Después de ir puliendo su exuberante power pop tabernario a través de un jugoso puñado de singles y EPs, Familia Caamagno dobla la apuesta con su disco más personal y cromático. Todo un salto adelante marcado bajo las intenciones que implica un título como “Había que intentalo”(Folc Records,2019) . Y sobre lo cual nos hablan Manuele y Lano Caamagno.

¿Ha sido fácil integrar un género tan anglosajón como el power pop dentro de la idiosincrasia galaica?

Manuele: Creo que, por un lado, las letras son más cuidadas y, por el otro, antes, si cuadraba, hacía más las letras en plan ejercicio de estilo, en el sentido de pensar en hacer algo parecido a Doctor Explosion, o de que me gustaría hacer algo parecido a Wauh y los Arrrghs. Entonces las letras tiene que tirar a decir mucho “subnormal”, a decir mucho “mongol”, a decir “el monstruo”, “vamos a bailar, nena”, “esos tatuajes” y tal.

Hay un momento, en el que nos ponemos a hacer este disco, en el que le dije al resto del grupo: «No me apetece para nada hacer esto”. Eso es un ejercicio de estilo que, para mi entender, no tiene mucho sentido. Entonces si que les comuniqué que me gustaría hacer algo no con letras más serias ni más divertidas, sino con letras más nuestras. Menos ejercicio de estilo y más honestas.

En vuestras canciones, hay todo un imaginario galaico tabernario. De Castromil a un fin semana de troula. Hasta qué punto es vuestro entorno una influencia.

Manuele: Muchos son rollos personales. A veces, no son tanto como personales. Porque, por ejemplo, hay alguna que parece una anécdota que le pasó a alguno de nosotros de pequeño, y no. Como en “O peor non son os cartos”, que está más pensada en Caught by the Fuzz” de Supergrass que en otra cosa. Se trata de pensar en esa canción como “Joder, cómo mola esta anécdota juvenil”. Lo que molaba era traspasar lo que les pasó a ellos aquí, a Galicia. Pensé más en eso que en algo personal.

En canciones como “Un día espectacular” o “Proceso soberanista”, noto una reivindicación de buscar la felicidad en las pequeñas cosas, incluso por no hacer nada. Y llamarlo “Un día espectacular”, con un estribillo tan explosivo. Creo que hay una serie de contradicciones que resultan muy interesantes.

Manuele: Sí, y además tocar esta canción en directo, que estás diciendo “Dios, hoy va a ser un día espectacular”, cuando realmente estás diciendo “No, a mí no me llevéis allí. Me aburro, hay mucha gente. Me apetece quedar en casa”.

Lano: En teoría, son canciones positivas, con acordes muy directos, pero que la letra parece que sí pero no. Y tiene ese toque amargo.

Es un poco como los dos primeros discos de Big Star, con explosiones de intensidad alegre, pero cuyas letras no son precisamente una jarana.

Lano: A mí, me gusta mucho esa contradicción. Mientras que estás motivando a bailar, estás bailando una cosa como Joy Division y The Wombats. Es ese rollo de que todo esto es una puta mierda.

Manuele: Es lo que se establece entre una melodía, más o menos, luminosa y acorde mayores, y una letra, no triste pero sí que no es divertida. Pues con lo que hay entremedias, puedes construir algo guay.

Por ejemplo, canciones como “Proceso soberanista” tiene un título que incita a pensar en una cosa, cuando luego se trata de algo mucho más íntimo.

Manuele: Es una pasada. Si miras en las estadísticas de Spotify, más allá de “Castromil”, porque la sacamos como single, la más escuchada es “Proceso soberanista” porque, claramente, la gente piensa que nos vamos a poner políticos, en plan “Familia Caamagno por el independentismo”. Y bueno, no es así en esa canción.

Con el paso de los discos, creo que habéis ido progresando de forma natural hacia ritmos más post-punk, como en “Canción moderna de Oriente”, o latinos, tal que en “Guapos de primeira”.

Lano: Este disco es más ecléctico. Es como lo que dice el título: “Había que intentalo” . No vamos a hacer el mismo disco siempre. No es que no podamos hacer lo mismo, es que no me apetece que la banda sea más madura, menos madura. Simplemente, vamos a probar cosas diferentes. Se trata de ir hacia donde le apetece ir al grupo.

