Los días 3, 4, 5 y 6 de julio de 2014 tendremos otro festival en nuestras agendas, el Vida Festival, un evento que será cita obligada para melómanos, músicos, familias y veraneantes. Un evento que pretende ser distinto, quiere ser veraniego e innovador. Veraniego por el entorno: Vilanova i la Geltrú, localidad costera al sur de Barcelona en cuyas mejores localizaciones -jardines, playas, casas coloniales, clubes frente al mar…- ocurrirá todo. También por propuestas como el Vida Kids (pensado para niños y papis y mañanas soleadas), e innovador por la heterogenia de su cartel (de Lana del Rey a M. Ward, Yo La Tengo, Rufus Wainwright, Mishima, Paus o Sr. Chinarro entre muchos) y por una sección profesional, el Vida 4 Musicians, que marcará la diferencia con conferencias centradas en el músico, en sus necesidades, en sus experiencias, en su terreno y a través de su voz y su palabra…

Todo esto es lo que se presentaba ayer 21 de mayo en la antigua Fábrica de Cerveza Damm de Barcelona con dos conciertos (a cuál mejor) de los guipuzcoanos John Berkhout y los barceloneses Seward. Los primeros lucharon a muerte con una sala que no les ofrecía el mejor sonido pero que poco a poco fue mejorando para que su rollo folkie molón se proyectara gigante y transparente directo a nuestros corazones. Sí, tienen un aire muy Fleet Foxes, Midlake o Megafaun, lo cuál es un elogio enorme. Porque no todas las bandas de aquí pueden decir que suenan tan serios, empacados, convincentes y sólidos como las mejores bandas americanas. John Berkhout sí pueden decirlo. Alto y claro y con coros celestiales. Se han paseado por muchos estilos hasta llegar a su paraje, y todos ellos han dejado huella. Especialmente brillantes resultan cuando les domina la paz post-rockera en arrebatos psicodélicos y cómo combinan eso con lo mejor del folk contemporáneo.

Terminados Berkhout y sus buenas sensaciones, Seward se subió al escenario para, una vez más, dejar claro por qué son el gran orgasmo contenido del psyco-rock actual. Sin facebook, sin twitter, sin bandcamp, sin ventanas digitales donde uno pueda hacerse fan, la única manera es pillarlos en directo. Eso sí, ¡vaya directos! No creo que haya demasiadas bandas que sean capaces de atraparte en su película como lo hace Seward. Son geniales, efervescentes, potentísimos y chalados, inclasificables y contagiosos, mágicos, únicos, encantadores… Siempre se queda uno con ganas de más, lo cuál es jodido porque no puedes llegar a casa y buscar sus canciones en Internet. No están. No hay nada. Habrá que esperar al próximo bolo. ¡Y que sea ya, por el amor de Satán!