El Rey del Cachopo
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El Rey del Cachopo

Luis M. Maínez — 07-09-2021

‘El Rey del Cachopo’ ha sido una de las apuestas más importantes de Spotify para el podcast en España en el último año. Fue la primera vez que vi un podcast anunciado en los banners propios de la plataforma, habitualmente reservados a novedades musicales importantes. Se estrenó a principios de abril con los dos primeros episodios disponibles y terminó en junio. Un capítulo por semana hasta un total de diez, además de un epílogo. Cada cual peor que el anterior.

Este podcast tan prometedor, ‘El Rey del Cachopo’, es un intento bien intencionado y bienintencionado. Narra la historia de César Román, un buscavidas con un pasado controvertido en política (perteneció a varios partidos de extrema derecha), empresa (había dejado varios pufos empresariales a lo largo de los años con decenas de personas engañadas) y relaciones personales (una exmujer indignada, una hija a la que apenas puede ver…), que fue imputado como presunto asesino de su siguiente pareja, Heidi Paz Bulnes. El primer podcast de investigación periodístico-judicial de Spotify España, con elementos de thriller y un poco macabros, se resolvería además en tiempo real. El veredicto del jurado popular se esperaba para junio, cuando el podcast llegaría a su final. Esto quería decir que los periodistas y el equipo encargado de desarrollar el podcast no sabían si César Román era culpable o inocente mientras se emitían los primeros episodios.

La historia de ‘El Rey del Cachopo’ es una de esas con un atractivo especial desde el primer momento. Todo el mundo afirma que el tal César Román tenía un cierto encanto embaucador que le servía para aprovecharse de la gente. Un personaje nato, que hace buena la frase de que la realidad supera la ficción. Sin embargo, el podcast de Spotify Studios, que empieza de manera sobresaliente, acaba olvidando que la figura sobre la que gira la historia es la que la sostiene. Demasiado sobreproducido, al escuchar ‘El Rey del Cachopo’ uno no sabe a qué debe prestar atención. Las voces de los narradores, de los protagonistas, los efectos de ambientación (el ruido de un bar cuando hablan de un bar) son excesivos. Uno pierde el foco de lo que está escuchando demasiadas veces. Mientras que la estructura general es interesante, el resultado pierde fuerza por perderse en la producción.

Especialmente decepcionante son los episodios finales. La narración va abandonando la fuerza del buen periodismo de investigación y pasa a comentarlo con mentalidad de tertuliano televisivo. Tener que construir los capítulos según se desarrollaba el juicio le resta calidad a los tres episodios finales. El octavo, en el que viajamos a Honduras para descubrir el pasado de Heidi Paz Bulnes es especialmente confuso, malo, realmente complicado de escuchar.

‘El Rey del Cachopo’ se queda sin gasolina a mitad de viaje. Igual que César Román, un personaje interesante, desequilibrado y astuto, el podcast pierde brillo para empezar a ser aburrido y precedible. Sabes qué te contarán después. O al menos, cómo lo harán. Lo que supuso el ocaso del empresario estafador supone el suspenso del reportaje sonoro que narra sus días.

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