“La electrónica ha mamado demasiado de la ‘teta anglosajona’”
Entrevistas / Akkan

“La electrónica ha mamado demasiado de la ‘teta anglosajona’”

Marcos Gendre — 24-07-2020
Fotógrafo — Archivo

Desde que beGun y Ocellot cruzaron sus caminos en Akkan, su discurso se ha convertido en uno de los más esperanzadores de la electrónica estatal. Imbuidos en una Pangaea de océanos y lenguajes transversales, su trepidante cosmos cibernético ha quedado plasmado en varios EP’s y en “Akkan”, un disco de riqueza exuberante sobre el que nos hablan Gunsal Moreno (beGun) y Marc Fernández (Ocellot), padres de la criatura. Por suerte, ahora nos adelantan el EP “El Mutal”, avance del que será su nuevo álbum.

“El Mutal” incluye tres temas inéditos hasta la fecha, “El Mutal (short edit)”, “Vola Topi!” y “Koko Ura”, que sirven de anticipo del nuevo largo de Akkan. Con ellos hablamos sobre este nuevo material, su futuro más cercano y su momento actual.

Lo primero de todo es preguntaros cómo nace Akkan.
De entrada, nace de una “noche de setas”, como la canción de Pony Bravo… pero también nace de una buena amistad. Nace de una manera similar de entender la música, de improvisar mientras hacíamos soundchecks en festivales y de las ganas de crear algo de cero, sin las ataduras estilísticas que cada uno arrastrábamos con nuestros proyectos.

¿Desde el primer contacto teníais clara la dirección a tomar o fue algo que fue surgiendo de forma natural?
Teníamos una ligera idea sobre la dirección que queríamos tomar, pero fundamentalmente este es un proyecto muy basado en el directo y fue la improvisación, el tocar en vivo los dos, el prueba-error en el estudio, lo que nos permitió dar con un sonido propio. Esa idea del “sonido identitario” es algo que ambos tenemos muy interiorizado, tanto con beGun como con Ocellot… No somos carne de estereotipos y no nos gustan las etiquetas, esa es la realidad. Llevamos dos años lanzando varios EP’s, ahora saldrá el disco nuevo en septiembre, y todo ha fluido de manera muy natural, cuando nos ha apetecido meternos en un terreno más club, lo hemos hecho… y cuando nos ha dado más por algo psicodélico, también, sin ninguna presión.

¿Hasta qué punto provenir de beGun y Ocellot ha sido importante a la hora de recrear un sonido tan exuberante como el logrado en Akkan?
Akkan es la intersección exacta entre ambos proyectos, porque en definitiva lo que hacemos es lo que somos musicalmente. Cada uno aporta su bagaje musical y su experiencia al proyecto y como comentábamos antes, esta unión nace de un trabajo cero premeditado, sino más bien espontáneo. Un buen ejemplo es el primer single que publicamos, “Bananat”: ese tema lo compusimos en una sola tarde de verano tomando unas birras en una terraza, nos montamos un pseudo-estudio al aire libre con sintetizadores, percusiones y todo el pollo… De hecho la primera línea de sintetizadores que grabamos es la que quedó en el track, tal cual.

Vuestro primer álbum derrocha la frescura del autodescubrimiento, como en “Vola, Topi”, donde house, neo-psicodelia y pulsión selvática vuelan en la misma dirección. ¿Cuánto hay de premeditado e inesperado a la hora de sacar adelante algo así?
El álbum en sí es un viaje y de hecho está compuesto como tal. Una parte lo hicimos en Irlanda, en el estudio de Marc, en medio de la campiña irlandesa rodeados de ovejas y caballos. Luego otros temas en el Maresme, donde Gunsal tiene su estudio, Mediterráneo, playita, buena comida. Aprovechamos también nuestra gira en México para colaborar con productores locales y grabar sonidos reales de la calle para luego incluirlos en algunos temas. Igual en Islandia, aprovechamos un festival en el que fuimos a tocar para dar la vuelta completa a la isla con todo el equipo y montar sound-systems allí donde dormíamos. Al final, es lo que decíamos antes, este es un proyecto poco premeditado, ha surgido todo de manera natural y creemos que el álbum refleja justamente eso mismo: es ecléctico y es sincero.

