La invasión de monetes  vuelve a El Puerto de Santa María gracias a la quinta edición del festival Deezer Monkey Week. En esta ocasión el acontecimiento va de estreno, nuevos patrocinadores, nuevos escenarios, nueva ubicación, la bodega de Mora, de Osborne, ampliando espacio para los stands de profesionales de la música nacional y extranjera, donde se negocia, se cierran tratos y se degusta buen vino de la zona.
Un pequeño festival dentro del mismo, multiplicó por cuatro las actuaciones y actividades paralelas como las Jornadas Profesionales Monkey Brain para debatir sobre el estado de la música indie y su “Internacionalización”. A eso hay que sumarle más de cien actuaciones musicales repartidas por el casco histórico de la ciudad que tomaron el pulso a la escena musical más independiente.

Jueves, 31 de octubre

El concierto inaugural del festival arrancaba con la actuación del grupo local Little Cobras, rock gamberro y desenfrenado, que contrarrestaba con la arriesgada propuesta de colar en esta primera velada a Los Hermanos Cubero, con sonidos folklóricos tradicionales de su Alcarria natal. Enrique y Roberto, a golpe de mandolina y guitarra, presentaron su segundo álbum “Flor de Canciones”. Sonidos populares que no supieron encajar en una noche dedicada al rock puro y estilo garage. Pero el polifacético Paulo Furtado, bajo el nombre de The Legendary Tigerman, retomó los tintes rockeros para fortuna de los presentes. Despliegue de poderío en su propuesta polifacética de proyecciones audiovisuales y microfonía de voces distorsionadas, donde se transforma en un auténtico hombre orquesta para tocar guitarra, armónica y batería a la vez. Setlist basado en su mayoría, en sus discos “Masquerade” (2006) y “Femina” (2009). Canciones cargadas de seducción y energía, para dar paso a los de Úbeda, Guadalupe Plata. Última actuación de esa noche que dejó sin aliento a un respetable que presenció una de los mejores conciertos de todo el festival, con una puesta en escena que impregnó la atmósfera de la sala Mucho Teatro de blues pantanoso y primitivo.


Viernes, 1 de noviembre.

Entre los patios de la nueva ubicación del Deezer Monkey Week, las Bodegas de Mora, de Orborne, diferentes escenarios para las actuaciones musicales de media mañana. Acceso restringido solo para los que tengan pulserita, que pululan entre los numerosos stands de profesionales del gremio musical. Bajo un sol rabioso, la banda balear Oso Leone son los encargados de abrir el escenario Mondosonoro. Toman el testigo Mucho, que defienden su particular apocalipsis ante un público poco numeroso que busca la sombra para degustar su coctel de brandy, mientras, algunos deciden adentrarse en la bodega para escuchar a Gaf y la estrella de la muerte. Allí, entre barricas, los canarios acertaron con un repertorio de folk psicodélico y jazz experimental, mimetizándose con la atmósfera de recogimiento y luz tenue del particular escenario. Más lejos, en la plaza Alfonso X El Sabio, y con una hora de retraso, los almerienses The Dry Mouths, arrancaban aplausos con su rock alternativo oscuro y grunge, que defendieron en el único escenario gratuito, el IAJ- Desencaja. Volviendo a la bodega, Niño y Pistola desgranan las canciones de su último trabajo más conceptual, obteniendo una acogida generosa en aplausos. Tiempo ahora para irse a comer. Los bares de la zona se llenan de hipsters, o como siempre se les ha llamado, poperitos indies de ayer y hoy, para degustar un buen surtido de pescaíto frito, y coger fuerzas antes de adentrarse en el circuito de showcases diseminados entre los locales que copan el centro de la ciudad. Con ciento cincuenta y seis actuaciones es complicado que no se solapen algunos conciertos dentro de los horarios tan ajustados que propone el festival portuense. Pero después de revisar el ya manido manual de supervivencia, la música intimista de Alondra Galopa, resuena en la terraza del bar Santa María, mientras que en el escenario de IAJ-Desencaja, La Selva Sur hace baliar a un público mucho más numeroso con su swing alegre y música ecléctica que recoge melodías afro-latinas y aromas sureños. Ubicada al lado del río Guadalete, el bar La cristalera está que arde con el directo contundente y de guitarras potentes de Furia. Casi coinciden en horario los irreverentes The Parrots, que en el pequeño escenario de la Milwaukee Jazz Club, pone las pilas con su versión más punk y salvaje, y a pocos metros, Los Labios, en la Gold, presentación de una banda por derecho de rock and roll, con Sammy T a la cabeza, pero con el guitarrista de Bunbury, Álvaro Suite, como creador del nuevo grupo. Comienza a anochecer y en el escenario del IAJ- Desencaja, dos de los participantes de la final del certamen de Pop Rock de Desencaja, suben a la palestra. Algunos hombres seguidos de Los News, que posteriormente resultaron ser los ganadores del concurso. Los primeros vienen de Córdoba y presentaban su primer trabajo, “Temario”, con gran acogida en diferentes medios musicales, y los segundos, combo sevillano de rock desenfrenado y vigoroso, que recoge su “Automedication” publicado en 2012. A las espaldas del escenario gratuito, la sala de El niño perdío se va llenando para escuchar a I Didn´t See The Car, últimos ganadores del concurso de talentos del Low Cost, con sus guitarras impacientes que se lanzan a desgarrar melodías pegadizas con una sección rítmica incansable, levantó a un público que recalaba en este bar, después de enterarse de que se suspendía el concierto de Freedonia en El cielo de la Cayetana.
Es ya media noche y aparece en escena Julián Maeso en la plaza Alfonso X El Sabio. El ex Sunday Drivers deja ojipláticos a las cerca de dos mil personas que allí se concentraban con su voz desgarrada y su órgano hammond, para presentar su sorprendente doble disco “Dreams Are Gone”. En dos de los temas, Ken Stringfellow (The Posies), esperaba sonriente a que una espontanea abandonara su micro, para acompañar a Maeso en “Little by little” y “Won’t we come back for more?” Momento mágico de la noche, que terminó apresuradamente por recomendación de las autoridades policiales. Debido a un retraso generalizado en los horarios del festival, The Posies pisan el escenario Deezer del Mucho Teatro con más de media hora de demora, pero que sirvió para aumentar las ansias de los seguidores de la banda por resucitar los temas del “Frosting on the beater”, que cumple veinte años de existencia, y los miembros originales de la banda de Seattle eligieron el Deezer Monkey Week para celebrarlo.

