A nada que escuches Radio 3, no sé, una hora al día por ejemplo, o repases con la mirada los carteles de festivales de música que constantemente asaltan tu muro de Facebook, es fácil darte cuenta de que el grupo Rufus T. Firefly está de moda. Por eso, no era raro pensar que su primera actuación en Donostia iba a ser un éxito. Pese a todo, fueron muchos los que se vieron sorprendidos por el cartel de sold out que los de Aranjuez colgaron en la sala Kutxa Kultur Kluba de Tabakalera. Y, desgraciadamente, tuvieron que salir de centro contemporáneo cabizbajos y sin poder disfrutar del concierto. Una lástima.

Del mismo modo, aunque a estas alturas ya deberían estar más que acostumbrados a llenar salas del tamaño de Kutxa Kultur Kluba , los propios Rufus T. Firefly también se mostraron sorprendidos por la “fantástica acogida” y así lo hicieron saber sobre el escenario. Sin embargo, la declaración de la noche fue esa en la que su cantante, Víctor Cabezuela, aseguraba estar flipando porque “era la mejor sala de rock en la que habían tocado”. ¡Ahí es nada! Y eso que entre todos los instrumentos, pedales y demás parafernalia, la impresión que daba desde abajo es que los cinco componentes andaban algo justos de espacio.

Esta buena sintonía entre el grupo y la sala se fue haciendo cada vez más palpable según iban pasando los minutos del concierto. Sin el frenetismo de otras citas (muchos solo les hemos visto en festivales, claro está), el grupo de Aranjuez seguía más o menos su esquema habitual pero en un tono más pausado y relajado, como recreándose y disfrutando más si cabe de su propia música. Incluso, “estaban tan a gusto” que se animaron a improvisar algo más de la cuenta con el permiso de unos asistentes que agradecieron la bocanada de aire fresco.

Como ya sabéis, “Magnolia”, pese a ser el quinto, es el disco que les ha dado el privilegiado éxito del que gozan en estos momentos. Por eso, son las canciones de este trabajo, más positivo y con más luz, las que llevan el peso de sus conciertos actuales. Aun así, también guardan espacio para temas anteriores como la pegadiza “El problemático Winston Smith” que sonó en el prólogo junto a “El halcón milenario” y “Tsunamori” (éstas ya sí del último disco). También destacaron la potente “Pompeya” y la sincera “Midori”. Para despedirse apostaron por “Magnolia” y “Río Wolf”. Pero de toda las canciones que interpretaron yo me quedo con la que para mí tiene la mejor letra: “Nebulosa Jade”.

Con una vida dedicada a la música, poco o nada tienen que demostrar a nadie los componentes de Rufus T. Firefly. Sin embargo, tras este concierto, confirmaron una vez más que su éxito no es fruto de la casualidad. Son muy muy buenos músicos –utilizo el doble muy como grado máximo en la escala – hacen algo diferente pero reconocible gracias a referencias de las que no reniegan como Led Zepellin, Pink Floyd o Tame Impala y consiguen la empatía del público con sus letras sinceras y sugerentes. Por todo ello, si no les has visto o solo les ha visto en festivales, recomendamos acudir a su próxima cita en una sala y dejarte envolver por la onírica y lisérgica atmósfera que genera su música. No os arrepentiréis.