Más allá del punto mántrico de la pulsión house, en vuestro caso está aumentada por una libertad tribal ajena al canon dance anglosajón. Casos como “Star Sitar” o “Magnolia” son elocuentes de esta sensación. ¿Hay una fórmula para esto o se trata más bien de desprenderse de las mismas?
Durante muchos años, la electrónica ha mamado demasiado de la “teta anglosajona” y ya iba siendo hora de liberarse un poco de ese yugo. Afortunadamente, esto ha ido cambiando en la última década, esa sensación de que “si no lo petas en Hackney o en Kreuzberg no eres nadie en el mundo de la electrónica” ya no está tan presente en el mercado actual. Un buen ejemplo de ello es la escena de Tel Aviv, que se ha ganado a pulso un hueco en el mercado electrónico internacional con un sonido propio, alejado de los cánones anglo. En nuestro caso, a la hora de producir este álbum, directamente esos cánones ni estaban ni se les esperaba, las referencias musicales son completamente transversales y mucho más globales: desde la música japonesa contemporánea, la cumbia psicodélica colombiana o la música benga keniana.

Precisamente, en “Magnolia” colabora Arnau Obiols. En este caso, ¿qué buscabais de su aportación?
De entrada, Arnau Obiols es colega nuestro desde hace años y eso facilita mucho las cosas a la hora de colaborar. Nos flipa toda la música que ha ido publicando últimamente y pensamos que podía ser una aportación interesante al álbum, no solo a nivel creativo sino también técnico… y sinceramente no nos equivocamos. “Magnolia” es uno de los temas más redondos y, a la vez, más sencillos del disco. Esa kalimba distorsionada que hace de leit motiv se la debemos cien por cien a él. ¡Enorme!

En “Ananda”, contáis con la alianza de Chancha Vía Circuito. ¿Cómo surgió esta colaboración y qué peso tuvo en el resultado final?
Igual que con Arnau, con Chancha nos une bonita amistad desde hace años. Con beGun hemos compartido un montón de line ups y con Akkan hemos coincidido en un par de festivales también, uno de ellos el Ozora Festival (Hungría), que fue uno de los lugares más bestias en los que hemos tocado jamás. Justo en ese festival comentamos la idea de colaborar y de nuevo todo fue rodado y muy fácil. Chancha tiene un talento brutal, le enviamos un embrión de tema con varios stems y en cuestión de veinticuatro horas hizo pura magia. Este es también uno de nuestros temas favoritos del disco, sin duda alguna. Es dulce y melódico pero de repente rompe, se oscurece, y te transporta a un terreno totalmente diferente. De nuevo, es un viaje dentro de un viaje.

“Esto forma parte de un proceso que pasa por abrir el campo estilístico, de escuchar mucha música de aquí y de allí, de encontrar raíces comunes en la música afro, latina e incluso oriental… pero sobre todo pasa por romper con esa premisa de “si soy español, tengo que cantar en español”

La hibridación entre folclore y el mundo digital es una de las ramas de la electrónica con más posibilidades de hoy en día. En vuestro caso, traspasáis océanos sin la menor dificultad, e incluso hermanáis a África con Latinoamérica en cortes como “Koko Ura”.
Pensamos que esto forma parte de un proceso que pasa por abrir el campo estilístico, de escuchar mucha música de aquí y de allí, de encontrar raíces comunes en la música afro, latina e incluso oriental… pero sobre todo pasa por romper con esa premisa de “si soy español, tengo que cantar en español”. En la línea de lo que comentábamos antes: hacemos lo que somos y lo que somos no tiene porqué ser lo que nos rodea, menos aún en un mundo globalizado en el que tus referentes musicales pueden estar justo en el extremo opuesto del planeta. Esa unión entre folclore y electrónica simplemente nos permite tomar lo mejor de ambos mundos y con ello crear algo nuevo de cero.

Hasta el momento, vuestra propuesta ha contado con una gran aceptación. Ya habéis tocado en Alemania, Holanda, Islandia y vais a estar en muchos festivales de este año. ¿Se ha convertido Akkan en vuestra formación central o lo veis como uno más de vuestros proyectos?
Hemos notado muy buena acogida fuera de nuestras fronteras. La verdad es que estamos muy contentos porque hemos tenido oportunidad de presentar el directo en festivales tochos tanto a nivel europeo como latinoamericano, pero esto no deja de ser una carrera de fondo y un aprendizaje constante. Con respecto a si se ha convertido en nuestra formación central: pensamos que es un concepto muy ambiguo en el mundo de la música, Gunsal sigue publicando material nuevo constantemente tanto como beGun como con otros proyectos y Marc está ultimando un nuevo disco en solitario también y seguirá produciendo como Ocellot, sin duda. Con el tiempo nos hemos dado cuenta de que lo importante no está en el nombre del proyecto, sea cual sea, sino más bien en la persona que hay detrás. La inquietud y las ganas de componer están muy por encima de los nombres artísticos o de las etiquetas.

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