Manuele: En lo positivo, entronca con lo que hablábamos antes. Es que esto ya lo probamos. A mí, personalmente, y creo que a muchos de nosotros, no nos apetece hacer un disco de género. En el sentido, de decir: “Vamos a ser esa clásica banda”. Llámalo rock bailable, llámalo garaje, lo que sea que se toca en esta clase de festivales. A mí, eso no me interesa. Es que no le veo sentido a cerrarse a eso. Es que, realmente, todos escuchamos otro tipo de música. A veces, llega Lano y dice: «Pues mira qué hice”. Y trae una canción que, claramente, es un rollo latino como “Guapos de primeira”. Esto tira hacia mover las caderas.

Este disco es más ecléctico. Es como lo que dice el título: “Había que intentalo”. No vamos a hacer el mismo disco siempre”.

Claro, de vuestros grupos anteriores a vuestro sonido actual, por ejemplo,  uno hacía versiones de los Misfits.

Lano: Yo podría estar tocando en este grupo, como podría estar tocando en un grupo plenamente pop, plenamente punk. Veo muy complicado eso de mucha gente que dice “No, a mí solo me gusta esto”. Joder, como dice Manuele, yo podría tener otro grupo donde haría las cosas de manera totalmente distinta. Pero, en ocasiones, somos poliédricos, creo yo.

Manuele: Además, cerrarse a algo de esa manera, no lo sé. Yo no lo concibo. Yo lo que veo es que muchos grupos tienden a hacer ejercicios de estilo en lugar de hacer lo que les apetece. Y más, ahora, ¿no? Parece que la gente mira antes qué tipo de canción va a hacer. Por lo que sea, ya sea por criterios comerciales o en algo que está de moda, pero los hay que tienen claro que van a hacer una canción con un sintetizador y con un auto-tune antes de saber qué canción van a hacer. Después, a partir de ahí, sale la canción. Hay otros que saben que van a meter un fuzz como sea y una guitarra sesentera, y después ya vendrá el resto. Y en este caso creo que no fue así.

Por cierto, en este nuevo trabajo seguís con Jorge Explosion en la producción. ¿Qué os aporta como productor?

Manuele: Esa es una buena pregunta porque nosotros trabajamos con Jorge porque, antes de nada, nos mola mucho el resultado final. Sí que es cierto que, tal como lo estamos diciendo, es que los tiros nos deberían llevar a probar otras cosas, a probar con otra gente. Pero con Jorge ya sabemos que vamos a acabar contentos. ¿Se podría haber grabado con otra gente? Sí. Pero el resultado final del disco es más que satisfactorio.

Lano: Curiosamente, en la canción en la que Jorge puso más interés es en “Canción moderna de Oriente”, que es la más lejana a su rollo. Yo creo que a él también le gustaba buscar cambios. Tampoco es lo mismo ahora que lo de hace cuatro o cinco años.

Manuele: Es una persona que es una pasada. En muy poco tiempo, es capaz de decir «Ostia, aquí podemos hacer esto». Es alguien que propone. Es una persona que, de una cierta manera, produce el disco. Bien es cierto que, en el futuro, nos gustaría probar otro tipo de producción, pero bueno, creo que hay tiempo para todo.

Vosotros lleváis diez años como grupo, más o menos. Este disco quizá sea como un meridiano, ¿no?

Lano: Creo estás siendo muy generoso con lo de “meridiano” (risas). No sé, yo no diría que este disco es un punto y aparte, pero sí que marca un antes y un después, creo yo. Y es bastante más distinto al resto.

Manuele: Yo, personalmente, creo que quitar discos enteros como álbumes es un rollo. Así de claro. Por lo menos, en el caso en el que estamos nosotros y en el que están muchas bandas de nuestros alrededor, yo creo que el formato disco es un error. Ofrecer al mundo 8, 9, 10, 11, 12 canciones, quitar dos videoclips. Yo creo que, ahora, cambió completamente la forma de consumir la música. Ya no es  que la gente no compre discos, es que la gente no escucha discos enteros. Entonces, ¿lo estamos mirando desde un punto de vista comercial? No. Lo digo desde un punto de vista de vida del grupo. Creo que se puede hacer de un modo diferente. Y creo que para eso las nuevas generaciones tienen mucho que enseñarnos. Creo se puede hacer perfectamente single-videoclip, single-videoclip, single-videoclip. Y después, si tienes ganas de editar, juntas todo y haces un compendio de todos esos singles.

Lano: Otra cosa es que queramos hacer algo conceptual. Nuestro formato en disco es porque queremos contar algo con esta calidad. Este disco tiene vida como tal, pero no la tiene como relato.

