Cuando haciendo cola para entrar a la sala te encuentras al mítico Micky de “Enséñame a cantar” nervioso entrando en el recinto como una bala, no se que pensar de lo que me espera dentro. A decir verdad iba con las expectativas a cero. Los discos de TPBPH me parecen correctos, curiosos pero poco más. Su empeño en sonar sucios como Jesus and Mary Chain siempre me ha parecido muy descafeinado. El año pasado les había visto en tres ocasiones: una en el Circo Price donde me parecieron ramplones, otra en el Día de la Música donde directamente me aburrieron por insulsos, solo les salvaba las muecas de una teclista hiperactiva, y por último en el Low Cost donde, a tenor de lo anterior, pase fugazmente por su actuación (en este momento ya han sacado el hacha todos sus fans, pero no me importa). En cambio anoche en la Joy Eslava me demostraron que aún se pueden dar sorpresas. Cuando todo parece perdido salen bandas así que quieren comerse el mundo sobre las tablas y se lanzan con temas como “Belong” que abre su último disco, del mismo título, y te descargan un torrente de electricidad moviéndose más en cinco minutos que en todos los conciertos que he visto de ellos. Estaba claro que Kip Berman (voz y guitarra) estaba dispuesto a todo, se sintió poseído por el espíritu de My Bloody Valentine e hizo una descarga de electricidad que no paró de moverle en todo el concierto a excepción de el bis, “Contener” donde salió él solo a cantar casi en acústico. Entre medias cayeron unos cuantos temas que bien podrían haber firmado los Smiths sin ruborizar a Morrisey o The Cure en momentos de oscura felicidad. El público llenó la sala y en primera fila podías ver una chica con una camiseta de Nirvana junto a un chico que parecía sacado de un concierto de HATEM y otro que lucía orgulloso una camiseta de Héroes del Silencio. Todos juntos cantando y embelesados temas como: “This Love Is Fucking Right!”, “Young Adult Friction”, o “My Terrible Friend”. Para finalizar el concierto escogieron “Strange”, el mismo corte con el que terminan su último álbum. Curiosa elección que fue la única puntillita que les pude sacar esta noche. ¡Ah! Esta vez ni me fijé en Peggy Wang (teclado y voz) ese icono gafapasta que recrea sueños húmedos a una buena parte de los presentes, eso debe ser buena señal.