Como ya hicieron hace cinco anualidades en las enigmáticas cuevas vascas de Zugarramurdi, Navarra (“Cave Rave” crónica aquí), los anglosajones Crystal Fighters han comisariado este nuevo festival, Wave Rave, emplazado en la preciosa atalaya que gobierna la playa de Aritzatzu, en Bermeo, danzando por las coordenadas del neojipismo electrónico, la reivindicación de la urgente preservación de la acribillada (por el atroz neoliberalismo) madre tierra, el folclore ancestral autóctono, o el “buenrrollismo” interclasista y “multiculti”.

Muy al contrario de lo que por hipotéticas analogías se podría pensar, el dúo Niña Coyote y Chica Tornado dista bastante de los postulados artísticos de los consagrados Jack y Meg White. Y es que, lo suyo, succiona en mayor medida de ritmos más actuales rockistas como el hard noventero o el crossover, que del blues-rock o el garage. Para muestra, su compacto “Fuck the Police” que, además, devino en la cima del tenaz set de esta elegante dupla vestida íntegramente de “color sangre”.

Las capitalinas Carlotta, Ade, Amber y Ana, es decir, las cuatro “Gatitas” (interprétese este término en su acepción afectiva) que conforman Hinds (banda no profeta en su terruño panderetero -incluso cumplen aún injusta condena por “hype”- y, sin embargo, bastante bien ponderada en el mundo anglófilo), nadaron eficaces durante todo el concierto por las mismas aguas de garage “achatarrado” que surcan los Black Lips. Mención especial a la voz angelical y sus paralelismos en las dulcificadas guitarras con las gringas La Luz en “New for you”.

Belako, con su insultante juventud e inusual sapiencia, caminan en progresión constante y con estudiada estrategia hacia el estatus de banda clave generacional. Huyendo cada vez mas de sus iniciáticas y sorprendentes querencias por Sonic Youth, los de Mungia, con recién adquirida altanería escénica, abrazan ahora las atmosferas construidas por los primeros The Cure o Bauhaus. Los ecos a Siouxsie en la notable “Haunted House”, la ocre melancolía en “Sea of Confusion”, o las reminiscencias a M-ak en el tema en euskera que cantó en exclusiva el guitarrista Josu Billelabeitia (una especie de Daniel Ash local), certificaron palmariamente el triunfo del combo vizcaíno en la tormentosa y desapacible velada. Como cierre, Cris Lizarraga, su hipnótica frontwoman, arengó a los presentes en la lucha contra la violencia de género, que azota nuestras calles diariamente, y viene siendo practicada por una cada vez más extensa, cobarde y cavernosa manada de criminales y machitos alfa.

Al igual que los Inmaculate Fools en los ochenta, Crystal Fighters obtienen el oro y son reconocidos fuera de la propia Pérfida Albión. Descubiertos hace una década por el festival otoñal bilbaíno Bilboloop, estos “Druidas” ingleses aúnan una retahíla de guiños y cebos efectistas (inicios con txalapartaris, proclamas inocuas a favor del sol, el planeta o el amor, utilización de exóticas bailarinas, decorados ecologistas, mixtura de reggae, electro-rock, dance, ritmos tribales, etc.) que penetran firmes en la amplia conformista audiencia. La festiva “I love London” o la africanista “Champion Sound” dieron buena muestra de lo referido, e hicieron obviar rápido la larga espera para el comienzo del show, dado el retraso de más de cinco horas en su vuelo procedente de Valencia, plaza donde actuaron la noche anterior. That`s all Folks.