Sí, no se puede tratar como un relato, pero el hecho de comenzar con algo tan gallego como “Castromil” me hace pensar en subir a ese bus para comenzar un viaje por un imaginario de tabernas, rotondas, días felices sin hacer nada, que termina en la troula de “Cocoguagua”.

Manuele: Estoy de acuerdo, también se puede ver así. No sé si desde un primer momento lo pensamos así, pero, desde luego, sí que se puede ver como un principio y un final.

Lano: Viéndolo desde esa interpretación, sería como algo más conceptual. Pero no sé si sería nuestra idea. Cualquier cosa que lances hacia fuera, la interpretación ya se escapa de tus manos. Entre la intención que nosotros le queramos dar a una canción, y la interpretación que luego le quiera dar la gente, cambia la cosa. Una vez que se te escapa del control, es cuando tiene vida propia.

Manuele: Llámalo como quieras: espectador, director. El que escucha es el que le da el significado final.

Por otro lado, a la hora de hacer las letras, sí que es cierto que te fijas en lo anterior. Que te fijas en las que ya tienes hechas. Que dices: “Toqué estos temas. Ahora me gustaría tocar estos otros. Si ya está así, si ya me puse intensito, pues ahora vamos a rebajar un poco, a complementar. Si ahora hablé de este tema, pues ahora vamos a hablar de este otro, que igual le da un contrapunto.

 

Vosotros sois una banda que se ha ganado una reputación en directo gracias a la intensidad con la que atacáis las tablas. No sé hasta qué punto en este último disco habéis pensado más en lo que vosotros queríais hacer antes de seguir la inercia de tocar para el concierto.

Manuele: Nosotros cuando empezamos a tocar, veníamos de varios grupos, pero sí que en el repertorio había bastantes versiones. Algunas de ellas eran adaptaciones. Entonces, sí que pronto descubrimos que nos desenvolvíamos bastante guay en el directo, en el sentido de que hacíamos actuaciones divertidas y que, a veces, nos ponían con bandas que cobraban muchísimo más que nosotros, y les jodíamos vivos, porque ellos igual hacían un concierto más aburrido. Y salíamos nosotros, y venga: fiesta, y poníamos el rollo a andar. Siendo conscientes de que nuestro fuerte es el directo, también lo somos de que vamos a hacer canciones no solo para imponer a la gente el fiesta, fiesta, pum, pum, sino que también vamos a hacer canciones que nos gusten a nosotros, que nos gusta escuchar a nosotros.

Lano: A veces, sí que hacemos alguna canción diciendo “Pues esta estaría bien para cerrar el concierto”. También tenemos canciones que son difíciles de tocar en directo. Por ejemplo, “Proceso soberanista”. Sí que se puede tocar, pero realmente no es una canción donde la gente pueda bailar. Desde el momento en que decidimos sacar un disco, tiene que fluctuar un poco. No puede estar siempre arriba. Por eso, una colección de singles ya es algo distinto. No tiene esa manera de hacerlo, que sea arriba, abajo. Te puede llevar tanto por un camino como ser simplemente una presentación singular más directa. Si en vez de hacer formato disco, hiciéramos colección de singles, igual hay muchas de las canciones que no podrían estar.

Manuele: Sí que podrían estar porque, para empezar, un single se puede entender como una canción acompañada de un videoclip o como single, en el sentido del formato: con su cara A y cara B. Puedes decir, “Vamos a hacer una cara A, y con esto vamos a poner a bailar a todo el mundo. Y con la cara B, vamos a hacer algo con los niveles más bajos. Entonces, sí que se podría hacer. Es cierto que la perspectiva de disco te permite esas montañas, esas subidas, esas bajadas, esos valles, ese sprint final. Pero creo que eso se reserva más para el directo. Esa construcción del directo, de cómo llevar a la gente. Pero en el disco, nosotros primamos más lo que a nosotros nos parece “Joder, esta canción es preciosa”. Y lo tenemos dicho alguno de nosotros, que, siendo la más lenta, su canción favorita del disco es “Proceso soberanista”.

Lano: Y es la que tocamos menos en directo.

Manuele: Claro, estamos haciendo repertorios clásicos de festivales, de cincuenta minutos. Priman las canciones que queremos tocar de discos anteriores, las que van a levantar al público de este último disco. Pues igual no hay espacio para “Proceso soberanista”. Teóricamente, no hay espacio, pero luego hay muchas grandes canciones que seguimos tocando, como “Mala Herba”, que es una versión de Poison Ivy, que es muy lenta, pero que le encanta a la gente.

