Por primera vez aparcaba en territorio nacional el festival Punk In Drublic el convoy punki capitaneado por Fat Mike, capo de los californianos NOFX. Tras su paso por Madrid y Barcelona, le tocaba el turno a Vitoria-Gasteiz, capital del baloncesto, del jazz, del rock, y últimamente del punk y el hardcore.

The Bombpops abrieron el sarao y, como bien indica su nombre, alternaron temas de estribillos pop muy pegadizos con otros más agresivos, como el certero “Brake Lights”. El cuarteto mixto se apoyó en una buena base rítmica y en las dos voces de sus fundadoras Jen Razavi y Poli Van Dam, quienes se repartieron las labores vocales. Para el final dejaron una de sus mejores creaciones, la efervescente “Dear Beer”. Blowfuse se dejaron la piel, casi literalmente. Saltos, cabriolas y unos coros que tuvieron que desgarrar más de una cuerda vocal, adornaron su puesta en escena. Corroboraron que atesoran un potencial infinito y, a pesar de verse lastrados por un sonido bastante deficiente, plasmaron en directo las bondades de su disco más reciente, “Daily Ritual”. Las melodías y los acelerones de “Grand Golden Boy” o “Angry John” compartieron escenario con “Outta My Head”, que remitió a la década de los noventa con su funk metal cargado de groove. También hicieron algún guiño a sus seguidores más antiguos y dedicaron la patinetera “Ripping Out” a todos sus colegas skaters.

La parafernalia escocesa, kilts y gaita incluidos, llegó de la mano de The Real McKenzies. que saltaron al ruedo vestidos de gala, como si estuvieran asistiendo a una boda al aire libre celebrada en cualquier punto de las Tierras Altas. El gallego Luis Cao se erigió en protagonista de la función del grupo de Vancouver, soplando su gaita a todo trapo en canciones como la espídica “Fool’s Road”. “Droppin’ Like Flies” sirvió de homenaje a todos los músicos pioneros caídos, y el himno borrachuzo “Drink Some More” nos trasladó a un pub de Edimburgo, cerveza en ristre, acompañados por un montón de amigos. No faltó la reivindicación nacionalista de “Yes”, entonada con orgullo y pasión.

El primer cuarteto de bandas lo completó el combo anarcopunk de Pittsburgh Anti-Flag. Antisistema convencidos, no dejaron títere con cabeza, y le dieron duro a todo lo que se meneaba. El gobierno de su país apareció en la diana principal contra la que dispararon su contestataria verborrea. Acometieron con urgencia desatada proclamas tales como “Die For The Government” y “Fuck Police Brutality”, y con “This Is The End ( For You My Friend)” consiguieron que buena parte del público corease, puño en alto, las consignas correspondientes. Su discurso resultó tópico, evidente y populista, aunque lograron el objetivo de movilizar a las masas. Terminaron bien, con “Press Corpse”, criticando la manipulación de los medios de comunicación oficialistas, y con la emotiva “Brandenburg Gate”, con el bajista Chris Barker, líder total, bajando con el batería a tocar entre la gente.

Entonces, llegó el turno para el ska punk y el cachondeo. Desde California, Mad Caddies sonaron desprejuiciados y cercanos. La sección de metales (trombón de varas y trompeta) marcó el camino a seguir tanto en los ritmos ska de “Backyard” como en la más punki y arrolladora “Leavin'”, pero no fue echada en falta en la rugosa y cabezona “Love Myself”, muy celebrada por los seguidores de las primeras filas. El desparrame festivo fue yendo a más y alcanzó el cénit con la cómica “Monkeys”, colaboración de El Hefe, trompetista de NOFX incluida, y con “All American Badass”, que nos animó a dar un merecido escarmiento a la peña irrespetuosa que a menudo abunda en los conciertos, y en la que el trombonista Eduardo Hernández se lució con un solo memorable.

