La historia de Wrangler Brutes es tan concisa como cualquiera de las canciones que incluye “Zulú”.
Se juntan, graban un cassette, graban un disco con Steve Albini para Kill Rock Stars y se separan. Tan legendario o tan poco legendario como uno quiera, y todo para dejar a la posteridad dieciocho canciones de hardcore brutote plagado de exabruptos contra medio mundo, jocosos a ratos y siempre gritones que, viniendo de miembro de Born Against, Men´s Recovery Project, Monorchid o Skull Control, y sin tener mucha idea de eso que llaman old school, parece una reunión de viejos alumnos, un echar la vista atrás con una mueca de nostalgia, orgullo y una pizca de cachondeo para ir quien sabe donde pero ir, con la adrenalina saliendo disparada por la boca y las orejas, acelerados y bastante a gusto con su disgusto. A mí, las que más gracia me hacen son la medio idiota “Unmentionables”, las menciones a la actualidad (con perlas del calibre de “Ariel Sharon Is A Fucking Cock”), algunas guitarras esquizofrénicas, los “yeaaaaarg!”, y bueno, ese discurso antisistema tan claro y simple que me hace sentir un poco cínico y capullo.
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