The Universal Want
Discos / Doves

The Universal Want

8 / 10
Raúl Julián — 15-09-2020
Empresa — EMI / Virgin
Género — Pop

La vuelta a la actividad de bandas retiradas tiempo atrás tiende a dar algo de miedo o, cuando menos, generar suspicacias acerca de si no hubiese resultado más conveniente dejar su legado intacto. Sin embargo, Doves se ganaron el voto de confianza gracias a cuatro discos notables publicados a lo largo de la primera década del nuevo siglo: “Lost Souls” (Heavenly, 00), “The Last Broadcast” (Capitol, 02), “Some Cities” (Capitol, 05) y “Kingdom Of Rust” (Heavenly, 09). Un trazado más que fiable que motivaba que las expectativas ante su regreso discográfico, once años después de su anterior referencia, fuesen generosas y superasen en intensidad al temor de la decepción. Una ilusión finalmente satisfecha en su totalidad, con el trío de Manchester entregando “The Universal Want”, un álbum que no sólo aguanta la comparativa con trabajos previos, sino que se coloca directamente entre lo granado de su catálogo.

Jimi Goodwin y los hermanos Jez y Andy Williams recuperan posiciones con uno de esos discos casi redondos en su interpretación global, compuesto por diez temas poderosos que ensalzan ese tipo de indie-pop de guitarras, elegante y de querencia épica. Una propuesta ornamentada con algo de shoegaze y psicodelia, e impregnada a su vez con ese punto de nostalgia tan inherente a las bandas de la ciudad inglesa y su permanente cielo gris. El trío inicial resulta arrasador, tras enlazar “Carousels” –que reverdece inmediatamente laureles pasados– con “I Will Not Hide” y el single “Broken Eyes”. El nivel se mantiene con los más de cinco minutos de “For Tomorrow” y el bonito medio tiempo “Cathedrals Of The Mind”, que bien podría haber firmado un grupo tan afín como son Elbow. La segunda mitad de la referencia se estrena con otro sencillo, ese “Prisoners” que destaca especialmente dentro de un conjunto de por sí brillante, e incluye otros aciertos evidentes como “Cycle Of Hurt”, el ramalazo casi funky de “Mother Silverlake”, o ese sugerente final que es “Forest House”.

El trabajo de arreglos y producción resulta favorecedor y apura la propia personalidad creativa e interpretativa del trío, respetando aquella constante en todos los trabajos de Doves y con la intención de que este quinto disco de estudio venga sellado con su impronta. Los británicos practican un sonido atemporal que nunca dependerá de modas ni tendencias efímeras y, es en ese apartado, en donde los mancunianos entregan uno de los álbumes más convincentes e incuestionables de lo que llevamos de año. Entre otras cosas porque, curiosamente y en la presente entrega, Doves resuenan rejuvenecidos y con fuerzas renovadas, insinuando que necesitaban y merecían un descanso que ha resultado de lo más provechoso. “The Universal Want” es una regresión triunfante, orgullosa y convencida del potencial y alcance de su contenido. Y, de paso, nos recuerda cuánto se echaba de menos a Doves.

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