Del estado de Florida venían Less Than Jake. Al igual que en la actuación de los Mad Caddies, los metales fueron parte fundamental del show y camparon a sus anchas durante media hora de desenfreno, cuyo pistoletazo de salida corrió a cargo de la incendiaria “Plastic Cup Politics”. “Short Fuse Burning” aceptó el desafío y superó a su predecesora con esa guitarra que taladró nuestros cerebros antes de que nos diese tiempo a parpadear. También muy punkrockeros sonaron el homenaje que brindaron a su localidad de origen. “Gainesville Rock City” y la estupenda “Look What Happened”, que precedieron al ska chispeante con mensaje integrador de “All My Best Friends Are Metalheads”.

Lo relatado hasta el momento sirvió de introducción al esperado triunvirato de la noche. Los californianos Lagwagon, míticos militantes del punk rock melódico, desataron las hostilidades con uno de sus clásicos, “Razor Burn”, con la mesiánica voz de Joey Cape al frente. Los éxitos se fueron amontonando unos encima de otros, con la trepidante “Violins” apostando fuerte por ser una de las triunfadoras de la velada. No se quedaron atrás el riff de guitarra sobre el que planea “Coffee And Cigarettes” y la salvaje sección rítmica, aliada con unos coros poderosos, de “Stokin’ The Neighbors”. La apoteosis rockera llegó con el punk metal pesadote, casi stoner de “Cog In The Machine”, que yo dedicaría a las facciones más conservadoras de la política mundial. Por si el personal no estuviese ya lo suficientemente alborotado, “May 16” puso la guinda a un pastel bastante sabroso.

La medalla de oro de la competición musical desarrollada en el Iradier Arena tuvo unos claros destinatarios, los pechos de los componentes de Bad Religion. Los veteranos angelinos deslumbraron con una clase magistral de presencia escénica, pericia instrumental y armonías vocales. La cascada de hits inundó la instalación (“Suffer”, “Fuck You”, “Automatic Man”, “Sorrow”… La lista es interminable). Presencié varios episodios de locura colectiva, principalmente durante las interpretaciones de “Generator” y la dupla que formaron, dejando a todo el mundo sin aliento, “I Want To Conquer The World” y “21st Century Digital Boy”. Quedó bien claro que la crítica social se puede realizar con inteligencia, ironía y saber hacer, sin necesidad de caer en las manidas frases de siempre. El galope incontrolado de “Recipe For Hate” hizo buenas migas con la melodía de “My Sanity” y la velocidad de “Do The Paranoid Style”, estas dos últimas pertenecientes a “Age Of Unreason”, el último trabajo hasta la fecha del grupo. La traca final quedó para la increiblemente cañera “Fuck Armageddon…This Is Hell” y para la inevitable “Punk Rock Song”. Impecables y casi sin fisuras.

Creo que había pasado demasiado poco tiempo desde el concierto de NOFX en el Gasteiz Calling. Esta vez los chistes me hicieron menos gracia y el setlist me pareció muy irregular. Fat Mike y sus secuaces tuvieron momentos brillantes (buenas canciones no les faltan y son grandes músicos), pero se quedaron a medias y no llegaron a conectar del todo con la audiencia. “Dinosaurs Will Die” irrumpió furiosa, y “Les Champs Elysees” hizo buena pareja con “Perfect Government” (grandes versiones ambas). El guitarrista Eric Melvin cantó con entusiasmo y rabia “Six Years On Dope”, y “Seeing Double At Triple Rock” y “Linoleum” atronaron como en los mejores tiempos, pero estos grandes aciertos chocaron con la falta de ritmo provocada por las actitudes bufonescas del bueno de Mike. Jamaica y sus ritmos caribeños se dejaron ver a través de la bonita “Eat The Meek” y de la fumeta “Kill All The White Man”, con la que concluyó el festival.

Con todo ello, el balance final del Punk In Drublic se antoja positivo. Muy buena asistencia de público y notable nivel artístico. Esperemos que tenga continuidad en el futuro.