desde ese lugar, es algo que nos viene de base, que nos nace. Políticamente, nuestra ideología está más allá de cualquier ismo: vamos por la equidad, y creemos que todos somos lo mismo. Nuestro centro en nuestra lírica es defender y trabajar desde la música y personalmente, y dejar de separarnos. No nos gusta ponernos en contra de algo, sino más bien construir algo que se perciba como común y compartido. Nuestro camino es hacia adelante, avanzar desde un lugar que tiene más que ver con unir y poder abrir; y no de cerrarnos y decir “estás con nosotras o contra nosotras”: eso no nos va. Ahora, hay mucha confrontación, mucha polarización, y nosotras queremos todo lo contrario: abrir espacios para encontrarnos y poder vivir en armonía. Evidentemente, la confrontación no está funcionando. Y musicalmente nuestro mensaje va desde ahí. Pero nunca, antes de escribir una canción, vamos con una idea premeditada de lo que queremos decir: nos sale de dentro, vivimos y pensamos como lo plasmamos en nuestras canciones. Trabajamos desde la humildad, y no sentando cátedra.
(Toti) Las cosas cambian constantemente, y más últimamente: el mundo está en un momento súper candente. Nosotras estamos todo el tiempo dialogando, discutiendo y pensando cosas que pasan, también desde dentro del feminismo. No tenemos posturas inamovibles: todos los días nos estamos transformando y construyéndonos.

“Hay que empezar a tener una perspectiva más humana del artista: tus ídolos pueden ser unos forros, también. Todos podemos decir una estupidez de vez en cuando”

¿Creéis que el nombre en algún momento conllevó interpretaciones que os podían llegar a cerrar puertas? Sobre todo, el típico comentario que encontré en algunos foros, de “música hecha por mujeres, con un nombre comprometido con el género”, como si excluyera a los hombres.
(Clara) Eso pasa muchísimo. Ya estamos acostumbradas. Nosotras lo pensamos desde un lugar poético y estético: el nombre nos parece hermoso y nos representa totalmente. Nos gusta mucho ser mujeres, pero no quiere decir que estamos en contra del hombre: estamos a favor del ser humano. Nuestra naturaleza hoy es que somos mujeres, pero quién dice qué vamos a decidir mañana: quizá quiero cambiarme de sexo. Todo, lo femenino y lo masculino, está en nuestra naturaleza, y queremos integrar las dos cosas. Hay una canción que se llama “El Guacho” que mucha gente cree que es en contra de los hombres. Y nada que ver: surgió ese estribillo como un juego, y de ahí se dio que hablamos de un hombre, pero como representante del ser humano, como muchas otras canciones hablan de las mujeres como representantes del ser humano. O canciones como “Eu Tein”, que tiene un punto hasta cómico y superficial, también hay gente que la cuestionó porque consideran que todas nuestras canciones tienen que tener una solemnidad y una profundidad concreta. ¿Por qué no vamos a poder tener sentido del humor y jugar con la fantasía femenina?

¿Veis que últimamente se mira más con lupa cada frase? ¿Os sentís menos libres?¿Hay que ser más hiperconsciente de todo lo que se dice?
(Wewi) Un poco sí. De hecho, el otro día leía que la canción “Los senos” era anti-trans, porque en la letra decimos: “naciste, sos y serás; aunque sientas, no reflejas feminidad”. Y en “Eu Tein”, porque decimos “me gustan los muchachitos” nos acusan de que vamos contra las lesbianas. Es como buscar problemas inexistentes y limitar la libertad de expresar cómo uno siente todo el rato.
(Toti) Además, se descontextualiza todo a un nivel impresionante. La letra de “Eu Tein” la sacamos de un diario íntimo cuando teníamos diez años. Le gustaban los muchachitos entonces, y le siguen gustando ahora. ¿Cuál es el problema? Yo soy una persona y escribo mis canciones, y trato de incluir a todo el mundo. Pero también escribo desde mí: si no, siempre me vas a juzgar por algo.
(Clara) Cuanta más gente te escuche más te van a tratar de cuestionar por algo. Cuanto más te amen, también más te van odiar. No hay que sentirse presionado por factores externos.

