Si vas a abrir la boca, mejor que sea para decir algo que merezca la pena. Esa es la premisa con la que los miembros de Toundra se han decidido a salir de su madriguera instrumental para abrazar el proyecto Exquirla. No se trata de vocalizar tu rock, sino de politizarlo.

Para ello han contado con Paco Contreras, alias Niño de Elche, agitador del flamenco, renovador con raigambre, cantaor de discurso feroz al que más de un periodista teme entrevistar por no saber si estará a su altura dialéctica. Y, efectivamente, en esta charla con Mondosonoro el artista alicantino no tarda en pronunciar la frase más temida por todo plumilla: “Ese análisis es muy vago”. Y con razón. Mientras rubrican por segunda vez sus contratos con Century Media (“los que enviamos firmados se perdieron por el camino”, cuentan entre risas), comenzamos la disección de ©“Para quienes aún viven”, el primer fruto de una relación que no sabemos si será duradera o no, pero que ya ha dejado una profunda huella en la escena musical de nuestro país.

“Esto no es un encuentro de laboratorio, esto va mucho más allá. Hay un discurso, un concepto, unas conexiones, una necesidad”.

Empecemos por el principio. Niño de Elche eligió los textos de “La Marcha de 150.000.000” de Enrique Falcón para las letras del disco, pero ¿La música se compuso teniéndolos como referencia?
(Esteban, guitarra) En realidad la composición del disco ha sido un poco rara porque ha sido por etapas.

Pero era algo importante para ti (Niño), que los Toundra entendieran de qué iba la cosa, ¿no?
(Niño) Sí, muy importante, yo quería que leyeran los textos y los entendieran. Otra cosa es que los hayan entendido (risas).

Entonces sí fueron punto de partida para la música de algún modo…
(Esteban) Sí. Nosotros, cuando tuvimos un cantante y un mensaje explícito, cosa que no teníamos en Toundra, hablamos con él y le pedimos que se hablase de política en este disco. Queríamos que fuera con un mensaje que mucha gente llamaría radical, pero que para mí no lo es. El disco se basa en el libro de Falcón, y para nosotros fue un punto de partida importante, pero no tanto como para que la música se base en él de forma explícita, salvando detalles como el bombo de el principio de “Un hombre”, que te puede recordar a los latidos del corazón. Pero el proceso fue así: nosotros le mandábamos cosas, él se venía a Madrid y hacíamos tres o cuatro temas, los maquetábamos, algunos bajábamos a Sevilla… Luego él se vino casi todo el mes de agosto para terminar el disco, y durante todo el proceso él sí hacía mucho hincapié en que leyéramos los textos.
(Niño) Para ellos, a la hora de crear los textos no eran prioridad, como para mí podía no serlo un bajo, por ejemplo. Por eso hice tanto hincapié, sobre todo porque no son textos fáciles. Es un libro que hemos descuartizado, porque tiene una poética que no es nada convencional, con unas temáticas nada convencionales… Es un libro escrito hace veinte años pero muy actual, su mirada no es concreta, y te permite tener una mirada universal hacia determinadas cuestiones que se van repitiendo a lo largo de la Historia.

Imagino que Toundra buscabais eso, que los temas no fueran concretos sino universales, para evitar el panfleto.
(Niño) Claro, yo creo que ese es uno de los logros del disco, que tiene esa eternidad conceptual.
(David, guitarra) Excepto la canción sobre Sarajevo, yo creo que el resto de los temas son muy universales.
(Niño) Yo tenía la intuición de que el mundo que este libro invocaba podía encajar con la actitud sonora del proyecto. Sólo era una intuición, pero muy pronto nos dimos cuenta de que acertamos. Suponiendo que hayamos acertado.
(Esteban) No, hemos acertado, hemos acertado (risas). Además de ayudarnos a cerrar los temas, en función de la duración que necesitasen para incluir los textos, él vino con mucho trabajo hecho al tener ya elegidos muchos de los fragmentos del libro que hemos incluido. Ha tenido que tirar mucho texto para dar con el que encajaba bien.