 Sobre lo que me comentabas antes acerca del consumo musical actual, ahora estamos en una época más de distancias cortas. Es como si, en cierta manera, hubiéramos retornado a la cultura del singles de los años cincuenta y sesenta. Y creo que esta dinámica os beneficia.

Manuele: Totalmente. Por un lado, es una cuestión de consumo como ese acceso a esa Biblioteca de Alejandría, donde se pasa por encima de todo de una forma muy rápida, y no se aprehende nada. A nosotros, ya no sé si a nivel estilístico, porque no creo que seamos una banda de pop sesentero, pero sí que a nivel romántico, para sacar singles, nos vale perfectamente. Es la cara A, cara B. Eso funciona siempre: una rápida, una lenta.

Hablando de cadencias, en los discos de los años 70 y ochenta, normalmente la última canción de un LP casi siempre era la más diferente, pero también la que marcaba el tono del siguiente LP.

Manuele: Según esta teoría, el siguiente disco, single, tiene que partir de “Canción moderna de Occidente” para arriba (risas). Estoy a tope con esta teoría tuya (risas).

Lano: Pues a ver dónde acabamos nosotros (risas).

Pues, precisamente, ¿cuál es el futuro de Familia Caamagno?

Lano: Por ahora estamos con los conciertos de verano. Por ahora, nos falta un poco de perspectiva. Casi habría que hacer una presentación, ver la resaca de la presentación y de la recepción del disco, y llegar a esa reflexión. Porque, ahora mismo, estamos tirando. Estamos yendo.

Manuele: Ahora mismo, tenemos cerrados siete u ocho festivales. Se van a cerrar bastantes más porque aún es temprano para esto. Y se hará algún videoclip más de este disco, después del verano. Se hará gira por salas. Se hará gira por España adelante, en el sentido, de los sitios que nos parezcan atractivos.

A mí, me gustaría, no sé, dentro de un año o a la vuelta del verano que viene, sacar singles y cosas nuevas, trabajar en la composición. No esperar otros tres años para sacar disco nuevo. Me gustaría que igual ya tenga una constancia.

Lano: Yo también creo que lo debemos hacer así. Lo que no sé es cómo van a ser esas cosas nuevas. Es un proceso en el que tú haces algo, lo presentas, recibes el feedback de esa canción, y de modo consciente te preguntas: “A ver qué recepción tiene, a ver por dónde voy”. Tampoco hablo de eso, es de ti y cómo lo sientes. Te acabas diciendo a ti mismo: “Tenía la intención de hacer que el futuro fuese como “Canción moderna de Occidente”. En cambio, dentro de un año o año medio, te dices: “No me apetece hacer esto. Hice esto, pero estoy aburrido”.

Manuele: Lo de “Había que intentalo” fue claramente por una cuestión de apetencias. Fue una cosas de decir: me molaría hacer esto. Algo que también me llama mucho la atención es, por ejemplo, Chicharrón. El modo de la creación. No tiene nada que ver hacer un disco si tienes pareja, si no tienes pareja, si estás en paro, si estás alegre, si estás triste, si estás en un momento muy top de mi vida, o en un momento muy bajo. Entonces, ¿qué carácter van a tener las canciones? Pues no lo sé. Pero es algo muy guay, pensar en “Cancións clínicas”. Desde mi punto de vista, es una manera de entender la creación de forma muy guay.

Lano: Aparte de la experiencia vital de cada uno. Cuando empezamos con la banda, solo Antonio tenía treinta años. El resto estábamos en los veintitantos. Ahora ya estamos en los treinta y tantos y Toni tiene ya cuarenta. No es todo igual a hace diez años. Musicalmente y no musicalmente también. Puedes pensar en cómo te parece que va a ser, pero no puedo decir cómo voy a ser.

Manuele: Incluso, puedes acabar en una cosa bastante ridícula. En plan, da un poco de asco ver a la gente que ya está más cerca de los cincuenta que de los cuarenta, y están cantando canciones de un mundo al que ya no pertenecen, que tienen el síndrome de Peter Pan, en plan “Chavales, vamos a hacer botellón en la plaza”. No, no vas a hacer botellón en la plaza. Tú estás ahorrando para ver si te compras un puto Mercedes. Tú vida no tiene nada que ver con hacer botellón en la plaza y fumar en el banco mirando para las chavalas.