Cuanto más público y visibilidad vais consiguiente, ¿sentís que tenéis una mayor responsabilidad civil o social en lo que dicen?
(Wewi) Pero desde la música.
(Toti) Decir es una responsabilidad siempre para mí. Yo sí siento que tenemos un compromiso en lo que decimos por el hecho de ser tres mujeres. Pero lo veo más como una gratitud tener ese espacio. Lo tomo como un compromiso positivo, un regalo. Me trabajé esta posibilidad, también. Pero me gusta usarlo como una herramienta de cambio, de transformación y no porque me miren de una determinada manera.
(Clara) Y ser consecuente: nosotros vivimos la vida del mismo modo que la cantamos y la decimos. Muchas veces uno dice cosas y no actúa de la misma manera, y considero que nosotras sí lo hacemos: nuestras canciones también nos enseñan.
(Wewi) Uno está arriba de un escenario diciendo cosas y te pone en un lugar de responsabilidad. Pero el artista también es un ser humano y se equivoca. Hay que empezar a tener una perspectiva más humana del artista: tus ídolos pueden ser unos forros, también. Todos podemos decir una estupidez de vez en cuando. Nosotras somos conscientes que tenemos un determinado espacio y que somos escuchadas, pero… ¿hasta qué punto un artista tiene que tener una responsabilidad social? Nosotras escribimos canciones y transmitimos desde ese lugar, y eso ya es un montón. Pero no tenemos el veredicto de las cosas.
(Toti) Algo que nos dicen mucho es que somos personas muy accesibles: acabamos el show y vamos con la gente, somos iguales, podemos tener una charla después del show, tomar algo con ellos, hablar de la vida e intercambiar desde ese lugar. Ese ida y vuelta es muy importante para nosotras.

Juana Molina fue de las primeras artistas de la escena alternativa argentina que consiguió expansión internacional. Pero me da la sensación de que, en estos últimos años, con proyectos como el vuestro, Perotá Chingó, Sofía Viola, Eruca Sativa, etcétera, estáis empezando a ser las mujeres las embajadoras del nuevo sonido argentino en el mundo. ¿Era hora de que cambie la perspectiva, de que se muestre otra mirada del pop argentino en el mundo?
(Wewi) Totalmente, sí. Hay mujeres ocupando cargos de responsabilidad que hasta hace poco no ocupaban.
(Toti) Hay un gran movimiento en ese sentido. Está buenísimo ver que hay más mujeres programadoras, mánagers, llevando sellos, salas… En Argentina hay una recontra movida, un proyecto de ley para que haya un mínimo de treinta por ciento de mujeres en festivales; y aunque aún así sea lamentable tener que pedir esto, por algún lugar hay que empezar, y empezar a conseguir logros para que llegue el día en el que no nos demos cuenta y estemos realmente en igualdad. Es un momento de mucho cambio.

“Incluso con este nuevo disco nuestras cabezas se abrieron mucho más: nos identificaban más con el “rap-fusión”, y ahora somos mucho más imprevisibles”

En los últimos meses hubo algunos casos de denuncias de acoso a miembros de bandas argentinas bastante reconocidas, como Onda Vaga, Cielo Razzo, Los Espíritus… ¿Cómo lo vivís vosotras, teniendo un espacio compartido en la escena con muchas de estas bandas?
(Wewi) Preferimos no hablar de eso, porque es algo muy delicado.

Tenéis varios proyectos en paralelo: Weste, Claridad, Hermandad, Sof Tot… ¿hasta qué punto es importante salir a tomar aire en otro tipo de proyectos para poder alimentar más a Fémina?
(Clara) Es más una necesidad de crear mucho. Un solo espacio creativo a veces no es suficiente. Está buenísimo y nutre mucho a cada grupo y a nosotras: aprendimos a hacer música con Fémina. En ningún momento teníamos intención de ser profesionales de esto. La cosa fue fluyendo, como también fue fluyendo ir uniéndonos a otras personas, y el deseo de poder explorar lo que uno mismo quiere hacer. Eso le da un aire a cada grupo: uno sabe lo que trae a cada espacio. Desde que tengo Claridad y Hermandad con Fémina hay un espacio hermoso, y también sirve para comunicarnos mejor y ser más creativos. Incluso con este nuevo disco nuestras cabezas se abrieron mucho más: nos identificaban más con el “rap-fusión”, y ahora somos mucho más imprevisibles. Nos hizo mucho bien como grupo que cada una tenga su espacio creativo: desde ese momento, Fémina se elevó y cobró una nueva dimensión. La creatividad es parte de todos, y cuanto más espacio abras para eso, más libre sos.

Agenda
FechaCiudadRecintoHoraPrecio
jueves 06/06/19MadridSala Cool21:0012,50 €
miércoles 12/06/19BarcelonaApolo21:0012 €
jueves 13/06/19ZaragozaLas Armas21:0012 €
domingo 16/06/19MálagaLa Cochera Cabaret20:3012 €