Greenfields: The Gibb Brothers’ Songbook (Vol. 1)
Discos / Barry Gibb

Greenfields: The Gibb Brothers’ Songbook (Vol. 1)

8 / 10
Don disturbios — 18-01-2021
Empresa — Capitol / EMI
Género — Alt-Country / Americana

Como decía Pata Negra: “Todo lo que me gusta es ilegal, es inmoral o engorda”. Engorda por el exceso de azúcar. Ni más ni menos. ¿Azúcar? Toma dos tazas. Pocos discos más almibarados que este vais a encontrar en el mercado. Pocos placeres culpables como este que deleitar con la pasión de lo inconfesable. Pues sí. Me gusta y mucho. Pero rebobinemos. Bee Gees siempre fueron una de esas bandas denostadas, ninguneadas y maltratadas por la crítica. A veces de forma merecida, pero las más de forma algo injusta. Bee Gees fueron una banda irrepetible con una capacidad para componer perlas de pop dulzón y envolvente, con unas armonías vocales de ensueño entre las que destacaba la voz de nuestro protagonista, el único superviviente de la saga. El guapo le llamaba mi madre. El de la voz de falsete. Pues bien, Barry Gibb se ha puesta en las manos del productor de moda de la americana actual, Dave Cobb, y desde Nashville se ha rodeado de una serie de artistas con los que ha dotado a las composiciones de los Bee Gees, ahora revisitadas, un sabor genuinamente americano. Aunque no en todas. Digamos que el poso country-rock se ha notado más en unas que en otras, un poco en función del músico que colaborada con Barry. Y digamos también que son precisamente las canciones que han cobrado una nueva dimensión, más alejada de la producción original, las que mejor resultan y hacen de este disco algo especial.

Entre las primeras, las más escoradas al country, hay que destacar el excelente trabajo repleto de matices vaqueras que ha realizado Jason Isbell en “Words Of A Fool”, consiguiendo una balada country-rock de esas que conmueven a los aficionados. Otra agradable sorpresa es la aportada por el matrimonio más genuino de la americana tradicional. La dimensión que logran Dave Rawlings y Gillian Welch junto al propio Barry Gibb en “Butterfly”, empastando sus voces en unas armonías de ensueño, es un broche de oro perfecto para finalizar el disco. Antes conmueve también la colaboración con una leyenda como Dolly Parton. Se nota el paso de los años en las voces de ambos protagonistas, pero eso no hace más que engrandecer el resultado. “Words” es un tema de esos que resulta tan entrañable como delicado y que además cuenta con unos arreglos de cuerdas a los que Dave Cobb ha sabido extraer la máxima intensidad a un crescendo emocionante y tierno. También destaca la sólida labor vocal de Brandi Carlile en la evocadora “Run To Me”, al igual que una Alison Kraus que pone los pelos de punta en un clásico de la banda como “Too Much Heaven”. La cantante es la que mejor logra alcanzar en todo el disco esas notas altas que el propio Barry ya es incapaz de cantar, aunque hay que decir que la versión se ajusta mucho al patrón original de la canción. Menos destacables son las participaciones de Sheryl Crow en una “How Can You Mend A Broken Heart” llevada a un plano muy al estilo Broadway,  y una Olivia Newton John que no acaba de lucir como debiera en “Rest Your Love”. Todo lo contrario sucede con esa “I’ve Gotta Get A Message To You“ junto a Keith Urban que abre de forma espectacular el disco y que me sirve para cerrar esa reseña. ¡Viva la diabetes!.

 

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