La intención de Toundra era hacer algo relacionado con el flamenco, antes incluso de decidir que Niño sería el elegido.
(Esteban) Sí.
(David) La intención no era del todo clara. La gente nos decía: “Toundra tenéis que meter una voz, tenéis que meter una voz”, y el caso es no queríamos una voz rockera. Demasiado lógico. Cuando pensamos en Paco vimos que era la elección ideal.
(Esteban) Yo además es que soy muy folclórica. Me acuerdo de una vez que estábamos en San Petersburgo, y un grupo de allí nos preguntó si nos gustaba el flamenco. Yo le dije que sí y le estuve hablando de este y aquel artista, sin ser un erudito ni mucho menos. Además, en el segundo y el tercer disco de Toundra ya hay cadencias flamencas.
(David) Arabescas…
(Esteban) Y arabescas, sí. El caso es que vas creciendo y ya no escuchas sólo rock, o caña, o como quieras llamarlo. No escuchas lo mismo que cuando tenías 16 años. Y flamenco, aunque no en mucha profundidad, hemos escuchado. Pero vaya, que fue conocerle a él, y se lo propusimos.

“Sustentamos esto con nuestro día a día, en una suerte de fascismo sociológico”.

En el disco, lo único flamenco es la voz.
(Guillermo) Es que nosotros tampoco sabemos tocar flamenco. Para qué meternos en algo tan importante, tan cerrado y tan ceñido como es el flamenco sin saber hacerlo. Para qué meterte…
(David) En camisas de once varas, dilo, dilo (risas).
(Guillermo) Eso, sí (risas).

Pero sin técnica, y con emoción, pueden salir cosas chulas. Mira a Biznaga.
(Alberto) Pero el cantante es malagueño (risas).

Y el bajista.
(Esteban) Ahí lo tienes (risas). No, bromas aparte, es que en realidad ya ha habido otros acercamientos del rock al flamenco. Hemos querido huir del término fusión, pero bueno, hay que reconocer que hemos sacado el disco ahora para aprovecharnos de la campaña de promoción de la reedición del “Omega” (risas).

¿Entonces no habéis fantaseado sobre qué pensarían de este disco otros que caminaron una senda similar, como Sabicas & Joe Beck, Camarón, o Morente con Lagartija Nick?
(Niño) No, porque no hubieran pensado nada. Porque a ellos no les interesa nada el rock.
(David) Ni casi el flamenco (risas).
(Niño) No, porque es un disco que no se coloca en esas intenciones, por suerte. Si de algo estamos contentos es de que es un disco que está en un no-lugar. Nuestro prejuicio de todos esos proyectos supuestamente preferenciales para la gente que nos escuche, es que no somos seguidores de la world-music ni fórmulas por el estilo. Esto no es un encuentro de laboratorio, esto va mucho más allá. Hay un discurso, un concepto, unas conexiones, una necesidad. Las lecturas pueden ser variadas, pero nosotros no trabajamos con las estéticas, esto no es flamenco con rock. No hay ni compases flamencos ni compases rock, hay compases. Hay cosas rock, sí, psicodélicas, sí, quejíos flamencos, sí, pero no es flamenco-rock.

Pero inevitablemente muchos harán esta conexión, sobre todo con “Omega”, por el aspecto épico.
(Niño) Sería una pena que lo conecten, porque ese sería un análisis muy vago, muy vago, muy vago.
(Esteban) Desde la primera conversación que tuvimos con él la premisa fue que esto no sería Toundra más Niño de Elche, que tenía que tener una entidad propia, que tenía que ser una creación con su propia historia. No partiendo de cero, porque es imposible, pero no siendo algo como Camarón con banda, o Morente con banda. Esto es un grupo, y lo mejor es que ahora mismo, que todavía nos llevamos bien, queremos hacer algo más en el futuro.
(Niño) No entiendo por qué un proyecto que tiene su propio título, con su nombre y su marca, sigue viéndose desde fuera como una suma. Es alucinante cómo la gente sigue teniendo la tendencia de colocar los nombres, en lugar del disco, que es lo interesante.

