El silencio editorial auguraba que más tarde o más temprano los mejicanos más irreverentes darían su brazo a torcer. “Dance And Dense Denso” aprieta el detonador hasta el fondo. Las artes de Robert Carranza y Anibal Kerpel rubrican el estigma más indómito de Molotov. Lo dicen claro: “El mundo es un mosh-pit. ¡No tengas hijos a lo pendejo! Si suena culero es pirata”. Oído cocina.

Las jornadas de promoción de “Dance And Dense Denso” resultan de lo más intensivas. Por eso Micky, uno de los dos bajistas y voceadores de Molotov, ha tenido que lidiar con una entrevista en el excusado. Como lo oyen. Igualito que en una escena de la película mejicana “El tigre de Santa Julia”. Pero no todo han sido sentadas de inodoro a lo largo de los casi tres años que han transcurrido entre su disco antecesor y el que nos ocupa. “Después de la gira de ´Apocalypshit´ nos tomamos un año sabático que duró solamente seis días. Nos invitaron a participar en un homenaje a Los Tigres del Norte, así como en el disco de tributo a Soda Stereo. Grabamos una canción para la película ´Y tú mamá también´ del director Alfonso Cuarón. Hicimos tres temas para otra película de fútbol-soccer que se llama ´Atlético San Pancho´.

“En Mexico hubo un cambio en la política, pero la gente conservadora sigue tomando las decisiones en ciertos medios”

Nos empezaron a salir proyectos en los que podíamos participar sin la necesidad de estar de gira y nos pareció interesante ocupar ese tiempo para trabajar nuevas canciones. Así llegó la frescura y la recargada de energía para preparar el disco hasta abril del 2002. Para junio empezamos a grabarlo y en septiembre del año pasado ya estaba listo. Decidimos sacarlo como primer lanzamiento del 2003 porque salían muchos discos de Navidad y nadie nos iba a hacer caso”. Digamos que el juego de palabras del título contiene alusiones directas a la energía que se respira en los conciertos de punk. “Es referente al slam, al pogo o al mosh. Un baile duro, denso e intenso. También se puede entender como un punto de vista del planeta que tenemos ahora”. Las once canciones que contiene transpiran la adrenalina y testosterona que se intuían algo más domesticadas en “Apocalypshit”, un álbum menos benévolo en cuanto a crudeza. “Quisimos hacer un disco más rockero y que tuviera un sonido más duro y con pegada. Un álbum que mostrara lo que es la banda en vivo y esa nueva escuela que hemos agarrado dejarla musicalmente a cien en la esencia del disco. Quedó así porque la música de Molotov va ahora en esa dirección. En este caso pesan mucho más las guitarras que los bajos”. Si en su debut de 1997, “Dónde jugarán las niñas”, una parte del público malinterpretó su hit “Puto” -una canción dedicada a los cobardes, a los que se les llama así en México- en esta ocasión el single “Frijoleros” ha sido el que abierto la herida de la incomprensión. “Los frijoleros son todos los mexicanos que se van a trabajar a Estados Unidos a tratar de mejorar su vida. La canción la hizo Randy -batería y voces- tratando de explicar cómo ve como norteamericano los dos puntos de vista. Es un duelo que existe entre estos dos personajes que se dan en la frontera. ´Frijolero´ tuvo su campaña de absurda censura. Las mismas emisoras de México no se ponían de acuerdo para decidir qué palabras iban a censurar. Es cierto que hubo un cambio en la política del gobierno y en cierto espacio de los medios se abrió, pero la gente conservadora sigue tomando las decisiones en ciertos medios”. La ironía también acierta en la diana con “Charles E. White”. “Habla de un burócrata que pasa lista en una oficina de gobierno. Dice nombres que tienen otros significados referentes al sexo, a la bebida o a lo político, como Evita Dolores de Hoyo, Alma Marcela Silva de Alegre, Sharon Barajas Tullido… Además ´White´ es blanco, que es como una mofa”. Por otra parte, el arte del disco, muy en línea con el contenido, es obra de Eduardo Chavarín. “Es un personaje fundamental dentro de una nueva tendencia de diseño gráfico que opera tanto en Los Angeles como en México. Trabaja en una compañía que se llama Naco. Hace camisetas con chilanguismos, vocalismos que se extraen de los mexicanos que están en Los Angeles. Ha agarrado cierta fuerza dentro del under y ya había trabajado en portadas de varios discos de Santaolalla en Surco”. Tal vez lo más anecdótico de Molotov en todo este tiempo haya sido su participación en el Festival Cervantino ante más de 50.000 espectadores. “Es un evento en el que se dan cita desde ballets rusos hasta música étnica latina. Invitaron a Los Tigres del Norte y estos consideraron que había otro exponente de la música popular: Molotov. Fue muy raro ver a los rancheros brincando y bailando punk con tacón”.