 

Sábado. 2 de noviembre.
Tercer y último día del festival. Con una notable mayor afluencia de profesionales que acceden a la Bodega de Mora, vuelve a sonar la música en los dos escenarios del recinto, mientras la gente sigue visitando los stands y deciden si tomarse un carajillo para superar la resaca o refrescarse con el coctel de brandy que cada vez tiene más adeptos. Ken Stringfellow ofrece un acústico dentro de la bodega, para presentar su último disco en solitario “Danzig In The Moonlight”. Se nota que la noche anterior ha causado estragos en la voz del cantante, pero aun así invita a los asistentes a que se sienten en las primeras filas, mientras apura su copa de vino, para aclarar su garganta. Fuera, en el escenario Mondosonoro, Juan Luis Matilla, sorprende con su espectáculo de biodanza y música de baile, cargado de surrealismo y sentido del humor. Arranca sonrisas y aplausos del respetable, que abandona el cobijo de la sombra, para aproximarse al escenario y verificar lo que están presenciando. Sí, el colectivo Mopa, propone una puesta en escena divertida y diferente, donde reírse de uno mismo es la prioridad, y así lo transmite el coreógrafo en su “Sad Dance Therapy”. Raimundo Amador aparece por sorpresa en el stand de guitarras Gibson, que junto con Pájaro revoluciona ese pequeño rincón de la bodega con un miniconcierto improvisado.
Vistazo de rigor al manual de supervivencia, y después de las lamentaciones pertinentes por las coincidencias en los horarios de algunos grupos, hay que priorizar, así que toca sesión triple en el Bar Santa María, tres propuestas muy diferentes entre sí y que ayudan a enriquecer la variedad musical y la apuesta por dar cabida a los sonidos dispares del panorama nacional. Comienzan a sonar los acordes de las composiciones de influencia balcánica de Jaume Compte y Nafas Ensemble, música sosegada que ayuda a hacer la digestión, antes de adentrarse en el nuevo proyecto pop de envergadura electrónica de Perlita, para que tú lo bailes, es lo que propone Pedro Perles, vocalista de Leda Tres, ahora en solitario. Pelomono no acusa su actuación de la madrugada anterior en el Burladero, y ofrece un conciertazo en la terraza del Santa María con sus melodías rock selváticas y de rhythm and blues contagioso. A un par de minutos, en la sala Trocadero, la cantautora madrileña Electric Nana mezcla el pop británico con la electrónica ochentera bajo la atenta mirada de Carlos Jean en primera fila. A pesar de la poca afluencia de público en el bar el Rodeo, la música de autor de Zico, sirve para tomar un descanso, antes de regresar al escenario IAJ- Desencaja y ver a otro de los participantes en el concurso Pop Rock de Desencaja, los granadinos Aurora, presentaban su disco “Géminis” en directo, ante un gran número de asistentes, que posteriormente bailó incansable al escuchar el gipsy punk de Sonido Vegetal.
Se aproxima la hora de uno de los conciertos más esperados en el escenario Son Estrella Galicia en el Teatro Pedro Muñoz Seca, León Benavente, ofreció sin duda uno de los mejores conciertos de esta edición del Deezer Monkey Week, dejó al respetable con ganas de mucho más, puso al teatro en pie que vibró con el breve repertorio de canciones, debido de nuevo a los retrasos en los horarios establecidos. Pero la auténtica sorpresa de este año en la ciudad de la música, fue Lisa and the Lips, (en la foto) chorrazo de voz rota de la californiana Lisa Kekaula, que a pesar de los evidentes problemas de sonido del Mucho Teatro, supo destacar respaldada de una banda que inyectó de soul fiero y rock a una sala que se desató en estado de locura colectiva. Turno ahora para la cita histórica del festival, The Damned hizo de las suyas en la palestra del escenario Deezer, aunque para los nostálgicos de la banda inglesa fue demasiado correcta su actuación, se esparaba más actitud punk. Antes de que parte del respetable se enfriara del todo, toman el testigo de nuevo The Posies, para rememorar por segunda noche consecutiva uno de sus clásicos, “Amazing Disgrace” (2016), esta vez con los problemas de sonido resueltos, repertorio de canciones imborrables, que el combo al completo, Auer, Strigfellow, Skyward y Young, ofrecieron pero sin la misma energía que la noche anterior. Miraflores y Carlos Jean, ponían punto y final a la quinta edición del renombrado Deezer Monkey Week, que confirma a El Puerto de Santa María como la ciudad de la música.