El título  “Para quienes aún viven”, ¿podría intercambiarse con “Para quienes aún sienten?
(Niño) Claro, vivir es un concepto que te puede llevar a muchos territorios. Si yo pudiera tirar ahora de una cita filosófica… Hay un filósofo que me gusta mucho que dice que “una cosa es tener una vida, y otra vivir”. El libro de Falcón late mucho en ese sentido. Como habla mucho de las revoluciones africanas, suramericanas, el concepto europeísta, la relación con estos territorios… Al final habla de quienes han sobrevivido, así que también puede ir por ahí. Pero también puede ir por los que tienen ganas de vivir, sí.

Precisamente, creo que “Europa muda” es de los temas que más rápidamente enganchan del disco. ¿Cuál es el mutismo que más os avergüenza? Porque hay para elegir…
(Niño) Joder, hay tantos…
(Esteban) Yo creo que lo que quiere decir es que hubo una época en la que se estaba construyendo una Unión Europea, cuando se estaba creando un Mercado Europeo. Cuando tenemos una tragedia tan grande aquí al lado, y los mercados miran a otro lado, queda bien claro cuál es la prioridad. Hace diez o doce años eran los españoles los que se quejaban de que venían los subsaharianos y los marroquíes a quitarnos el trabajo, y ahora, esas familias de clase acomodada de clase media-alta, o incluso de media-baja que han dado una educación a sus hijos, están viendo que son sus hijos los que van a otros países a buscar trabajo. Yo les preguntaría qué les parecería que las familias de esos países trataran a sus hijos como ellos trataron a los subsaharianos.
(Niño) Hay tantas cuestiones mudas… El libro está escrito hace mucho tiempo, pero lanza preguntas como “¿quién ha ganado”?, que hoy en día siguen abiertas. Estamos inmersos en la guerra más desastrosas de la Historia, porque nadie la gana. Es un camino recto hacia la derrota.
(David) Nadie la gana, pero hay muchos perdedores, que son el pueblo. No se sabe quién gana, pero siempre se sabe quién pierde.

¿Creéis en la lucha, la reivindicación?
(Esteban) Hay un problema para nuestra generación, y es que si hablas de político todos estamos tan mediatizados que visualizamos la política de partidos, cuando la política es el arte de la convivencia, es ayudar a una anciana a bajar las escaleras, es colaborar en los barrios, y es ir a Lavapiés y echar una mano en los huertos urbanos. Yo creo más en eso que en la política de unos partidos que se tienen que esconder para entrar en el Congreso de los Diputados.

Pero esa acción política no deja de ser local, me refería más a las cuestiones que hablábamos, que son más macropolíticas.
(Esteban) Claro, pero es que ahí mandan los mercados, no la política.
(Niño) Yo creo que ahora mismo es imposible por los mercados y la gente que sustenta los mercados, que es mucha gente. Sustentamos esto con nuestro día a día, en una suerte de fascismo sociológico. La putada de todo esto es que toda solución debe pasar por partidos políticos, y ahí es donde estamos jodidos. Y en España mucho más, porque es un Estado totalmente oligárquico, no hay una sola decisión que pueda encauzarse por otro lado. Al final, para mí la solución es amortiguar los golpes, y eso ya se hace complicado…

Hablando de mercados, ¿qué os parece la colaboración con marcas? Hay quien recela de ellas, pero vosotros habéis hecho alguna.
(Niño) A mí me parece que si ayudan a sacar adelante conciertos y festivales, está bien. Pero en la Semana de la Música hubo una persona del público que nos echó eso en cara a Tangana, a mí, a Antonio Arias y Delafé. Fue el único momento en que me cabreé, y le dije que quién era él para juzgarnos. También habló de la controversia con Molotov
(Esteban) De Tangana y Lacoste…
(Niño) Y decía que a si los Chikos del Maíz los habían censurado y no sé qué… A mí también me han censurado, y no lo llevo por ahí como bandera ni como arma arrojadiza.

