Cánticos espirituales
Entrevistas / 12Twelve

Cánticos espirituales

Half Nelson — hace 16 años
Fotógrafo — Archivo

Los barceloneses se han traído de Chicago el gran disco que la escena post venía años mereciendo. Grabado por Steve Albini gracias a la inyección económica que supuso el triunfo en el Villa de Bilbao, “Speritismo” representa una revolución introspectiva en una escena propicia al tópico paisajista. Es la banda sonora de un mal viaje, el ruido de fondo de un alma enferma, el quejío de un espíritu en conflicto consigo mismo.

Quizás como contraste con la herrumbre emocional de “Speritismo”, una tumultuosa terraza del barcelonés barrio de Gràcia es el marco de nuestra conversación con Jaime L. Pantaleón (guitarra) y Josep Roselló (batería). Con ellos pretendemos diseccionar un disco llamado a dinamitar muchos tópicos dentro y fuera de nuestras fronteras y no sólo porque haya sido el primer Lp grabado por una banda española en los estudios Electrical Audio de Chicago, feudo del “monstruo” Steve Albini. Jaime y Josep no tienen inconveniente en pisarse frases y completar ideas. Se les nota entusiasmados y sabedores de que han conseguido plasmar gran parte de sus intenciones en un trozo de plástico con un extraño nombre. (Jaime) “Creo que ´Speritismo´ es un nombre misterioso, con múltiples lecturas. Era el título de uno de los temas (el enorme “Musique Primitive”), pero al final se extendió a todo el disco.

“Huimos de todos los idiomas, porque siempre te criticarán: si usas el inglés, si usas el castellano…”

Es una referencia a los setenta, cuando una serie de músicos como Archie Sheep, Pharoah Sanders o Albert Ayler hablaban de fantasmas y espíritus…”. (Josep) “En esa época la gente se ponía hasta arriba y siempre estaban con yogis de la India y cosas así. No se trata tanto de un rollo de fantasmas como de energías…”. (Jaime) “No es algo esotérico, pero sí algo orgánico, con muchas partes improvisadas y algo de anarquía…”. (Josep) “El título recoge muchos elementos que describen el contenido, por eso pasó de titular un solo tema a todo el disco”. (Jaime) “Además, no puede decirse que esté en un idioma concreto… Lo que es seguro es que no tiene nada que ver con la ouija (risas). Me tranquilizo al pensar que no han sido captados por alguna secta de comedores de setas. (Jaime) “No, sólo hemos sido abducidos por nuestra propia música”. Para una banda instrumental, la elección de los títulos de las canciones puede ser un asunto banal o una declaración de principios. Sobre todo en lo que respecta al idioma. (Josep) “Huimos de todos los idiomas, porque siempre te criticarán: si usas el inglés, si usas el castellano…”. (Jaime) “Hemos mezclado un montón de idiomas: francés, japonés, urdu… Como no cantamos no tenemos que atarnos a un idioma, podemos buscar algo más universal”. (Josep) “Si tienen que hablar mal de ti que no sea por los títulos de las canciones o por el idioma que uses. Son debates ridículos”. (Jaime) “Lo que pretendíamos era demostrar que somos una banda sin patria, sin escena”.

Para entrar en el contenido del disco les comento que, por momentos, me parece más grabado por David Lynch que por Steve Albini. (Jaime, riéndose) “Sí, gracias. Nos gusta mucho David Lynch y entendemos lo que quieres decir. Hay muchas pesadillas en este disco, aparte de lo cinematográfico (algo muy difícil de evitar cuando todo el material es instrumental), nos interesa mucho el componente de ´mal rollo´, de sensación de opresión, de pesadilla. Puede que no lo parezca, pero nuestra música es muy emocional. Si cantáramos, las letras serían muy cercanas al hardcore: mostrando que no estamos contentos con esto o con aquello. Lo que pretendemos es trasladar esos sentimientos sólo con la música. Sabemos que eso es más difícil, pero nos interesa el lado oscuro…”. (Josep) “El método que escogemos es el más acorde con lo que queremos expresar. Si quisiéramos mostrar felicidad haríamos pop. Eso no quiere decir que una cosa sea más fácil o más válida que la otra, pero cada sentimiento tiene sus vías de expresión… Escuchamos discos que nos inspiran de gente que no piensa en la aceptación del público. Pretendemos hacer lo mismo…”. El resumen lo pone Jaime con una sentencia tan ambiciosa como certera. “Hacemos los discos que nos gustaría escuchar”.

