Los que no tuvimos oportunidad de disfrutar con la primera etapa de Paul Weller en solitario -y mucho menos aún con de The Style Council- nos podemos quitar la espinita con Stone Foundation. El grupo inglés de filiación mod viene últimamente avalado por el propio Modfather -Weller es el productor de su último disco, “Everybody, anyone”, y colaboró en algunos temas en los tiempos de “Street Rituals”– y la música se balancea entre el soul, el funk y un elegante pop-soul de hechuras 80s. Pero vista su excelente actuación en Kutxa Kultur Kluba, no sería justo etiquetar al grupo como una formación más de revival soul. Sus canciones vibran en tiempo presente y la banda (3 vientos, percusionista, batería, guitarra, bajo y teclado) funciona a las mil maravillas.

A una música tan aseada y elegante como la de Stone Foundation le van los espacios acogedores y de acústica inmaculada como el que se encontraron en Kluba. A años luz de la anterior vez que los pude ver en un polideportivo desangelado en León, durante el festival Purple Weekend, el concierto estuvo lleno de pequeños detalles que brillaron continuamente. Así, “Beverly” te seduce gracias a unos coros finísimos; “Next Time Around” se eleva al infinito con sus continuos cambios de ritmo hasta llegar a un estribillo pegadizo; los bongos sobresalen en la inicial “Sweet forgiveness”; “Standing on the top” te hipnotiza con un sutil bajo funk; ay ese wah-wah intermitente de la guitarra…

No estaban Paul Weller, ni Mick Talbot ni Steve White encima del escenario, pero allí arriba no se echó a nadie en falta. Aunque el grupo acostumbra a tirar de colaboraciones en sus álbumes, su riqueza instrumental te acaba conquistando y los músicos se vinieron arriba a medida que avanzaba el show. Es curioso el caso del vocalista Neil Jones. Cuenta con un timbre que a veces recuerda a Costello y otras a Weller; no es el mejor cantante del mundo, pero se defiende estupendamente. Y tira de chistera. Simpático y locuaz sin resultar cansino, ejerce de entertainer al más puro estilo americano, animando al público a interaccionar, dar palmas, sumarse a los coros… Solo en una breve arenga anti-Bexit se puso serio y el público detuvo la fiesta por un momento.

Fue un suspiro. Stone Foundation es una adorable cuadrilla de amigos con polos de rayas y botones atados hasta arriba como buenos mods. Les salió un show redondo (“de los mejores de la gira”, según han reconocido en las redes sociales) y después de cerca de 90 minutos cerraron la velada con una versión tan elegante y classy como ellos, “Ordinary Joe”, de Terry Callier.