Volviendo al disco, ¿vosotros os habéis metido en algún momento en la parte del Niño? ¿O le habéis dado rienda suelta absoluta para colocar sus frases?
(Niño) Ha sido un trabajo de roce, en el sentido de que cada cual iba diciendo lo que le parecía en cada momento. Yo hice el trabajo más sesudo de escoger los textos, porque me había leído el libro varias veces y era normal que lo hiciera yo.
(Esteban) Hemos trabajado como grupo, desde el principio. No ha habido una opinión de Toundra y otra de Niño de Elche. Teníamos la opinión de Álex, del Niño, la mía, la de David, la de Alberto y la de Guille.

¿Cómo era vuestra rutina en los estudios Ultramarinos Costa Brava?
(Esteban) Paco y yo estábamos más en el día a día, los demás iban y venían por cuestiones de trabajo. Yo lo llamaba “Campamento Rock Santi García”. Por la mañana caminatas, por la tarde badminton.
(Niño) Yo al badminton no fui, y caminatas una vez sólo (risas). Es que es absurdo.
(Esteban) (Risas) Fue muy intenso, esto han sido tres semanas de estudio, estudio, estudio.

La portada del disco… ¿es un corazón? ¿qué demonios es?
(Esteban) (Risas) ¿A ti qué te ha parecido que es?

Pues eso, un corazón
(Guillermo) A mí me parece un calamar.
(Esteban) Nos gusta pensar que es como una medusa y un cerebro.
(Niño) Joder… Eso sí que no lo había pensado (risas).
(Esteban) La ha hecho Ortiz, un artista que vive en Osuna, amigo de Paco. Entendió el discurso del disco y se comprometió muchísimo. Sólo viendo las horas a las que te enviaba mails con diseños veías que se lo estaba currando a muerte. En Toundra llevábamos trabajando las portadas con la misma persona durante tres discos, y teníamos un poquito de miedo de ver cómo salía esta, por el cambio, pero ha gustado mucho.

¿Cómo recordáis el concierto de Exquirla en las Demoscópicas?
(Esteban) Yo me acuerdo de que estaba pálido… Tú llegaste de París, ¿no?
(Niño) Sí, una hora y media antes.
(Esteban) Nos pusimos a repasar con la acústica en el mismo camerino. Pero no me acuerdo de nada, fue de esos conciertos que pasan rapidísimo.
(Alberto) Yo recuerdo pasar nervios, miedo. Algo que no me pasaba desde hacía mucho.

¿No hubo nervios en el Palacio de Deportes?
(Alberto) No, no… allí era más emoción, estaba emocionado, con muchas ganas. En las Demoscópicas es que no sabíamos cómo íbamos a sonar porque no habíamos dado ningún concierto juntos. Estar en un escenario con una voz, era algo a lo que no estábamos acostumbrados, y daba un poco de miedo.
(Esteban) Sí, porque además hay que tener en cuenta que íbamos con todo ganado. Habían elegido el disco de Toundra como el mejor del año, y de repente llegamos allí con un proyecto nuevo, que nunca ha actuado en directo antes. Nos podían apedrear, podíamos salir a jugar con 5-0 a favor y salimos con 5-0 en contra, o al menos empate a cero (risas).
(Alberto) Pero fue la mejor manera de presentar el nuevo proyecto, y de darlo a conocer.

¿Cómo reaccionó el público?
(Guillermo) Joder, yo me acuerdo de gente saliendo emocionadísima, llorando. Nos dijeron que había tenido un punto sentimental muy fuerte. Y yo, sobre el escenario, había momentos que miraba a Niño cantando con nosotros, y casi se me caía la lagrimita.

¿Qué vidilla tendrá “Para quienes aún viven” en directo?
(Niño) La que podamos darle, porque yo estoy muy ocupado. Iremos sacando huecos, fechas libres que nos queden… Va a ser complicado.
(David) No va a haber gira al uso, sino fechas concretas. Tenemos ya varios festivales apalabrados y cerrando otros. También tenemos que cuadrar las fechas de nuestros otros proyectos, así que sí, es algo complicado pero se irá viendo.