Así, la gran baza de este “Speritismo” es que deja de lado los tópicos del out-rock, el manido tobogán sónico y el paisajismo cinematográfico (bosques helados, desiertos, cámara lenta…) para adentrarse en la descripción de estados de ánimo. (Jaime) “Lo que intentamos es comunicar lo que llevamos dentro. No solemos usar proyecciones, queremos que el clímax sea originado por la propia música, por la comunicación”. Sus descripciones se recrean en un sonido morboso, cercano como ya se ha dicho a los ambientes de las películas de David Lynch. Quizás el punto de partida de esa conexión sea el tema “Scope” que prepararon para una première de Lynch en Barcelona organizada por la revista cinematográfica del mismo nombre y que, al frustarse el evento, acabó en “Doppler” (Astro, 02), el notable split junto a Ya Te Digo. (Jaime) “La distribuidora se echó atrás y todo se suspendió…”. (Josep) “Veo más cercanos los discos de Albert Ayler, Archie Sheep, lo más radical de Coltrane… Todo ese free jazz de los setenta”.

“¿Cuántas veces has escuchado un disco grabado por Albini y pensabas cómo me gustaría sonar así? Pues lo hemos conseguido”

(Jaime) “Lo fundamental de ´Speritismo´ es la necesidad de mezclar muchos conceptos musicales…”. (Josep) “La idea era intentar plasmar todo lo que nos gusta en un solo disco y que resultara coherente”. Para ello ha sido imprescindible la incorporación de nuevos elementos como el pulso rítmico del jazz (Josep siempre a sido un batería más sutil que violento) y el sonido ambivalente (abrasivo y melódico) del saxo de Jens Neumaier (hasta ahora, sólo teclados). (Josep) “Jens hace mucho tiempo que toma clases de saxo, pero no fue hasta que nos pidieron una versión para el recopilatorio del programa ´El otro lado del telescopio´ (dirigido por el imparable Jorge Obón) que lo incorporamos. Hicimos el tema de la película ´Emmanuelle´, nos gustó mucho el sonido del saxo y decidimos incorporarlo. Eso suponía replantearse muchas cosas, porque no puedes incorporar un instrumento de viento si vas a meter mucho ruido con la guitarra”. Efectivamente, son muy pocos los momentos de pura agresión sónica en este disco. (Josep) “En general, la agresión es más de concepto que de sonido…”. (Jaime) “Aunque sí que hay momentos ruidosos como en ´Tears, Complaints And Spaces´ (Boa, 2001). Es algo que nos encanta y a lo que no vamos a renunciar: esas capas de ruido a lo My Bloody Valentine…”. Sin embargo, el grueso de su discurso ya se encamina hacia otros derroteros, aunque quizás sea pronto para decir cuáles. “Hemos avanzado a nivel compositivo y a nivel de decisiones, nos hemos atrevido a hacer cosas que nos parecían imposibles. Estamos muy contentos, pero no sabemos cómo se va a traducir eso en el tercer disco: estamos abiertos a todo”. (Josep) “De DJ Shadow a Fugazi” (risas). Ya que aparece la figura de un Dj, hay que hablar de la participación del Dj barcelonés 2D2, quien mete varios scratches que vienen a sustituir al sobado recurso a los diálogos de películas. “Exacto. Además, un Dj siempre es un músico, por lo que hay un mayor componente de creación en su participación. Hay muchos discos con speeches que nos gustan, como los de Godspeed!, pero no deja de ser un recurso”. (Jaime) “A David (2D2) le contactamos con la idea de hacer algo en la línea Mo´Wax o así. Y también como un reto, ¿cómo podíamos encajar los samples que él nos preparó en lo que estábamos haciendo?”.

Nos acercamos al final de la entrevista y hay que hablar del concurso de Steve Albini en la grabación del Lp. Todo un hito, dato que se trata de la primera banda estatal que se traslada a Chicago a trabajar con el de Big Black, pero también una anécdota que no

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