De las entrañas de
Brooklyn, el hervidero musical por excelencia del indie, recomendado por
Grizzly Bear y endiosado por Pitchfork, llega este segundo trabajo de Bear In
Heaven, un álbum que juega con las texturas del progresivo y la psicodelia
setentera, la magnífica voz de inclinación pop de su cantante John Philpot y la
electrónica que va de la experimentación más atrevida hasta las vertientes más
disco y cosmic-dance. Y como resultado muy buenas canciones:
magnífica “Lovesick Teenagers”, todo un himno prog-pop psicodélico tan etéreo
como bailable, “Wholehearted Mess” es un temazo pegadizo y convincente que
actúa además como primer single del disco, y destacable la muy Pet Shop Boys
“Casual Goodbye”, donde explotan con acierto su lado más electrónico. Un gran disco de un grupo atrevido y
original, que aúna en su imaginario influencias de estilos actualmente
minoritarios como el progresivo, la música disco o la psicodelia electrónica y
los conjuga con clase para conseguir fabricarse un sonido personal, y al que
quizá sólo pueda achacársele recordar en exceso a los últimos Animal
Collective.
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