“Amansara”, segundo largo, ha confirmado al argentino Pedro Canale (Chancha Vía Circuito) como productor global, ampliando su paleta sonora con todo en un ejercicio de reivindicación músico-antropológica. Un largo bailable pero ritual, casi mántrico. Hablamos con él y una de sus colaboradoras, la cantante Miriam García.

 

A raíz de lo escuchado los últimos dos años en festivales como el Rencontres Trans Musicales de Rennes, parece clara la explosión de la mezcla del folclore tropical con géneros como la electrónica. Esta descripción coincide con vuestra música a la perfección. ¿Creéis que está llegando con fuerza a Europa todo esto?

Pedro Canale: De haber venido en años anteriores, se percibe que cada vez fue creciendo más, hay más interés, más gente enterada, más gente en los shows… Indudablemente está ganando un terreno que antes no tenía.

¿Es importante que el folclore sepa encontrar lenguajes para seguir perviviendo más allá de los espacios relegados a la memoria?

Miriam García: Sí, totalmente. Hay que sacarlos de su medio ambiente y poder transmitirlos a las nuevas generaciones, en las grandes ciudades… Darle un tratamiento donde no pierda su esencia, fundamentalmente. Creo que es lo que hace Pedro, capaz de adoptar todas estas tradiciones de canto ancestral, por ejemplo, sin traicionar la esencia.

La idea sería: ‘Vamos a cogerlo, sí, pero vamos a respetarlo… Que no termine todo diluido’, ¿no?

Miriam García: Es una cuestión de ir a las profundidades, de no quedarse en la superficie: bucear y subir… y haber encontrado algo con sustancia
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La electrónica puede funcionar como el gran mantra del siglo XXI. Tu obra tiene mucho de espiritual, como una ayahuasca musical…

Pedro Canale: [Ríe] Volviendo un poco a lo que hablabas antes, más que nunca, tiene sentido que la música sea vehículo de una energía más fuerte, mas impersonal y que uno le sirva también, que no solo esté al servicio del entretenimiento. Movilizar, movilizar a las personas, poder de alguna manera… por lo menos, dejarles un guiño, algo.

Dentro del disco hay sonidos realmente orgánicos…

Pedro Canale: ¡Y tan orgánicos! Están grabados en la selva, en la selva de Perú. [Ríe]

En general, Pedro, pese a ser tú la cabeza visible del proyecto, ha sido un disco muy ‘compartido’, ¿no?

Pedro Canale: Sí, aunque en cada colaboración hubo un patrón distinto. Son todo gente que admiro mucho y des del principio fui manifestando las ganas de hacer algo en comunidad… Y por suerte accedieron, se abrieron a esa posibilidad; en el caso de Lido Pimienta tuvo que ser a través de Internet porque vive muy lejos, con Miriam García fue una suerte que viva más cerca y haber tenido un trato así de cercano.

Cuéntame un poco sobre eso de vivir la música como proceso y no como resultado.

Pedro Canale: Yo siempre digo que el disco es la fotografía del momento: en cuanto caminas un poquito ya lo ves con perspectiva, ya estás en un nuevo lugar. Entonces, me gusta pensar que sigo en un viaje, sigo transitando. Está buenísimo hablar de que no está cerrado. Yo voy trabajando con distintos artistas y para cuando me acuerdo ya tengo once canciones que cierran una idea y ahí sí que se termina de armar el disco.

Te he oído decir que es un disco que quiere “abrir la mente”.

Pedro Canale: Un texto, una canción, una propuesta, que no sea panfletaria, que no te diga ves para acá. Yo veo un disco muy respetuoso: ‘Mira esto es lo que hacemos’, pero tampoco te voy a decir por donde tienes que ir tú. No necesitamos generar una imagen de nosotros mismos para que alguien nos crea sobre lo que hablamos. Es amor por la música y por el amor mismo, eso de alguna manera es lo que va por delante.

Vuelvo al principio: habíais estado por Europa…

Pedro Canale: Sí, había estado…

Y… ¿Notáis la brecha cultural, cómo cambia la energía?

Pedro Canale: Lo que veo es que, como te decía al principio, cada vez hay gente más sensible a la propuesta, a lo que me interesa, que no es precisamente animar sólo una fiestita, ¿sabes? Particularmente en España, en Madrid sobre todo, es muy importante el trabajo que están haciendo los guacamayos, que es ese colectivo colombiano que viene agitando muchísimo la cultura latinoamericana.

…¿Estamos descubriendo que hay vida más allá de Inti-Illimani?

Miriam García: [Ríe] Por hablar de música andina…Todos los grupos andinos que han sido conocidos acá en Europa apuntaban más a las danzas andinas y por lo menos lo que estamos trabajando con Pedro es más el tema del canto con caja, que es otra vía, que casualmente toma, absorba y coge cómo medio la cobla española. Se canta en carnavales, en fiestas rituales, es un cante tanto festivo como ritual, entonces apunta hacia otro lugar, ya no tanto al tema de la danza específicamente sino a un mundo más espiritual, más místico, más antropológico. Es algo que no estaba explotado.

Para acabar: ¿cómo adaptáis el formato a los bolos que os salen por aquí? ¿Se ven resentidos vuestros bolos?

Pedro Canale: No, nos ajustamos. Y es una buena pregunta, pues hay diferencia respecto al lugar… Si es ‘chico’ el espacio, tienes más cercanía con las personas, es posible un poco más de calidez: íntimo como para que haya comunicación, hay que aprovechar esas circunstancias.