Calma, lentitud, madera mojada... la puesta de largo de Brightblack después de un par de splits con Bonnie “Prince” Billy es lo más parecido a un diálogo entre dos árboles que podrás escuchar.
Es sabio y paciente, como si la simple contemplación de lo que nos rodea fuese a traernos todas las respuestas. No cuesta imaginar a sus miembros observando una margarita y esperando a que se deshoje sola, sonriéndose los unos a los otros y aprendiendo a tener un pájaro entre las manos para luego lanzarlo suavemente hasta que vuele. Seguramente por eso suena tan luminoso a pesar de estar lleno de silencios, tan fácil de encajar entre tristezas y desengaños, porque escuchándolo apetece cuidar de todo aquello que merece la pena en nuestras vidas. ¡Si es que con esos juegos vocales chico-chica dulcísimos como no se oían desde Low, la steel guitar omnipresente, el sonido de grillos entre canción y canción o su batería naturalista dan ganas de mudarse al campo! Además en su página web hay un montón de enlaces a asociaciones a favor de la conservación de la naturaleza. Escucha y actúa.
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